Mi cuaderno de Bitácora del 17 de noviembre del 2008: agradecimiento y Navidad.

Mi cuaderno de Bitácora del 17 de noviembre del 2008

Agradecimiento y Navidad.

Tenía pendiente la reflexión pero los elementos de la vida cotidiana no me lo han permitido. O los he utilizado para retrasarla. No sé. Supongo que porque la última sesión fue, a mi modo de ver, extraordinaria.

No teníamos tema. Estábamos ahí todo, en un grupazo, viéndonos las caras. Sin tema, para seguir siempre bajo las directrices de esta forma de trabajar. Y es que el no tenerlo tiene sus grandes ventajas. Pero claro, ahí estabais todos y percibí esa necesidad de un guión mínimo. Es como cuando uno tiene una hoja en blanco y tiene que escribir. O la pantalla del ordenata. ¿Qué digo, por dónde empiezo? El otro día lo teníamos relativamente fácil: una habitación con vistas. Ese era el tema. Y todos, arropados por la carpa que venía definida con esa frase abierta y sin verbo, os pusisteis a inventar unas historias maravillosas. El poder de esa carpa. Y como percibía esa solicitud os lo propuse: “podemos hablar de todo lo que queráis y que esté vinculado con nuestra experiencia. De hecho llevamos veinteipico de clases, o sea que algo estará ahí, para ser aclarado, discutido…” Más o menos esa fue la idea. Y entonces, arropados en ella comenzasteis a hilvanar la conversación entre vosotros, entre todos nosotros. Y lo propio era comenzar por elementos fáciles. Y luego se fueron complicando hasta que os disteis cuenta que no parábamos de hablar de nosotros, de nuestras vivencias a lo largo de todo este tiempo. Y posibilitamos que se exteriorizaran algunas cosas que os tenían atrapados entre el enfado y el agradecimiento mutuo. ¿Qué más podía añadir si lo estábamos haciendo así de bien?

Es cierto que ante algunas personas es conveniente ayudar con un tema que centre la conversación. Pero antes debemos ver que precisamente ese tema tapa otras muchas posibilidades mucho más reales y cercanas a la experiencia del vivir que las que pueden salir del tema propuesto. Tema que, por lo general, guarda más relación con nuestras propias historias, preocupaciones, ansiedades y demás, que con las genuinas del paciente. Si hubiera propuesto un tema concreto hubiera sido mucho más difícil llegar al punto al que llegamos. Los niveles de afecto y agradecimiento habidos entre vosotros son mayores que los verbalizados ya que ahí, la vergüenza todavía nos atenaza.

Me diréis que tengo ventajas sobre vosotros. No lo sé. Me imagino que alguna tengo ya que por ejemplo, el acceso a los cuadernos de bitácora sólo lo tengo yo. Si bien entre vosotros también habláis (¿o no?) Y percibo en una buena mayoría el agradecimiento, el reconocimiento del tipo de trabajo realizado, el impacto que tiene en todos y cada uno de vosotros, la marca que deja la experiencia lectiva de este año.

Ciertamente, como a alguno le indico, la experiencia de combinar lo académico con lo afectivo es única en el mundo. Sobre todo si nos ponemos a nivel universitario. Única quiere decir, eso: es la única facultad del mundo que posibilita que un grupo considerable de alumnos articule, piense, sienta cosas al tiempo que sigue las directrices de una asignatura y que como tal, valore los conocimientos adquiridos. Ahora que pienso, la única ocasión que eso sucedió en un colegio fue cuando trabajé durante todo un año ofreciendo una asignatura que se denominaba psicomotricidad. En aquel entonces no funcionó. No podía funcionar. Fui un intrépido. No me daba cuenta ni en dónde estaba ni en qué contexto me movía. Sois una generación de alumnos que, junto a las anteriores, habéis podido articular lo científico con lo personal, lo intelectual con lo afectivo, el pensamiento con el sentimiento. Y eso se vio claramente en la sesión del otro día.

Creo que es una buena, fantástica forma de celebrar la Navidad.

Feliz Navidad.
Dr. Sunyer

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