Lenguaje no verbal

Mi cuaderno de Bitácora del año 2000
Sunyer, J.M. · 29/12/2009
Fuente: Cuadernos de Bitácora
Está claro que hablamos hasta por los codos. Pero no en el sentido de hablar mucho sino de utilizar los elementos no verbales para comunicarnos. En este escrito reflexiono sobre estos aspectos que aparecen en la clase.

Lenguaje no verbal.

Bueno, hoy tuvimos una sesión activa. Es lo que pretendía. Pero qué susto, ¿no? Cuando solicité voluntarios para trabajar… todos nos refugiábamos en nuestra hoja, en los dosieres, en los libros. Entiendo que da mucho corte salir y participar desde otra actitud o posición. Alguien con mucho acierto nos recordaba cómo la presencia de los otros nos llega a afectar. Y ésta, se manifiesta en unos casos a través de la paralización mientras que en otros aparece una sobreactuación. Ambas situaciones hablan de lo mismo: de lo que nos afecta el ser vistos por los demás. Imagínense por un momento que se encuentran en el pellejo del profesor.

Imagínense que son Orientadores que trabajan en una organización y solicitan la colaboración de los presentes para algo. Y, en estas circunstancias, ven que los profesionales (en ocasiones son directivos, en otras trabajadores especializados, etc.) al oír que se solicita la colaboración, se refugian en sus carpetas o tratan de eludir su mirada ¿qué pensarían? Entiendo que la pregunta es difícil porque tenemos una tendencia a ver en el hecho de pensar un aspecto judicativo en vez del aspecto especulativo. Pero si en vez de juzgar nos ponemos a pensar, posiblemente deduciremos que tenemos miedo, que nos da reparo, que son tímidos. O que, sencillamente no quieren colaborar. A partir de ahí ¿qué cosas podemos hacer, o pensar?

Porque si nos ubicamos en el primer grupo de hipótesis quizás tengamos que trabajar los temores que aquellas personas presentan ante la petición de Uds. Si nos ubicamos en la segunda quizás nos tendremos que preguntar sobre qué quiere decir esto de no querer colaborar. En el debate que se suscitó tras los ejercicios que realizamos apareció la idea de “interpretar” como algo que parecía negativo. Y les dije que interpretar, interpretamos todos a todas horas. En realidad todos hablamos lenguas diferentes. El otro día, una compañera lo recogía: “qué querrá decir que la vida es así”, se preguntaba. Es decir, estaba tratando de interpretar y trataba de encontrar la interpretación que el paciente daba a esa frase. Para no dar por sobreentendida la frase, uno tendrá que buscar las diversas interpretaciones que aparecen del hecho. Interpretar, interpretamos todos. Si bostezo en la clase, por ejemplo, Uds. interpretarán o bien que estoy cansado, o que estoy harto, o…Es más, puedo bostezar a posta para provocar o para indicar algo. Estoy enviando voluntaria o involuntariamente una señal que Uds., se encargarán de recoger o no; pero ahí está. Y al recogerla lo que hacemos es incorporarla a nuestro sistema consciente de pensamiento. Es decir, la sacamos de aquello que estando presente no lo tenemos sobre la mesa y lo traemos para poderlo utilizar, en este caso, para beneficio de la intervención. Por esta sencilla razón, es importante prestar atención a todos los elementos que aparecen en la comunicación.

Los elementos verbales son importantes; pero también los no verbales. Por ejemplo. Cuando una oficina bancaria instala unas cabinas a través de las que debo pasar para acceder al banco, y estas enlentecen (por mor de la seguridad) mi acceso al banco, esto tiene un significado que va más allá de la idea de seguridad que me quiere transmitir la entidad financiera. Y posiblemente deje de ir a esa entidad y me busque otra que me ofrezca un trato más cercano. De nada me sirve que el director de dicha entidad me felicite por mi santo si el acceso que tengo a la sucursal viene obstaculizado por tantas medidas de seguridad. En otras personas esto no le afectará y preferirán ir a este banco tan blindado. Cada cual interpreta las cosas como puede, sabe y basándose en todo su historial previo. Pero no dejan de ser elementos de la comunicación y, como profesional de la psicología y de la orientación, voy a tener que ser capaz de poner encima de mi mesa pensante, estos datos que son de la comunicación no verbal. No sé si Uds. han tenido o no ocasión de llamar a muchos centros en los que una telefonista o recepcionista les atiende previamente. La verdad es que me gustaría disponer de registros de las voces y de las formas tan diversas de ser atendido telefónicamente. En muchas ocasiones uno colgaría el teléfono. Es más, en algunas empresas “enseñan” a estos profesionales a coger el teléfono y atender al público. En muchas ocasiones es patético. Porque la persona que le atiende suelta un discurso “aprendido”, no personal; por lo que el efecto es impactante. Siempre he dicho que una de las personas más importantes en un equipo es la secretaria. Es quien tiene toda la información del sistema. Es la llave fundamental para que funcione una oficina, y por ende, toda la organización que atiende. El cómo la secretaria atiende al público, cómo le habla o le deja de hablar, cómo se relaciona con los profesionales, etc., estos aspectos marcan el desarrollo de muchas de las cosas que suceden ahí adentro. Si como orientadores en una organización no atendemos a los aspectos del lenguaje no verbal ( y también el verbal, claro), no estaremos entendiendo casi nada de lo que sucede.

