Mi cuaderno de Bitácora del 17 de octubre del 2007. Construyendo Identidades 10

Mi cuaderno de bitácora del 17 de octubre de 2007

Construyendo identidades, 10

Éramos menos. La lluvia acabó siendo la que impidió a muchos venir a la sesión; pero otros hicieron un gran esfuerzo. Se agradece. Por lo que el grupo era menor que otros días. Pronto nos pusimos a trabajar y en mi ir y venir por los grupos apareció este tema, el de las dificultades para llegar y lo tomé como punto de referencia para la sesión.

El grupo me hizo pensar en que teníamos, quizás, una dificultad: el motivo de consulta no es el problema que a mí me preocupa de quienes acuden a la visita. Si lo fuera mi forma de trabajar sería otra. O quizás en lugar de hablar de Orientación psicológica estaría hablando de Ayuda o Tutoría. No, lo que me preocupa, a lo que presto atención no es a lo que les ha llevado a venir a la sesión, sino lo que hay detrás de esa razón lógica y real. Por lo que debo desarrollar un sistema que me permita ir accediendo a eso que se oculta y que no es ni consciente la persona que acude. Y el sistema es de Perogrullo: hablar y escuchar. Sólo disponemos de este sistema, los psicólogos.

Creo que no me interesa el diagnóstico, o no me interesa en la medida de estar preocupado por saber qué etiqueta voy a atribuirle a quien o quienes tengo delante. Hay muchas más personas preparadas, preparadísimas, para hacer diagnósticos certeros, precisos. Hay entrevistas dirigidas o semidirigidas que están estructuradas precisamente para eso: para poder realizar un etiquetaje del producto lo más preciso posible. Pero a nivel de nuestro trabajo, ¿me es útil? Creo que no. Lo que no significa que a lo largo de lo que vaya escuchando me haga una composición de lugar y pueda precisar, creo que bastante bien, que etiqueta le pondría si fuese etiquetador.

Imaginemos que tengo delante alguien deprimido. Y fíjense que digo deprimido y no con una depresión. ¿Qué significa eso? Posiblemente que está muy triste, muy apagado, con muy pocas ganas de hacer nada en la vida. Posiblemente llore con frecuencia. Posiblemente, incluso, ni llegue a hablar de lo triste que está. Bien, pues mi problema es cómo entablar una conversación con él. Puede ser fácil o menos fácil. O muy difícil. Pero ante mi tengo una persona que está en esta situación y debo buscar sistemas de comunicación con él. Ahí reside nuestro problema. ¿Cómo?

Decía que todo, absolutamente todo lo que aparece es material de trabajo; o mejor, información. Si me atengo sólo a la comunicación verbal, cualquier cosa que emerja entre esa persona y yo va a ser considerada por mí como información de lo que le está pasando. No de lo que le pasó, que puede importarme poco. Sino de lo que le está pasando en el aquí y ahora de la sesión. Y es más, estoy convencidísimo de que no me equivoco. Y por esta razón les traduje en versión del aquí y ahora la conversación que mantuvimos en uno de los grupos. Y ¿qué decíamos?

Pues hablando del tiempo y de las dificultades de llegar les dije y les repetí a todos, que esa conversación me hacía pensar en las dificultades que tienen en realizar esta asignatura. Las dificultades que provienen de la situación absolutamente novedosa de encontrarse unos frente a otros sin un tema del que hablar más que de lo que salga. Las que surgen del hecho de que la forma cómo están expuestas mis ideas no es muy facilitadora de la comprensión. Que es un lenguaje absolutamente nuevo para Uds., o para la mayoría de Uds. E incluso que no estaban acostumbrados a hablar los unos con los otros. No a discutir o a ver quien tiene la razón, sino a hablar, a escucharse. Y este es para mí el problema que tenemos todos ahora. Y tras decirlo tres veces comenzó a aparecer una conversación entre Uds. Comenzaron a aparecer comentarios acerca de las dificultades o de la novedad. Del descoloque a que les someto. De los diferentes significados, mundos de significados de los que partimos. Y si no somos capaces de establecer puentes entre sus, nuestros mundos, puede aparecer el divorcio. Divorcio entre profesor y alumnos. Divorcio entre grupos de alumnos. Y no voy a hablar de otros divorcios que existen ahí.

Por esto les digo que el problema no es el motivo de consulta. NO me preocupa ni la depresión, ni la neurosis, ni la psicosis ni el trastorno de lo que sea. Lo que me importa es lo que hay detrás de todo esto, porque si no en lugar de ser psicólogo estoy haciendo otra tarea que no es la que, al menos yo, quiero hacer. Y es que en todo esto nos estamos jugando nuestra identidad como profesionales de la salud. Nuestra identidad pasa por saber qué queremos hacer, cómo entendemos las cosas. Y uno de los lugares por lo que pasa, creo, es la de posibilitar que la identidad del paciente sea restablecida y no quede reducida a una etiqueta.

Y lo dejo aquí. Pronto comenzaré a leer sus Cuadernos de Bitácora. Y otros escritos suyos. A ver por dónde van sus preocupaciones.

Un saludo.

Dr. Sunyer

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