Mi cuaderno de bitácora 5 del 4 octubre del 2006: los significados

Mi cuaderno de Bitácora 5

Hice una propuesta que de alguna forma recordaba (me recordaba) la que hizo Trigant Burrow a su paciente, hace aproximadamente un siglo: cambiar el rol. Bueno, en realidad lo hizo la paciente y aquel la aceptó. Y junto con el cambio de rol os pedía también que buscásemos los significados que emergen en la clase, en nuestra relación, etc. Y aparecieron numerosas cosas. Lamenté no haber tenido tiempo suficiente para pasar por todos los grupos. No he conseguido adquirir el don de la ubicuidad; estoy en ello.

La propuesta era difícil. Nos es difícil. Supongo que por esto cuesta tanto la evolución de la psicología y de la psiquiatría. Nuestro rol profesional dispone de un “fonendo” que, de la misma forma que sucede en otros ámbitos, marca una serie de cosas. Recuerdo una compañera vuestra del curso pasado y que tenía experiencia en el trabajo en empresas que nos describía cómo en una de las que había trabajado, el rango que ocupaba un trabajador respecto a otro venía indicado por si en su despacho podía o no tener una planta, dos o tres. Son rangos que aparecen en toda relación. También en la nuestra ¿cuáles son mis “fonendos”? seguro que los veis mejor que yo mismo. El problema no es tenerlos: a todos nos gusta disponer de ciertos privilegios respecto a los demás. También a vosotros. ¿acaso no lo es disponer de la tarjeta VIP de una determinada discoteca? Y como esto… ¡qué os voy a contar! Hay varios tipos de señales que marcan el territorio de cada uno. En vuestra casa, como en la mía y en la de todos, tenemos nuestro sitio en la mesa. ¡y que no nos lo quiten! Y las normas de educación, es decir, las normas de cuidar al otro (eso son en definitiva las normas de educación) nos dicen que si invitáis a un amigo “especial” a casa, si es un amigo de la familia, no se sienta en cualquier lugar, sino que se le pone en lugar preferente. Y esto forma parte del lenguaje general que en toda sociedad se va transmitiendo y modificando lenta pero persistentemente a lo largo de los siglos. Pero el problema no es tenerlos, sino no saber que los tenemos, o creer que no los usamos. Esto vuelve a ser como lo que os contaba del camión y su trailer. El problema no es llevar un trailer, sino no saber que lo llevamos.

Estos aspectos marcan y determinan los significados de las cosas. De todas las cosas. Desde que se nos concibió, nuestros padres, a partir de lo que ellos ya disponían por su propio bagaje familiar, cultural, etc., etc., nos ubicaron en una campo gravitatorio de fuerzas varias, fuerzas que se expresan a través del valor simbólico que tienen todas nuestras acciones; y todas nuestras omisiones. De resulta de ello, nosotros somos seres inmersos en un campo de fuerzas, no en el sentido de Lewin, sino que es un campo de significaciones que marcan nuestras actuaciones y nuestras formas de pensar. Marcan y lo expresan. ¿qué significado puede tener mi diario para vosotros? ¿qué significado tiene para mí? Nada, absolutamente nada de lo que hacemos, decimos, callamos, omitimos, nada deja de tener significado. O significados. Una de nuestras funciones es el de poder rescatarlos del silencio, del anonimato. Dar la mano a un paciente, no dársela, esto tiene significado. De antemano no podemos decir, al menos no puedo decir que tal cosa esté mal o bien. Sólo puedo intentar averiguar el conjunto de significados que eso tiene para mí y para el otro y los otros. Creo que nuestra función como Orientadores, como psicólogos, como psicoterapeutas, y en cualquier ámbito es la de rescatar los significados que hay tras nuestras conductas, nuestros hábitos, nuestros pensamientos.

Eso lo puedo enlazar con lo que hablábamos de la experiencia significativa. Esa experiencia significativa lo es en la medida en la que podemos rescatar los significados que para nosotros tiene esa experiencia. Cualquier experiencia es significativa si de ella sacamos algo: rescatamos su significado. Eso significa que, como psicólogos, si nuestra función es la de sacar, rescatar, los significados que tiene una experiencia, podremos ubicarnos ante cualquier tipo de experiencia humana. De suerte que la peor de olas tragedias que pueden presentarse ante nosotros como profesionales y como personas, en la medida en la que podamos rescatar un abanico amplio de significados, esa experiencia va a poder ser importante, significativa, para el otro; y para nosotros. Es decir, tener una experiencia significativa con un paciente no quiere decir que me he sentido, como profesional, admirado, querido, valorado, apreciado, querido… no. quiere decir que de aquella experiencia con el paciente he podido rescatar un abanico de significados suficientemente rico como para que pueda ser clasificada de significativa. Nada más. Y nada menos. Y de la capacidad que desarrollemos para que ese paciente que viene con un susto enorme, con un hecho traumático impresionante pueda rescatar de ese hecho un buen número de significaciones, ese hecho traumático adquiere un valor significativo que le va a ser útil para la vida posterior. Hay otros que lo llaman “experiencias emocionales correctoras”. Bueno, no me pelearé por el cómo se califica; aunque seguiré pensando en que lo son porque adquieren un valor significativo para nosotros o para él.

Cuando los hechos no pueden ser rescatados en su significación, o cuando ésta es sólo negativa, los hechos son traumáticos. La vida no trauma. Los hechos de la vida sólo son traumáticos, sólo adquieren valor traumatizante cuando las significaciones que estos hechos tienen para nosotros, sólo poseen valores destructivos. La muerte de un familiar, el suspenso en una asignatura, el fracaso empresarial o laboral, etc., etc., no son nada en sí. Sólo adquiere valor a partir de la significación que le damos. Y si ésta es negativa, peyorativa, devaluante, persecutoria, etc., entonces esa significación le da valor traumatizante. La frase tuvo un trauma significa exactamente que esa experiencia no pudo ser elaborada, trabajada para rescatar de ella los aspectos creativos, positivos, edificantes que toda experiencia vital tiene para el ser humano. Y muchas de las quejas que oiréis a lo largo de vuestra vida profesional van a ser expresiones de esa incapacidad de poder elaborar, digerir, repescar de la experiencia dolorosa aquellos elementos que son suficientemente creativos, vitales, como para convertirla en algo de significación positiva. En una experiencia significativa.

La experiencia de esta asignatura sólo va a tener valor de experiencia significativa si somos capaces de extraer de ella un buen abanico de significados; no si el grupo está cohesionado, o si hay unos afectos que nos embargan o si…no. No se trata de hacer hipnosis. En la medida en la que vosotros podáis aportarme significados, esa experiencia va a ser significativa para mí. ¿qué significado puede tener para vosotros el que esté ausente unos días? Hoy, al marcharme, ha habido unas cuantas personas que se han acercado para desearme suerte en la experiencia (que puede ser significativa) quirúrgica. ¿Sabéis el valor significativo que tiene para mí el que alguien se acerque y me diga “que te vaya bien”? Pues esto es parte de nuestra función asistencial. Poder tener la capacidad para que eso que se transmite en la relación pueda ser significativo, disponga de significación.

Hasta el próximo día.

UN saludo.
Dr. Sunyer

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