Mi diario de bitácora, 13 de Diciembre del 2006

Mi diario de Bitácora

Hoy tuvimos una sesión intensa. La atmósfera que percibía era de trabajo. Estabais enfrascados en resolver la propuesta que os había formulado en torno a ese cuento recogido por los hermanos Grimm. No son inventados por ellos, sino que fueron tomados y posiblemente reconstruidos por ellos. Los cuentos y este tipo de relatos que surgen de lo que las personas vamos contándonos las unas a las otras, son fantasías que se organizan a través de ideas, temores, mitos, fantasmas que anidan en el colectivo social. Surgen del receptáculo común de la cultura de las personas de un determinado lugar y toman una forma determinada (un cuento, un relato, una leyenda, una historia…).Y a través de ella, vamos transmitiendo a las generaciones posteriores todo un caudal de conocimientos, de posiciones ante la vida, de experiencias vividas, de planteamientos ante uno mismo y ante los demás, que sirve para que la mente de quien lo recoge se vaya, a su vez, formando y articulando de una manera y no de otra. Cuando mi profesora de Psicolingüística (Prof. Pilar González) nos decía que “pensamos en griego y hablamos el latín” estaba ayudándonos a entender buena parte de la construcción de nuestros esquemas mentales y buena parte de nuestra lengua. Por esta razón tengo tanto empeño en que, al menos, tengáis a mano un diccionario etimológico. A través del origen de las palabras, de su etimología y de su significado, obtenemos muchas pistas.

Hoy necesitabais pistas. Ya sabéis dónde encontrar algunas: en los diccionarios y en la mitología griega. Y esto está ahí. Por esta razón, seguramente, os costaba entender que tras la palabra criado, por ejemplo, se escondía una genealogía que no aparecía en el texto; pero que le daba una mayor coherencia y claridad de comprensión.

La sesión de hoy ha sido de mucho trabajo. Y la misma tarea que realizábamos con el texto la podríamos desarrollar con las entrevistas de Juan. Fácilmente podríamos dibujar su genograma, y podríamos ver qué personajes eran más o menos relevantes. Podríamos ver que personajes aparecían en su historia y qué lugar ocupaban en el relato latente de Juan. Podríamos valorar la presencia de ideas, símbolos, palabras que organizaban su pensamiento; por ejemplo, desde su “no sé nada” hasta ideas como “padre”, “psicóloga”, “amiga del bar”. Estas personas, además de ser seres reales, son símbolos en la cabeza de Juan, símbolos que sirven de organizadores psíquicos en el entramado de su mente. Y, finalmente, podríamos ver el mensaje manifiesto y el latente que nos transmitió a lo largo de los dos encuentros.

Un fuerte abrazo

Dr. Sunyer

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