Por ejemplo: en nuestra cultura no es inocente el recibir o atender a alguien mascando chicle. ¿Se imaginan Uds. atendiendo a alguien al tiempo que se van tomando unas patatas fritas, o un bocata? Cuántas veces, los profesionales de la salud hemos tenido que atender a un paciente en una habitación que, no sólo es compartida por otro profesional, sino que además guarda las historias clínicas de otros pacientes. O realizar unas sesiones de psicoterapia de grupo, por ejemplo, en una sala compartida con el motor del ascensor y montacargas. ¿Tendrá algún significado que un hospital designe esta sala como la utilizable para hacer una psicoterapia? Si Uds. en su función de Orientadores tienen que visitar a domicilio, lo cual no es raro, la forma cómo la casa está decorada, el cómo y el lugar en el que les atienden, etc., son indicadores de algo. ¿lo utilizarán como elemento sobre el que reflexionar o lo arrinconarán en el “no me afecta”? Lo mismo sucede con el contacto ocular. En una ocasión fui atendido por un médico que a lo largo de las casi dos horas de visita, no pudo mirarme en ningún momento a la cara. Pero este mirar no sólo se refiere al contacto ocular, que también, sino a que en muchas ocasiones no miramos al paciente, no le atendemos como alguien que, en esta situación de abandono en el que se encuentra, no sabe ni qué le van a hacer, ni qué le pasa ni qué tiene. Esto también es mirar al paciente. O se le deja horas en los pasillos. Ojo, pero esto no es exclusivo de los hospitales. ¿Han tenido ocasión de ir a un Juzgado? ¿Saben lo que es pasarse horas de espera, en un pasillo en el que hay gente esperando también, por el que pasan personas con cara seria y de circunstancias, con pinta de letrados, o letrados mismos esperando horas interminables a que el Juez llegue y les atienda?

Una vez más, insistir en la importancia del lenguaje no verbal. Como Orientadores, insisto, debemos poder registrar estos elementos que nos aportarán información complementaria, y en ocasiones fundamental, ante la problemática o tema con el que tratamos. Y no confundir nuestra capacidad especulativa con los temores judicativos que nos asaltan.

Finalmente otro pequeño tema. Ante todo agradecer el esfuerzo de aquellos compañeros que se prestan a colaborar. Sé que no es fácil, pero también sé que serán los que más aprendan. Ante este hecho pueden darse dos fenómenos: el de agradecer el esfuerzo de todos por lo que a todos nos beneficia, o el de denigrar estas actividades más prácticas por ser menos “intelectuales”. Posiblemente estos comentarios, lógicos y comprensibles, tienen raíces más profundas. A veces, la fábula del “Zorro y las uvas” emerge en los contextos en lo que nos movemos.

Para el próximo día, que será la sesión 14, volveremos a todo este capítulo tercero, que considero interesante. Volveremos a repasar la “secuencia básica de escucha” y las “habilidades de escucha”, las “habilidades de cómo influir” (que es algo así como la habilidad en conducir una conversación, ¿no?). También en los denominados “focos de atención para el análisis”, la confrontación y finalmente, en esto que parece ser una especie de “los cinco pasos de la secuencia de una entrevista con intenciones”. Con ello pretendo dos cosas. Una primera que consiste en que dispongan de elementos “organizados” para poder pensar sobre ellos. Y en segundo lugar el que, a partir de lo que se supone ya conocen (y posiblemente saben) podamos jugar, hacer algo creativo con ello y que les permita, ese ejercicio, el comprender la complejidad que se encierra en una entrevista.

Deseo que les sea de interés.

Un saludo,

Dr. Sunyer.

Curso 2000-01

Articles a llegir: 1.*Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Conducting an Intentional Interview. Theory, Skills, Decisions and Solutions. A Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Counseling and Psychotherapy. Allyn and Bacon.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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