Carta de bienvenida a mis alumnos curso 2010-2011

Bienvenida
Sunyer Martín · 16/07/2010
Fuente: Sunyer
Como todos los años he escrito mi carta de Bienvenida. Curiosamente coincide con la festividad de Ntra. Sra. del Carmen, lo que no deja de ser un consuelo: siempre me ha acompañado y espero que lo haga también este año.

Carta de Bienvenida

Queridos alumnos todos,

Buenas noches, aunque posiblemente tenga que deciros buenos días por la hora en la que podéis estar leyendo estas líneas. La tradición me recuerda que en estas fechas, cerrado el curso anterior y en ese período estival que sirve para comenzar a pensar en el curso siguiente, toca ponerse a escribir una carta de bienvenida, o simplemente de hola.

No son estos los mejores momentos de mi vida ya que la vida me ha recordado, duramente, que nuestra estancia aquí no es eterna. Y esto me lleva a considerar cuán importante es cuidar lo que tenemos, cuidar a los que nos rodean y, sobre todo, vivir nuestra existencia hasta que la parca decida intervenir. Es curioso cómo tenemos tendencia a creernos importantes y poderosos y capacitados para todo y olvidar así la realidad de nuestra propia existencia. Un constipado, una simple bacteria o virus, una anomalía en la información genética y… adiós. Eso posiblemente haga que el tono de estas líneas sea diferente al de las mismas escritas en años anteriores.

Este año simplemente voy a daros la bienvenida. A todos los que optéis por asistir a este espacio quiero daros la bienvenida. El espacio del que os hablo tiene un nombre curioso: Orientación Psicológica. Se supone que en él debo explicar lo que otros dicen de esa cosa que en inglés tiene un nombre aparentemente gordo: counseling, que sería algo así como impartir consejos pero… ¿Quién es un profesional para impartir consejos o porqué estos consejos van a ser diferentes y más cualificados que los que puede dar alguien con experiencia de la vida? En nuestro idioma y cultura lo hemos traducido de forma curiosa: Orientación Psicológica. También menuda pretensión.

Cuando hace años alguien a quien estaré siempre agradecido, el Dr. Gallifa, me ofreció este espacio y la oportunidad de tener la experiencia como profesor universitario, no pensé para nada en qué iba a irse convirtiendo este espacio. Durante los primeros años creo que me equivoqué bastante. ¿Sabéis por qué? Porque pretendía informar de lo que ponen los libros, las experiencias de otros. Era algo ajeno a mí. Hasta que un día decidí cambiar y hacer mi propia versión de lo que es eso de Orientación Psicológica.

Ahora os contaré de qué va mi versión. Y lo haré para que nadie se llame a engaño, para que nadie piense que va a aprender una técnica y que al acabar el curso va a poder ir orientando cual brújula marinera. Es decir, este espacio académico no va a hacer que podáis señalarle el norte a nadie. Aunque quizás si podamos comenzar a saber donde se encuentra la estrella polar, es decir, a orientarnos nosotros. Y es que nadie en esta profesión de psicólogo, nadie con dos dedos de frente, puede decirle a nadie cosas así si previamente él no sabe dónde se encuentra.

Este espacio quiero que sirva para que comencemos a pensar sobre algunas de las cosas que suceden cuando se encuentran un profesional y un paciente. Pero pensar, en el contexto en el que vamos a hacerlo, no significa ver qué dicen otros y cacarear lo que otros han experimentado. Para esto tenemos toda la vida. Aquí, pensar va a suponer (o eso deseo) que pongamos lo mejor que tengamos de nosotros mismos para entender qué nos sucede en estos encuentros entre nosotros, entre vosotros y yo y viceversa. Dicho de otra forma, quiero que aprendamos de la propia experiencia. Pero, ¿de qué experiencia hablo si aquí no hay pacientes y profesionales? Bueno, pero hay alumnos y profesor. Hagamos el paralelismo. Y desde este paralelismo, pensemos. O tratemos de poner la máquina de pensar en marcha.

Y ¿qué quiero decir con pensar? Mirad, hay quien opina que hay como dos tipos de pensares. El tipo 1 que es aquel que “fabricamos” nosotros mismos y que nos lleva a atribuir a las cosas que vemos determinadas significados o atributos. El de tipo 2 que es el que capta lo que está ahí a fuera, fuera de nosotros mismos, y sin más prejuicios, tratamos de entender. Estos dos tipos de pensamiento se dan al unísono, al mismo tiempo. Pero el primero es más sencillo, más utilizado mientras que el segundo requiere poder pensar sobre lo que pensamos y sobre lo que sentimos.

Pues bien, de esto va ir nuestro espacio. Y lo valoraremos a partir del esfuerzo diario que todos nosotros vayamos haciendo.

Por esto quiero que aquellos que deseéis desarrollar esa idea os sintáis bien, acogidos por quien va a ayudaros día a día con sus comentarios, opiniones, ideas que proceden, la mayoría de ellas, de muchos años de trabajo y de vida.

Bienvenidos, pues.

Dr. Sunyer

16 de julio de 2010, día de Nuestra Señora del Carmen.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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