Dicotomías y contaminaciones del objeto de estudio

De cómo el grupo también es una buena representación de la mente
05/02/2010
Fuente: Cuadernos de Bitácora
Seguimos en el curso 2001-02 y seguimos también con la visión del grupo como representación de la mente. Y aparecen las dicotomías, y los ruidos y las contaminaciones del objeto que se estudia. Y eso en grupos y en las organizaciones.

Dicotomías…

Bueno, tras el trabajo en grupos pequeños, pasamos a la situación de grupo grande, grupazo, como lo califica un amigo mío. Fue difícil el inicio, ¿recuerdan? Las personas nos habíamos distribuido de forma muy curiosa, extremadamente alejados, los unos de los otros de forma que hacía prácticamente imposible el oírnos. Además, la distribución espacial configuraba el grupo de forma muy rara. Esto me sirvió para hacer un comentario respecto lo organizativo. Decía algo así como que “cuando en una organización, aparecen miembros alejados y desconectados de la relación y de la comunicación, estas personas acaban siendo las portavoces del malestar grupal”. Y esta aseveración proviene no de los libros, sino de la práctica. Cuando en una empresa o en una familia una parte de sus miembros queda fuera de las vías de comunicación, éstos acaban portavoceando el malestar del grupo. De ahí les pregunté si, como psicólogos, preguntarían cómo se distribuye una familia en torno a la mesa del comedor. También lo podríamos ampliar en “dónde comen”, etc. Ello habla de la familia, o del grupo con el que estamos trabajando. La distribución espacial es una de las vías de comunicación no verbal que las personas utilizamos para decir cosas.

Nuestro problema es el de poder entender lo que se puede estar diciendo. Es decir, los psicólogos, en tanto Orientadores, debemos estar atentos a todos los elementos, cualesquiera que sean, que puedan suministrarnos información sobre los seres humanos. Y la distribución espacial es una de ellas. Por ejemplo, cuando Uds., acuden a una empresa, lo primero que ven es cómo es el edificio, dónde está ubicado, cuál es su grado de conservación, cómo es la entrada… y todo ello informa de cosas. Todo ello favorece un grado de información que se transmite a través de los elementos perceptivos y actúa en su buena o mala predisposición. Es lo mismo que la ropa que usamos. Evidentemente si voy a entrevistarme con el Director de una empresa no me presentaré con pantalones cortos y sandalias. ¿Cuestión de imagen? Y de respeto y cuidado al otro. Y un mensaje que le transmito y que él capta. Y si trabajo con adolescentes o con chavales no iré vestido de etiqueta. Por respeto y cuidado.

Luego, entramos en materia. El grupo parecía ir despacio. El ruido del aire acondicionado seguía dificultando nuestra comunicación. Pensé en cómo muchas veces, en nuestra mente, aparecen ruidos, pensamientos que paralizan el normal desarrollo del pensamiento. Sucede muchas veces. Cuando hay angustia, cuando las obsesiones se nos hacen presentes, y de forma mucho más evidente, en trastornos psicóticos. También pensé en las Organizaciones y cómo la rumorología es una forma de ruido secundario que altera el normal intercambio de la información. Pensé muchas cosas. Y mientras, el grupo andaba despacio, con silencios que muchos, aprovechando el sonido del aire acondicionado, rompían hablando con el de al lado. Y empezó, al poco, una corriente de pensamiento. Que quedaba como polarizada y que, a su vez, nos polarizaba. Pero que también era utilizada por los demás para, manteniendo esta especie de juego de pin- pon, ir pasando el tiempo y evitar que la corriente de pensamiento transcurriese por más mentes.

Fue entonces cuando pensé en el texto que habíamos leído. Dicotomías… ¿Recuerdan la noción de “contaminación del objeto de estudio”? Hoy hemos podido observar claramente este fenómeno. Que por cierto, es universal, y aparece en cualquier tipo de situación en la que hay un objeto intermediario que liga, mantiene unidos a las personas en torno a un objetivo. Y me explico, teníamos un texto extenso, largo, en el que se hablaba de una serie de “dicotomías” en el terreno de la salud. Y a lo largo de la primera parte de la sesión les fui diciendo que era importante no verlo como dicotomía sino como una Gestalt: figura / fondo, una relación dinámica en la que un aspecto sobresale respecto el otro. La contaminación en este caso, les dije en una ocasión, es aquel fenómeno por el que las personas de alguna forma, parece que “actuamos” aspectos del texto que trabajamos. Esto sucede no sólo con los textos, sino con el material de trabajo. Por ejemplo, las personas que trabajan con la drogadicción acaban reproduciendo, como colectivo, muchos de los comportamientos de la población que tratan. Y lo mismo sucede con otras patologías. Y en las instituciones productivas. ¿Por qué? ¿Cómo explicar este fenómeno? Es como si por la identificación con elementos parciales (o incluso totales) que aparecen en el texto, uno se viese como empujado a actuarlos.

