Transferencia

De cómo emerge la transferencia en el aula.
Sunyer Martin, J.M. · 06/01/2010
Fuente: Cuadernos de Bitácora
Cuando uno se relaciona con otra persona se da un fenómeno del que es muy difícil zafarse: transfiere sobre esa relación todo el conjunto de elementos que se activan en base a relaciones significativas anteriores, fundamentalmente las establecidas con sus padres.Esta es la reflexión en un 1 de diciembre.

Transferencia.

Uno de los grandes hallazgos de Freud es el de la transferencia. Si seguimos a Laplanche – Pontalis, transferencia es el proceso en virtud del cual los deseos inconscientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo especial, dentro de la relación analítica. Se trata de una repetición de prototipos infantiles, vivida con un marcado sentimiento de actualidad (1891:439). En estas dos definiciones aparecen tres términos que me gustaría subrayar: proceso y actualización, e inconsciente. El primero hace alusión a un conjunto sucesivo de hechos que acaban generando un determinado resultado. Es decir, la transferencia es el resultado de un conjunto sucesivo de hechos relacionales por los que acaba estableciéndose una determinada relación, un determinado vínculo. Esto significa que la transferencia guarda relación íntima con la idea de relación, de vinculación con el otro, que es el resultado de un proceso. Del proceso de relación que se da entre dos personas.

La idea de actualización supone que algo que había sucedido se pone al día, se concreta en el aquí y ahora. Esto significa que en la relación que se establece en estos momentos con el paciente (y con el alumno) aparecen una serie de componentes que corresponden al entonces y allí, es decir, al prototipo de relación con los padres. Ese prototipo de relación es algo que se estableció, se adquirió y maduró, se implantó y evolucionó en los primeros años de la relación con los padres. Fue el resultado de la matriz de relaciones que nos constituyó y como tal es una matriz relacional que forma parte de nuestra manera de ser. Y de nuestra manera de concebir el mundo y nuestras relaciones con él. Y en ello van implícitas no sólo las fantasías relacionales que se activaron en esas relaciones significativas, sino el cuadro simbólico asociado y que dibuja una determinada conceptualización de nuestra relación en y con el mundo. Es pues algo más que una pauta conductual o cognitiva.

El tercer término es inconsciente. Esta mañana venía pensando en el tetrix, ese juego que está en algunos móviles y que, a medida que vamos combinando las diversas figuras que van apareciendo en pantalla y se completa una línea horizontal, esa línea desaparece de la pantalla. Podríamos decir que ha pasado a nivel inconsciente. Pues bien, las relaciones que se han ido estableciendo con las figuras representativas han acabado interiorizándose de forma que ya forman parte de nuestra propia esencia y quedan en zona inconsciente. ¿Todo queda en ello? No, sólo el conjunto de elementos constitutivos de la transferencia y que guardan relación con deseos, fantasmas, símbolos y significados que no son tolerables (o suficientemente tolerables) por lo que quedan a nivel inconsciente.

Pues bien, toda esta estructura inconsciente, formada por deseos y fantasías difícilmente tolerables a nivel consciente, que van determinando una pauta concreta relacional y que fue gestada en nuestros primeros años se actualiza ahora en las relaciones que establecemos con los demás, y particularmente con el profesional. Y digo particularmente con él porque pasa a ser persona significativa de la misma categoría que otras personas lo fueron y en particular nuestros padres. En el proceso asistencial uno de los elementos que convendrá trabajar será justamente el transferencial. ¿Por qué? Porque de forma no voluntaria ese elemento es uno de los que de forma más exigente nos impide modificar nuestras relaciones con los demás, no permitiéndonos grados y niveles de libertad que son los que han quedado paralizados en forma de sufrimiento. De patología.

Ramón, Pedro, nos propusieron sin ellos saberlo, determinadas formas de relación. Y nosotros, de forma lógica, accedimos. Si en vez de una sola entrevista hubieran sido muchas, entonces hubiéramos podido ver cómo estos elementos transferenciales de los que hemos hablado hoy en clase, se iban materializando en la relación con nosotros generándonos una amplia gama de sentimientos. Eso es transferencia y contratransferencia.

De la misma forma que lo es la variedad de matices que se dan en el grupo en su relación con el profesor (y viceversa) y que tienden a dibujar un tipo de relación que proviene, como no puede ser de otra forma, de esas primitivas relaciones afectivas con vuestros padres.

Un saludo.

Dr. Sunyer

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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