Eros y Tanatos, vida y muerte

Mi cuaderno de Bitácora curso 2000
Sunyer, J.M. · 29/12/2009
Fuente: Cuadernos de Bitácora
El asesinato del Dr. Lluch también pretendía interrumpir los procesos vitales. Eros y Tanatos siempre presentes. Pero tras un recuerdo, congelamos la rabia y nos pusimos a trabajar algo tan dispar como una historia de los hermanos Grimm.

Sobre la muerte y la vida.

La verdad es que hablar de algo hoy me resulta especialmente complejo dada la realidad del asesinato del Dr. Lluch. Fue profesor mío, de geografía económica, y a lo largo de todo aquel curso en el mano a mano con él (éramos a penas 16 alumnos), pude reconocer el talante y la capacidad de guiar, de pensar y elaborar aspectos de la realidad. Su pérdida, como otras muchas, habla de lo difícil que es la construcción de las cosas y lo fácil de su destrucción. Y las coincidencias nos llevan a que justamente este día hablásemos de lo que hablamos, y con una modificación que también alteró nuestra dinámica: cambio provisional de aula, con lo que conlleva. Gente acarreando sillas, grupos más apiñados, una temperatura bastante elevada, dificultad para conformar el círculo del grupo grande y menos tiempo para trabajar lo que quería hacer hoy.

El texto, un cuento de los hermanos Grimm aparentemente inocente, aporta un complejo mundo de símbolos y ecuaciones. Y en él nos metimos. Primero para abordar el tema de lo manifiesto y lo latente. Decíamos que lo manifiesto era el texto del cuento. Como con las personas que nos consultan. Lo manifiesto es aquello que nos explican. Lógico, porque no pueden traernos, conscientemente, nada que tenga que ver con lo inconsciente. Lo manifiesto es pues aquello que expresamos. En la clase, lo que digo o lo que explico es lo manifiesto: poca idea tengo de lo que quiero decir, es decir, de lo que digo a través de lo que digo. Es más probable que Uds. vean lo que quiero decir. A partir de ahí hemos hablado de los aspectos latentes del cuento. Es decir, de lo que podía querer decir. Evidentemente hay un mundo muy complejo en ello. Por ejemplo, si leo este cuento a mi hijo cuando se está durmiendo, además de lo que transmita el cuento le transmito cosas que tienen que ver con la relación que estoy estableciendo. Posiblemente se duerma, por lo que mi cuento, este cuento, sea para él una especie de canción de cuna, una forma de arrullarlo. Por otro lado, esto que le cuento, como proviene de elementos que están en la cultura, lo que le estoy transmitiendo son, además elementos culturales. Y aquí, la frase que nunca me cansaré de repetir: pensamos en griego y hablamos en latín. No es mía, ya lo saben; pero creo que sintetiza un montón de cosas. Y si pensamos en griego, estamos trasmitiendo mucho más que una simple historia: estamos transmitiendo todo una serie de valores y de estructuras simbólicas sobre las que el niño se articula. Pero sigamos más allá.

A través de este lenguaje, el del cuento, con su contenido manifiesto y latente, llegamos a ponernos a pensar sobre los elementos del desarrollo. Y allí aparecía el tema del sexo: el cuento explica cómo a través de la curiosidad, el criado del rey descubre una serie de cosas, un mundo que le era totalmente desconocido. Y les decía que parece que nos está hablando del descubrimiento de la sexualidad. Pero la sexualidad tiene dos elementos: el elemento real, manifiesto, que guarda más relación con la genitalidad; y otro componente mucho más complejo y que también está vinculado con ello: lo sexual como símbolo de la fuerza libidinal articulada con el amor y el odio. Tenemos aquí a Eros y a Tanatos uno junto al otro. No podemos confundir el motor psíquico libidinal, con sus dos vertientes con la genitalidad o el asesinato. Aunque hoy el crimen haya encabezado nuestra experiencia. El descubrimiento de cosas que en principio están reservadas para el rey, posibilita que el niño de nuestro cuento, sea valorado y emprenda un viaje que le levará a nuevos descubrimientos, y en el que deberá ser capaz de negociar qué hacer con sus elementos instintivos para conseguir cosas de mayor valor. Y cómo estos elementos instintivos (agua, aire y tierra; si bien alguien habló también de fuego en la figura de la serpiente, pero no me atrevería a decirlo aún), estos elementos, tres por más señas, le llevarán a poder acceder a una princesa. Princesa que, por ponerlo fácil, le someterá a tres (otra vez el tres) pruebas de las que sale victorioso gracias a los acuerdos que llegó con las fuerzas de la naturaleza. Fíjense que, hasta aquí, apenas hemos transitado por los elementos simbólicos y no hemos tocado para nada los que provienen de la segunda tópica de Freud. Pero ya los trabajaremos.

Otra cuestión. El revuelo que había, ¿con qué lo relacionan? ¿Con lo que se hablaba? Me imagino que había problemas auditivos, que había dificultades para escucharme. Ahora bien, queridos amigos, ¿quiere decir algo eso de “dificultades para oír” en el contexto de lo que estamos hablando? No será que cuando aparecen determinados temas o determinadas propuestas de reflexión aparecen muchos ruidos que dificultan el oír? Ahora me acuerdo de lo que le pasó a Rogers cuando lanzaba sus propuestas. Y no pretendo competir. Pero ¿habrá algo en lo que se hablaba que pudiera generar un cierto escándalo? Sé que pensar sobre estas cosas, ver cómo estamos articulados con toda una cultura, que esta cultura no se limita a un cierto país o a unas fronteras, ver cómo los elementos históricos de la civilización nos traspasan y nos convierten en algo más que seres individuales en un momento particular, generan susto. Pero estamos ya empezándonos a curar de los sustos.

Para el próximo día toca el texto que continúa el de estos dos días y que es la parte II del desarrollo de la Orientación desde el punto de vista psicoanalítico según Ivey y colaboradores. De él me interesa mucho el apartado de las asociaciones libres, interpretación, análisis de sueños, y dejaremos para el próximo día el resto del capítulo.

Un saludo,

Dr. Sunyer.

Curso 2000-01

Artícle a llegir:. 1.*Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Psychodinamic Counseling and Therapy II: applications form practice, A Ivey, A; Bradford, M; Simek-Downing, L. (1997): Counseling and Psychotherapy. Allyn and Bacon.

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura.

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