Mi diario de bitácora, 22 , del 9 de enero del 2007

Mi cuaderno de Bitácora, del 9 de enero de 2007
Reencuentro.

Tenía pereza y ganas de venir al mismo tiempo. Las ganas las detecté al constatar que a las 5:30 me había despertado pensando en la clase, en vosotros; la pereza la percibí con anterioridad y tiene un componente que se va prolongando a lo largo del tiempo. El recuerdo de lo que nos queda por hacer, de reemprender el contacto con vosotros y con todo lo que ello conlleva, el tema de las valoraciones de la asignatura, etc. Todo ello lo percibo con un cierto peso que es el que da forma a lo que llamamos pereza. Y como, además, sólo nos quedan cuatro clases, el pensamiento que se pasea por mi mente es el de “por cuatro clases ya no importa hacer nada”. Y ese pensamiento, lógico hasta cierto punto, no deja de ser la expresión de la resistencia que tengo ante el trabajo, la oposición al esfuerzo de reconectar con vosotros. Y supongo que cosas semejantes os ocurre a vosotros, de la misma manera que les ocurre a los pacientes. ¿Qué es?

Todos los procesos terapéuticos que tienen una cierta duración es muy probable que coincidan con períodos vacacionales. Bien por Navidad, Semana Santa o vacaciones estivales, la relación asistencial queda interrumpida. Y estas fracturas de la relación asistencial, esa pérdida del ritmo de trabajo tiene consecuencias. Y mejor, ofrece excusas razonables. Hay fenómenos de “pérdida de pacientes” que coinciden con estos períodos, con estas interrupciones. Y hay que entenderlo como la expresión de la resistencia que todos tenemos al propio trabajo, al esfuerzo continuado e, incluso, a proseguir una tarea que en caso de continuar nos va a llevar a situaciones complejas. ¿Qué sería de nosotros si la asignatura se prolongase durante un par de meses más? Pues lo más probable es que aparecieran dos fenómenos paralelos: un incremento de las relaciones entre nosotros con el consabido incremento de la confianza, de los lazos de amistad, del nivel de trabajo; y un incremento, también y de forma paralela, de aquellos elementos de tipo negativo, de carácter agresivo, que de forma inevitable emergen en cualquier relación interpersonal. Y, lo más probable sería que, una vez emergidos estos elementos y solventadas las tensiones que hubiesen aparecido, el grupo alcanzase un nivel de trabajo suficientemente compenetrado y articulado, aportándoos una experiencia realmente significativa. Pero la realidad es la que es y todos debemos ajustarnos a las pautas que están establecidas para poder sacar provecho de ellas.

Por otro lado hoy tuvisteis la oportunidad de ver qué se hace con algunos elementos creativos: explorar. Explorar al otro, explorar la relación. Considerar cómo a través de unos garabatos aparecen aspectos que definen la relación que se establece entre dos personas. Y considerar la importancia del lenguaje no verbal, o cómo éste condiciona muchos de los mensajes que se dan entre dos personas. En este sentido entiendo la limitación que hemos tenido este año y que nos ha privado de poder realizar estos y otros ejercicios similares que buscan mostraros cómo podemos utilizar nuestros propios recursos. Y es que en la relación asistencial y en especial en la Orientación Psicológica es muy importante sacar partido de las capacidades creativas que tenemos todos.

Dr. Sunyer

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