Mi cuaderno de bitácora XXVIII , del 18 de enero del 2006

Mi diario de bitácora XXVIII, del 18 de enero de 2006

Fue nuestra despedida. Os había traído un pequeño trabajo que surge de lo que ayer cumplimentasteis, y también la valoración de la asistencia. Así vais teniendo material. No me gusta (he sido estudiante y sé de las angustias que uno pasa) que estéis mucho tiempo sin saber vuestras valoraciones. También tenéis derecho a que os saque de la duda. Como con los pacientes.

Pero ya os dije el calificativo que os aplico: ¡estas cosas como el regalo (buf!) no se hacen! Pero muchas, muchas gracias. Creo que es una muy buena manera de agradecernos el esfuerzo realizado a lo largo de 28 sesiones (bueno, en realidad 30).

Ha sido una experiencia muy grata, llena de emociones diversas. Seguramente con la mayoría de vosotros no vuelva a encontrarme. Y también es posible que si me encuentro en aquel momento no me acuerde de vuestro nombre (la cara no se me borra, el nombre sí): disculpadme. No porque no quiera sino porque mi cabeza no da para más. Pero si no me acuerdo, recordádmelo. La vida da muchas vueltas. ¡Podemos encontrarnos en tantos sitios!

Ha sido un placer. Las experiencias que me habéis aportado quedan ahí, en mi memoria; lo cual tiene un efecto complejo: ¿habéis pensado lo que sudarán los del próximo curso? Pero seguro que lo que ellos aprendan también se lo deben a vosotros. Así es la vida: cada uno de nosotros aprendemos de las experiencias de otros, de otras generaciones, de otras culturas… El ser humano, por mucho que los políticos se empeñen en lo contrario, no es algo individual sino algo colectivo que emerge en individualidades. Y desde la mía os digo: gracias. Muchas gracias.

Dr. Sunyer

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