Carta a mis alumnos, 2001

Presentación de la materia
Sunyer, J.M. · 20/01/2010
Fuente: Cuadernos de Bitácora
Esta es una carta del junio del 2001 en la que voy exponiendo a mis futuros alumnos mis planes para la asignatura. Todavía no tenemos un libro de texto y debemos leer otros trabajos más o menos fotocopiados de autores extranjeros. Ahí es na.

Carta a mis alumnos: cinco de Julio del 2001

Queridos amigos,

Hoy es día 5 de julio. Me encuentro ante el ordenador que está echando por la boca de su impresora el programa y el plan de clase tras varios días de revisión y modificaciones. Por lo que veo estaremos juntos unas 29 sesiones; pocas para lo que desearía ya que la cantidad de aspectos que quisiera transmitirles no tiene cabida en tal corto período de tiempo. Y aunque las limitaciones que provienen de la propia estructura limitan en buena medida mis aspiraciones, creo que podremos ser capaces de saborear algo de lo que, bajo el epígrafe de Orientación Psicológica, entiendo que es un aspecto de nuestro oficio: la intervención.

No hace muchos meses me pidieron que explicara lo que es esta asignatura, cómo la desarrollaba, etc. (lo podéis ver en estas páginas). Lo entregué pero también lo puse en un portal que está a su disposición: www.grupoanalisis.com Ahí iré depositando este y otros escritos que iré confeccionando con su ayuda y colaboración.

Y la verdad es que cuando me pongo a pensar en este espacio común que se organiza bajo el título de la asignatura, me vienen a la cabeza muchas cosas, muchos años de trabajo y otros tantos de reflexión y aprendizaje; y ¡que no cesen! Reflexión y aprendizaje. ¿Podríamos hacer esto juntos? Es mi empeño. ¿Por qué no lo intentamos? No sería difícil: podríamos aprender juntos, es decir, podríamos intercambiar nuestras experiencias y ver cómo las podemos ir articulando en torno a esto que se viene en llamar Orientación Psicológica. Podríamos tratar de ver qué fenómenos se dan en un proceso en el que Uds. y yo estemos implicados. Bueno, los que quieran. Porque quienes no quieran participar en este proceso están invitados a abandonar la experiencia en estos momentos y buscar otro espacio en la facultad que les alimente con más facilidad que este. Esto lo digo de veras.

La experiencia siempre señala que quien se adscribe a un espacio sin involucrarse en él, se daña y daña a los demás. En la práctica clínica, en la profesional, podrán ir comprobando lo mismo. Y entiendo que haya quien se apunte a este espacio porque no tiene otro que escoger; lo sé. En la vida pasa igual. Uno encuentra un trabajo y muchas veces, por no decir la mayoría de ellas, no es el trabajo que hubiera deseado. Y se queda porque es el que le da de comer. Pero debe tomar una decisión. Si opta por quedarse, debe asumir, hacer propias aquellas cosas que se le piden que realice. Si no es así, si no hace suyo, de alguna forma, lo que está haciendo, a la larga se quema y quema el trabajo de los demás. Acaba siendo una rémora para todos, y las empresas se encuentran con que tienen que buscar sistemas para deshacerse de tal trabajador; en otras ocasiones el propio trabajador enferma. O traslada su constante frustración a la familia, con lo que ya tenemos otro drama añadido. Por esto les digo lo que les digo: si se quedan, contribuyan con todas sus fueras al esfuerzo común de aprender de todos y entre todos. Y les digo la verdad: para mi será un placer el participar en esta empresa de todos; y deseo que se queden. Pero con esta condición. Dicho esto, quisiera pasar a otro tema.

Curiosamente estaba escribiendo una serie de reflexiones en torno al espacio de Seminario y, una vez concluido, lo vertí en papel que reutilizo para poder leer el trabajo con más familiaridad que la que me proporciona la pantalla del ordenador. Y la casualidad de las cosas hizo que en el reverso de este trabajo, estuviese el plan de clase del año pasado. Y otra coincidencia: el mismo día inaugurábamos un seminario sobre “el inicio de la actividad profesional”. Me llamó la atención sobre todo el hecho de que hubiese tantas coincidencias. Si creyese en la magia, o en los hados, o en la influencia de los astros ya hubiese encontrado una razón a tales cosas. Pero la verdad es que ha sido pura casualidad; ahora bien, sobre las casualidades las personas pensamos cosas. Y pensaba en que no es casual el que con tanto tiempo de anticipación esté pensando en Uds., personas todavía desconocidas para mí.