Creo que podemos pensar que es un mecanismo derivado de la identificación. Lo que sucede es que el proceso de identificación es complejo, y en él intervienen una serie de mecanismos mentales que posibilitan el desarrollo y, en otras ocasiones, lo detienen. Siguiendo con esta idea, podríamos pensar que el grupo, como colectivo, y no las personas como individuos, reprodujo la idea dicotómica que venía expresada en el texto. Y curiosamente esa idea es justo la contraria de la propuesta que les hacía. Es decir, les sugerí que no lo viésemos como elementos dicotómicos, sino como una relación dinámica entre figura y fondo. Y me pregunto en estos momentos ¿qué pudo pasar para que en lugar de avanzar hacia una posición dialéctica entre dos opuestos nos quedásemos atrapados en posicionamientos dicotómicos?

De entrada no sé qué decirles. Sí sabemos que nos resultaba difícil salir de la situación; a pesar de los intentos de muchos de Uds., en abrir el espacio mental del grupo, el grupo parecía quedarse atrapado en la posición dicotómica. Es decir, a pesar de las voluntades individuales de todos, repito, todos, no conseguíamos salir de la situación. Pensaba más tarde en lo importante que me parece que es esta experiencia que les propuse y estamos realizando. El grupo grande tiene la ventaja de aumentar como si de una lupa se tratase, los fenómenos mentales individuales. Creo que si quisiésemos estudiar bien la psicopatología deberíamos ubicarnos en contextos de este tipo. ¿Por qué lo digo? Pues verán: piensen el grupo como si estuviésemos ante la mente ampliada. Como si ante nosotros, en lugar de un grupo de personas, lo que viésemos fuese la mente de una persona. Una inmensa mente formada, no sólo por millones de neuronas, sino por un entramado de afectos, sentimientos, ideas y pensamientos, fantasmas y temores descomunal. ¿Podríamos pensar que lo mismo que nos sucedió como grupo es lo mismo que le sucede a cualquiera de las personas o colectivos que acuden a nuestra consulta? Les propongo esta idea para que la piensen, claro.

Cuando alguien acude a nuestra ayuda viene con un complicado mundo de pensamientos e ideas que le impiden pensar. Que le impiden encontrar soluciones prácticas a situaciones complejas ya que la complejidad de pensamientos, sentimientos, temores etc., es tan grande que no pueden resolver por sí solos. En muchas ocasiones, los pensamientos se nos hacen presentes de forma dicotómica. O esto o aquello. O voy o vengo. O hago o no hago. O yo o mi familia. Y así un largo etcétera. Y se encontrarán con que, a pesar de su deseo de resolver el conflicto, al menos de forma puntual, no pueden. Atrapados como están por la misma situación en la que nos encontrábamos nosotros. Sin desearlo. Sin pretender nada más que aclararnos. Les voy a poner un ejemplo. Como todos Uds. saben el pensamiento es una corriente de ideas y afectos que se enlazan a partir de asociaciones que, a su vez, organizan nuevas ideas y afectos. Todo este material fluye permanentemente en nuestra mente, tanto si estamos despiertos como si dormimos. Sin embargo, ejercemos una función selectiva por la que escogemos unas y no otras de estas ideas cuando queremos transmitir algo a otra persona de forma coherente. Para dicha función selectiva, debemos realizar un proceso doble: de selección y censura; ya que de no hacerlo, las asociaciones aflorarían con toda naturalidad y la comunicación se tornaría poco menos que imposible. Cuando más exigente es la función selectiva y mayor la censura, el discurso que aparece resulta más compacto, coherente e inteligible. Ahora bien, un exceso de censura puede hacer que el discurso quede descafeinado al haber quedado eliminados todos aquellos aspectos que la censura tolera.

Gracias a esa tolerancia, nuestro hablar tiene modulaciones, cambios de ritmo y oros elementos que le prestan color, esto es, afectos. En el pensamiento podemos distinguir, al menos dos componentes: el flujo y el contenido (hay otros dos más, pero en este momento no los menciono expresamente). El primero nos muestra si las cadenas asociativas van encadenándose con una cierta agilidad o no. Pero en algunos casos este flujo queda interrumpido alterado. Piensen en lo que representa una fobia o una obsesión a nivel de pensamiento. «Mire, es que a mí lo que me pasa es que no sé cómo hacer para que el día me cunda (ve, es que no le puedo mirar porque si le miro me siento como si fuese homosexual) bueno, es que cuando me levanto (vaya! ¡Es que no puedo mirarle! La idea de que soy homosexual me asalta, no la puedo parar) En fin, la verdad es que me levanto y me voy al espejo (¡no me mire! ¿o es que Ud., también es homosexual?) Vaya lo siento. Ya comprenderá que son cosas que me pasan, por esto tomo la medicación y me dijeron que viniese a verle (¡estas pestañas!, Es que se me nubla la vista y no puedo parpadear porque al hacerlo las pestañas me tapan la visión) Porque le decía que se me nubla la vista, bueno, por las mañanas, cuando voy al espejo (¡Buf! Es que no puedo. No puedo. Le voy a mirar y siento que la homosexualidad la tengo desarrollada, ¿Ud. cree que soy homosexual? El otro día me fui de putas… quería saber si era homosexual o no, pero ¡Ah! ¡Ahora son las pestañas que me nublan la vista! NO sé si depilármelas. Ud. ¿Qué me aconseja?)…» En estos casos, el pensamiento queda como atrapado en algunos núcleos que reclaman permanentemente la atención y, en algunos casos, pueden paralizar el flujo del pensamiento. Y a pesar de los deseos del individuo por apartar de su mente aquella idea o pensamiento, éste cobra tal fuerza que parece disponer de un poder que escapa del control de la persona que lo sufre. Y por esto su angustia y su solicitud de ayuda.

