Mi cuaderno de Bitácora, uno del 26 de junio de 2008

Empezamos de nuevo

San Pelayo. ¿Ganaremos la copa? En cualquier caso es un bonito día para comenzar a pensar en el próximo curso. No tengo ni idea si este santo se corresponde al Pelayo de la Reconquista, tal vez. Pero me da igual. De momento he comenzado a hacer orden. Tirar papeles, archivos que hace siglos están ahí, llenos de polvo sin que nadie los mire… Ya pasó san Juan. Algunos hicieron hogueras y tiraron petardos. Otros nos limitamos a poner en orden cajones, armarios, archivos. Limpiar algún que otro estante, alguna balda puesta a medias y cargada cual si fuera un asno, o mula que da igual. Y ¡qué decir de estas bandejas repletas de papeles pendientes y que de tan pendientes que estaban se quedaron formando casi estalactitas de papel! Y tras todo este trabajo, empezar planes, organizar cosas para el curso o cursos que se avecinan.
Mañana o mejor el lunes pasaré por la facultad a firmar actas, las notas de mis alumnos de este segundo cuatrimestre. También pasaré cuentas con el Fisco, ese del que dicen que somos todos, aunque unos más que otros, claro. E iniciar los trámites preoperatorios para algo sencillo pero que no deja de preocupar, claro. Quizás porque la edad también cuenta y uno se da cuenta que está hecho un saldo.
De los alumnos que tuve o me tuvieron, ¿qué decir? Que aprendí mucho de ellos. Ya sé que eso parece demagógico. No dudo que puede haber una cierta sombra pero… cuando uno percibe el asombro entre curioso y atemorizado de algunos alumnos al escuchar mis opiniones sobre eso tan socorrido de la Salud Mental, ¿no es eso un aprendizaje? O cuando te inventas una manera de explicar algo, o cuando describes una situación clínica habitual y constatas como estos alumnos se debaten entre ser fieles a lo que han aprendido de mis compañeros o asumir otras visiones de las cosas… ¿no es eso aprendizaje? Eso y otras muchas cosas más. O sea, aprendizaje significativo. Aprendizaje que de forma sutil va constituyendo a ese profesional de la psicología que le gusta explicar y compartir lo poco que sabe y lo que va aprendiendo.
Hoy ya hubo un cambio. Pasar de tener en mi cabeza a todos los que os habéis animado a compartir conmigo unos espacios lectivos, universitarios o de postgrado, a comenzar a hacer un hueco para los que van a venir este año. No tengo ni idea de cuántos seréis ni de cómo veis lo que va a formar parte de vuestra manera de ser. Sé que estáis asustados. Que en ocasiones la osadía os podrá. Normal. Eso forma parte de la apasionante aventura pedagógica. Hay que hacer ese hueco para que en él podáis ir estableciendo vuestro lugar, vuestras vinculaciones e interdependencias conmigo. De la misma forma que espero poder hacer en vosotros. Y así, de forma queda y silenciosa, vamos a ir tejiendo una red de relaciones, de interdependencias vinculantes en la que se mecerán los significados que vayamos dando a las cosas de nuestra experiencia lectiva. Experiencia que este año va a ser compleja.
Estoy liado en un Congreso, al que estáis invitados, claro. Congreso al que van a venir dos personas que juzgo de importantes. Vamik Volkan, un psicoanalista de origen turco chipriota y residente en los EEUU, y que tiene la espalda hecha a base de muchas horas de conversaciones con personas que, procedentes de países vecinos, estaban peleadas y en guerra entre sí. Nada viejo en esa humanidad que está más pendiente de ver quien está encima de quien que en colaborar para obtener beneficio para todos. Posteriormente al congreso organizamos un Seminario para un grupo reducido de personas. Otro autor importante es Farhad Dalal, quien ha trabajado varios temas y en este caso nos puede ser de interés por las reflexiones en torno a la integración de diferencias. ¿Y por qué lo digo? Pues porque durante este cuatrimestre me vais a ver con la cabeza más en otro lugar que en la clase. Pero intentaré no alejarme demasiado.
Y por lo demás, pocas cosas. Espero que podamos disfrutar de un sugerente espacio lectivo.

Dr. Sunyer

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