Dos meses y pico antes he comenzado a dedicarles parte de mi tiempo. ¿Se puede entender esto desde algún lado? ¿Podemos sacarle jugo cara la asignatura con la que vamos a trabajar? Bion, W. R. Bion, fue un psicoanalista inglés. Ya lo saben Uds. Tiene varios trabajos muy interesantes que les recomiendo leer cuando encuentren tiempo para dedicárselo. En uno de ellos, en el trabajo de 1987, Aprendiendo de la experiencia, habla de la capacidad de Rêverie. Alude este término a la capacidad que tenemos los humanos (si bien el lo ejemplifica en el de las madres) en soñar, en imaginarnos una situación, una relación, antes de vivirla. Es lo que hacemos los padres cuando comenzamos a pensar en que nos agradaría tener un hijo. Uno se lo imagina antes de engendrarlo. Ante la posibilidad de tener un hijo, pensamos cómo puede ser, cómo desearíamos que fuese, el nombre que le pondremos, cómo montaremos su habitación… todo esto está en esta función: la función de soñar con algo, de imaginarnos previamente cómo va a ser.

Y esta actividad de nuestra función mental es la que posibilita el que el contacto con el futuro bebé, o con la futura situación sea totalmente diferente de como lo sería si uno no se lo imagina previamente. De hecho, uno de los problemas de los hijos no deseados es ese: que no han sido ubicados previamente en la mente de sus padres. Luego, es verdad, la realidad va por otro lado. Muy posiblemente el hijo no satisface las expectativas creadas; pero una cosa es que las expectativas que uno genera se cumplan más o menos y otra, que no se tenga ningún tipo de deseo en la nueva experiencia relacional. Cierto que hay gente más depresiva. Personas que, ante las frustraciones de la vida cotidiana, optan por decir: “yo, a lo que venga; no me hago ninguna idea. Lo prefiero. Así no sufro” Si, es una alternativa. Una alternativa plana. Una alternativa que barre, de entrada, cualquier posibilidad de creer en la capacidad que tenemos los humanos para incidir en nuestra vida.

Y me pregunto que si como Orientadores no se plantean, no sueñan un poco ante cómo será este nuevo paciente, cómo será esta nueva situación, ¿qué les puede quedar? ¿O es que acaso no se imaginan, no se preguntan cómo será esta asignatura? Lo lógico es que uno se lo imagine de alguna forma, pregunte a compañeros de otras promociones… Por esto, cuando me encuentro que estoy escribiendo un texto que aparece casualmente impreso en el reverso del dossier de la asignatura del año pasado, me doy cuenta de que estoy entrando en este proceso del que les hablo. Y me imagino una clase numerosa, cercana a las cien personas. Y me imagino también realizando ejercicios similares a los que en otras ocasiones he propuesto realizar. Y estableciendo una relación cómoda en la que tanto Uds. como yo iremos estableciendo una red de conocimientos, actitudes y sentimientos similares a los que se establecen en una relación profesional.

Porque de esto se trata. Es decir, a lo largo de los años en los que esta Facultad ha ido confiando en mí, he ido aprendiendo un poco este oficio de profesor; oficio que tiene raíces profundas porque ancla con deseos muy primitivos que localizo fácilmente en cuando tenía mis doce años. Y lo que las diferentes promociones (esta es la séptima) me han enseñado es que la tarea compartida es mucho más enriquecedora que la que deriva sólo de la actividad del profesor. Pero al tiempo mucho más cansa. Porque requiere de todos un esfuerzo mucho mayor del que requeriría un planteamiento clásico. Por ejemplo, les pediré que escriban, que escriban cada día. La idea es que confeccionen un cuaderno de bitácora. Y les voy a decir por qué creo que lo deben hacer. La vida profesional es larga. Y este oficio, esta profesión es como el vino: a medida que pasan los años, mejora. Pero mejora no sólo porque van pasando los años y uno va adquiriendo experiencia; sino porque en la medida en que somos capaces de pensar y reflexionar sobre nuestra experiencia profesional, mejoramos nuestra calidad; nuestra calidad profesional y sobre todo humana. Y este hábito de escribir sólo lo pueden adquirir en este espacio.

Mis amigos me conocen porque soy un auténtico pesado con la idea de escribir. Pero créanme: es necesario. Sólo cuando uno escribe puede ordenar sus ideas. Sólo cuando escribimos podemos poner nuestro pensamiento al servicio de nuestras experiencias afectivas. Y, además, comenzamos a perderle el miedo a que nos lean. Y comenzamos a autonomizarnos respecto a otras culturas que pretenden permanentemente que sólo ellos son los que saben; ellos los que inventan. Soy un convencido en la capacidad creativa de las personas, y de la nuestra en particular. Por esto van a tener que escribir; y yo a leerles. Leerles y comentarles qué opino sobre lo que escriben. Y en este proceso (linda palabra que aparecerá muchas veces en nuestros espacios) iremos estableciendo aproximaciones individuales y colectivas a lo que es en sí la Orientación Psicológica.

