La elaboración de los elementos negativos

Cuaderno de bitacora 2000-01
Sunyer, J.M. · 25/01/2010
Fuente: Cuadernos de Bitácora
No siempre las cosas nos salen como desearíamos. Y en muchas de ellas, el enfado emerge como algo difícilmente asumible. Claro que enviarlo a la porra no suele ser el mejor de los recursos por lo que deberemos aprender a digerir aquellas cosas que nos tuercen las vísceras.

La elaboración de los elementos negativos.

Bueno, día un poco bastante cargado. O era mi impresión. No me fue fácil, como profesional el trabajar al tiempo que sabía que tenía que darles los trabajos. Es posible que alguien lo notara. Y este malestar, más allá de un ligero insomnio también dificulta un poco la escritura de este texto. Pero lo comento por dos razones. Una es porque normalmente hablar de cómo se siente uno va en su beneficio; pero sobre todo y esta es la segunda, porque estamos en una situación académica particular en la que trato de explicarles todo lo que sucede por la cabeza de un orientador (y un profesional de la psi) a lo largo de su trabajo. Para que podamos pensar sobre ello. No por otra razón. Sé que muchos de Uds., pueden estar molestos. Incluso más, enfadados. Lo entiendo.

El tema es ¿qué hacemos con el enfado? ¿Qué hacemos cuando un paciente o una situación profesional nos enfada? Podemos hacer varias cosas. Una de ellas, enviarla a la porra. Lo malo es que normalmente, cuando enviamos a la porra a algo o a alguien también nos enviamos a la porra a nosotros mismos. Y eso no suele ser bueno. Desearíamos aniquilar el causante del dolor. Lo sé. En muchas ocasiones deseamos enviar a las personas que nos consultan a galeras. El problema es que no podemos. Ni debemos. Pero entonces, ¿qué hacer? Esta es la segunda cosa que podemos hacer.

Cuando Bion (no tengo a mano la referencia del año) habla de los procesos mentales por los que o mediante los que nos alimentamos, habla del proceso que permite convertir los elementos primarios, los que todavía no hemos elaborado en elementos elaborados. Es decir, elaborar las situaciones para poder quedarnos con aquellas que nos pueden ser útiles. Pero en ocasiones el enfado es tan grande que no nos lo permitimos. Que nos empeñamos en aniquilar a quien nos frustró. Esto se ve continuamente en la política nacional e internacional. Parece que los humanos, tras tantos años de historia todavía seguimos sin poder elaborar las cosas de forma que podamos beneficiarnos suficientemente.

Cuando un paciente se enfada con nosotros, algo de realidad hay seguramente en su enfado. Pero hay otros elementos que ya no corresponden a la realidad, sino a su mundo, a su realidad. Si podemos trabajar el enfado, si podemos permitirnos el poner neuronas en el lugar en que habitan las vísceras, es posible que salgamos todos ganando. No sé por qué pero me parece que hablamos de cómo se maneja la frustración. O el susto. Si hablamos de frustración o de susto, fíjense que podemos comenzar a hablar más y mejor. Es como cuando señalo en enfado que puede haber en alguien deprimido. Con la depresión no sabemos qué hacer. Con el enfado sí. Con la depresión damos pastillas, con el enfado, razones.

He introducido la idea de frustración, de enfado y susto. Podríamos añadir la de culpa. La culpa es un elemento que posibilita también otras cosas. Es algo que nos permite poder reconsiderar aspectos de nuestra existencia y, a partir de ella, organizar la vida desde otro ángulo. Y ¡ojo!, digo culpa no culpabilidad; Que es otra cosa. ¿Cómo se articula el trabajo de la culpa, el de la frustración, el del susto y el enfado en el terreno de la orientación Psicológica? De entrada, abordándolo. Seguramente tendremos que emplear un cierto tiempo para hablar de estas cosas dentro del terreno profesional en el que estamos inmersos.

Para la próxima sesión, modificamos, recuerden, el plan de lectura, adelantando la del capítulo que responde al título Psychodinamic Counselling and therapy I. De éste sería muy interesante que se fijen en lo que se conoce por la primera y segunda tópica, que son elementos fundamentales en la comprensión psicoanalítica. Y la tercera tópica que la plantea Lacan; pero esto es otro aspecto. Trataré de explicarles mejor el tema de Edipo que, por lo que parece, el texto lo plantea desde una perspectiva más anecdótica que otra cosa, no siéndolo así. Y bueno sería que se esforzasen en comprender un poco la teoría de las relaciones objetales.

Con ello trabajaremos.

Un saludo

Dr. Sunyer.

Artícle a llegir

1.*Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Psychodinamic Counseling and Therapy I. A Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Counseling and Psychotherapy. Allyn and Bacon.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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