Transposición, lo social en casa

Mi cuaderno de Bitácora del 15 de diciembre del 2009
Sunyer, J.M. · 06/01/2010
Esta es mi reflexión tras la clase de hoy día 15 de diciembre del 2009. Los elementos sociales están incluyéndose en las historias que construimos entre todos.

La influencia de lo social o transposición.

Hoy fue un día particularmente creativo. A lo largo de casi una hora estuvisteis trabajando en la construcción de una historia bajo el título genérico de “Habitación con vistas”. Es un título que en sí dice cosas y al tiempo poco dice. Y es el que habitualmente propongo para este ejercicio. Estos casi sesenta minutos dieron mucho de sí. Y si nos ponemos a pensar como psicólogos, más.

En primer lugar se veía una actividad importante en la mayoría de los miembros del grupo, de los grupos. Por lo general uno de vosotros lideraba la historia y el trabajo y el resto iba aportando ideas. Y en algunos casos también se apreciaba aquellas personas que estaban pero cuya participación no parecía muy clara: como si en el grupo hubiera una partición, una pequeña escisión en la que unos se esforzaban y otros calentaban asiento; por lo que fuera. Y os decía que eso, más allá de las causas particulares y de las circunstancias personales de cada uno, hablaba también de cómo cada uno se ubica ante la vida y ante lo social. Unos creemos que en la vida hay que pelear, hay que trabajar más o menos duramente para ganarnos el pan de cada día, pagar los garbanzos, los coles, las hipotecas y los placeres; pero hay quienes consideran que aquí se está para vegetar (le llaman eufemísticamente vivir pero en realidad es dormitar), esperando que papá Estado les otorgue una pensión de por vida por el mero hecho de haber nacido. Y la historia social nos demuestra qué sucede en aquellos regímenes en los que esto se instaló. Pero la psicología nos ayuda a entender que esas dos actitudes más o menos extremas que hice del dibujo grupal, obedece a complejos sistemas de relación con el otro, con los otros y hasta consigo mismo que se han ido labrando desde bien pequeño.

En segundo lugar se podía ver cómo cada grupo construía la historia. Cómo se engranaban las diversas voces, como negociabais las posibilidades de la historia, su desarrollo, su avance o retroceso, valorabais la coherencia del propio relato. Fue muy agradable constatar cómo cuando un grupo de personas se propone hacer un relato, alcanzar un objetivo, por más lento y costoso que parezca el hecho de hacerlo grupalmente, los resultados son bastante más complejos y ricos como para apostar por las soluciones grupales y no por las individuales. Y creo que podríamos ver cómo cada historia se correspondía con las características de las personas que constituyen cada grupo. Por esta razón cada una de ellas, cada uno de los relatos era diferente: en unos el dramatismo estaba instalado desde el inicio, en otros el elemento dramático aparecía más al final.

En tercer lugar uno podía ver el común denominador de las historias, es decir, qué elementos constituyen una base común. Y lo señalasteis bastante bien: tristeza, soledad, encierro, peligro, sufrimiento, abandono… historias que tenían un trasfondo depresivo, un trasfondo triste y de mucho dolor. Y eso parece recoger dos corrientes de pensamiento. Por un lado el que nos informa de las características de las personas que lo han ido tejiendo. Por otro el que nos informa de cómo lo social está presente. En efecto, como bien comentasteis, tanto la época del año como la temperatura, el frío, la Navidad…, todas estas y otras cosas que vienen determinadas por el momento en el que todos estamos influyen en las historias que se construyen. Y es que esta época del año nos afecta a todos. La Navidad, el invierno, las reuniones familiares, las ausencias, la finalización del año, todo ello va aportando una serie de elementos depresivos, de tristeza que de forma inevitable se cuelan en las dinámicas y en los procesos mentales de todos y cada uno de nosotros. Son momentos en los que todos revisamos algo de nuestro pasado, algo de lo familiar, algo de las ausencias, algo de las expectativas frustradas. Todas las personas, pacientes y no pacientes, nos vemos influidos por ese elemento social que está ahí y que se nos recuerda de forma activa y pasiva. La entrada en las dinámicas grupales e individuales de esos elementos (y otros muchos) que constituyen las corrientes de pensamiento y de emoción social se llama transposición (Pat de Maré)

En cuarto lugar lo que alguien denominó rigidez mental. En realidad esa rigidez mental es similar a lo que decíamos respecto al burka mental. Es decir ese elemento que nos conduce a crear historias de tipo psicológico (por llamarlas de alguna manera) en las que lo patogénico parece pesar más que lo normogénico. Es decir, como si nuestra creatividad estuviera con una cierta esclerosis que nos dificulta el movimiento, la agilidad mental, la creatividad, la imaginación… Y aunque es cierto que hay un componente transposicional en el hecho (estamos en una Facultad de Psicología y no de Bellas Artes), eso parece que nos atenaza lo suficiente como para no dejarnos salir y pensar en otras miles de posibilidades, en otros miles de argumentos que enriquezcan nuestra historia.

Y todo esto da mucho que pensar. Pero lo vamos a dejar para mañana, día en que entre todos trataremos de digerir las cosas que han ido apareciendo.

Un saludo

Dr. Sunyer

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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