Esta misma situación se da en las organizaciones. Por ejemplo, cuando el papeleo prima sobre la operatividad. Volvamos a nuestra inmensa mente. ¿Les suena conocido? Las identificaciones derivadas del texto parece que tuvieron un poder sobre todos nosotros de forma que reproducíamos la idea dicotómica en nuestro deseo de comunicación. Y en este juego estábamos todos, incluido quien les escribe. ¿no les parece apasionante?

Para el próximo día tenemos varios textos. La entrada plena en la conceptualización de la Orientación Psicológica, alias Counselling. Al respecto, recordarles que si tienen la posibilidad de localizar el libro de Dietrich (Dietrich, G (1986): Counseling y psicología del counseling, en G. Dietrich (1986): Psicología General del Counseling. Herder.), que está en la biblioteca. En él aparece una compleja definición y sobre todo el intento de delimitar la diferencia entre la Orientación y la Psicoterapia. Ruego que lo busquen y lo lean con detenimiento. Junto a este interesante texto, les he aportado dos textos en francés. Y, si bien ya sé la excusa que supone el “no lo entiendo”, creo que deberían hacer un esfuerzo en comprenderlo. No sólo porque viene una buena relación histórica de la misma, sino porque, más allá de la definición, señala los tres elementos básicos que conforman la Orientación Psicológica: los aspectos filosóficos, los psicológicos y los sociológicos. Amén de otras consideraciones que creo de gran interés.

En este sentido me atrevería a señalar dos tradiciones muy opuestas: mientras que la tradición psicológica europea, a la que pertenecemos por cultura, historia, y muchos lazos más, surge del deseo de comprensión de los procesos internos del sujeto, de un esfuerzo por entender la etiología psíquica, tanto biológica como mental, de los fenómenos psíquicos, y del esfuerzo en aportar la forma de superar los problemas a partir de estas concepciones teóricas que se articulan con la clínica y el padecimiento, parece que la aportación americana, que es donde surge la Orientación Psicológica, pone más el acento en la adaptación a la realidad exterior, incluso promoviendo la modificación del entorno, o la de medidas que faciliten esa adaptación. Esto es algo que me sorprende y me es difícil de comprender; lo que no quiere decir que uno se esfuerce por asimilarlo de alguna forma. Posiblemente ni en la cerrazón en la comprensión única de los procesos psicológicos, ni en la adaptación al o del entorno esté el punto de equilibrio.

También les aporto un trabajo en espera de publicación que hemos confeccionado dos profesores del Centro. Creo que les facilitará la comprensión de lo que es la Orientación Psicológica. Por otro lado, creo que es importante que puedan incorporar un pensamiento que vaya más allá del sujeto como “individuo”, organizando una ecuación comprensiva que de forma dinámica, es decir, en permanente mutación, vaya ubicando los niveles individuales, familiares, grupales, sociales, institucionales, y mundiales, en un primer plano de forma sucesiva, aleatoria y cambiante. Sólo de esta forma, creo, podrán ir abarcando una visión más acorde con la filosofía actual.

Que el esfuerzo de las tres lecturas les sea provechoso.

Dr. Sunyer

1. *Tourette –Turgis, C. (1996): Introduction au counseling. En C.Tourette –Turgis. (1996): Le Counseling P.U.F. (nº. 3133).

2. *Tourette –Turgis, C. (1996): Foundements du counseling. En C. Tourette –Turgis. (1996): Le Counseling P.U.F. (nº. 3133).

3. Obers, U; Sunyer, J.M. Orientación Psicológica: ¿Sólo una psicoterapia “light”? P. S.

Una idea que quizás deberíamos modificar: no es más científico el pensamiento de los físicos que el nuestro. Parece que estamos empañados en creernos “menos científicos” que el resto de los demás. Rotundo no. Conviene apartar este complejo de ser menos que otros.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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