Pero además de escribir tendremos que leer. Trabajar cada día un artículo. Unos en castellano, otros en Inglés o Francés. Sé que será un esfuerzo. No estamos muy acostumbrados a leer en otros idiomas. Pero habrá que hacerlo. También otras personas de otros países y culturas dicen cosas interesantes. Y nos va bien a todos abrir ventanas. Y con estos artículos leídos, discutirán entre Uds., y pasaré por sus grupos para saber un poco de su discusión, y aclarar alguna cosilla. Y con lo leído hablaremos entre todos. O entre los que se sientan más capaces de hablar. Y trataremos de entender un poco más, entre todos, algo de lo que leímos. Y algo de lo que nos ocurre. Que aquí está otra de las claves del asunto. Sí, porque cuando un número de personas se reúne para hablar y compartir cosas, suceden determinados fenómenos y acontecen determinados hechos. Y como esto es la base de todas nuestras actuaciones profesionales, o al menos la base de todas las que realizo y realizamos los que nos consideramos psicoanalistas, les propongo que las tomemos en consideración. Y así, de esta forma, iremos tejiendo una matriz de relaciones en las que los aspectos teóricos se combinen con los afectivos y relacionales, de la misma forma como sucede en la práctica profesional diaria. Es decir, nos utilizaremos como material para entender de los procesos psicológicos que se dan en las relaciones entre las personas, entre éstas y los grupos que organizan, entre éstas y las instituciones en las que viven, entre éstas y la sociedad a la que pertenecemos.

Un plan un tanto ambicioso, cierto; pero factible. Factible en la medida de nuestras posibilidades, de nuestros esfuerzos, y en la medida en que las resistencias a esta tarea nos permitan alcanzarla. Porque resistencias tendremos. Y ¿qué entiendo por resistencias? Pues todos aquellos movimientos con los que tendremos que lidiar a diario y que tenderán a paralizar la tarea. Por ejemplo, las posibles tardanzas en llegar a la hora. O las dificultades para leer los artículos. O la tendencia a discutir cosas más del terreno personal sin que aparentemente tengan qué ver con la tarea. O la devaluación del propio sistema de trabajo. O las divisiones entre los diferentes subgrupos. ¡Qué les voy a contar! Y es que en toda tarea hay fuerzas que se oponen a ella. Aquí y en cualquier empresa. Cierto que en otros lugares se ponen medidas de tipo conductual, y nosotros las tendemos (al menos algunas de ellas, como por ejemplo, el pasar lista en clase). Parecer que en ocasiones es preciso instalar algún elemento que permita paliar un poco lo que de natural uno trata de hacer: escabullir las responsabilidades que no ha hecho propias. Por esto les decía que quien no se sienta con ánimos…

Y finalmente, trabajaremos en grupo. Pero no agrupados, que es diferente. Y trabajar en grupo y en grupos conlleva una responsabilidad mayor que la de trabajar individualmente. Y trabajaremos así porque soy un convencido de que lo grupal es la situación normal del ser humano. Nacemos ya en un grupo y a partir de él nos desarrollamos. Y participamos en numerosos grupos: de amigos, familiares, de divertimiento, de negocio, de trabajo. Sólo nacemos y morimos individualmente… El resto siempre es en situación grupal. Y cuando señalo lo grupal, me incluyo. También formo parte del grupo. Por esto me tendrán en mis escritos diarios, y en las discusiones en la clase o fuera de ella. Siempre a su disposición y en la medida en que mis fuerzas y otras obligaciones me lo permitan. En las páginas siguientes encontraran el programa de la asignatura, en el que se describe con más detalle cómo trabajaremos y cómo funcionará esto de la evaluación. Es importante que se lo lean. Tras el programa, aparece lo que haremos cada día en clase, las lecturas que van a tener que leer y discutir. Como la mayoría es de libros que no están suficientemente al alcance, nos tendremos que ingeniar para conseguir tales artículos. Trataré de ayudarles.

También aparece un cuestionario que rellenaremos en la primera clase, hoy si es posible. Este cuestionario va acompañado de una hoja de respuestas. Con él trato de evaluar cuál creen que será la atmósfera que seremos todos nosotros capaces de desarrollar. Es un cuestionario de expectativas. Es anónimo; pero les ruego que lo contesten. Más adelante lo utilizaremos como material de clase. Y también aparecen dos artículos nacidos de experiencias anteriores. Léanlos para el próximo día. Es material de trabajo. Con el pretendo que se vayan haciendo una ligera idea de qué es lo que haremos.

Y nada más. Les deseo mucha suerte. Muchas ganas de participar. Y deseo también que contribuyan, como han hecho las promociones anteriores, a mi aprendizaje en esta tarea apasionante de compartir conocimientos.

Un entrañable saludo.

Dr. Sunyer.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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