Mi cuaderno de bitácora XIX del 29 de noviembre del 2005: lo simbólico

Mi cuaderno de bitácora, XIX del 28 de noviembre de 2005

Hoy me decía una profesora en el pasillo que deberíamos hablar de los miedos. De los miedos que tiene la gente joven. No sé muy bien si es un tema que nos puede ayudar y tampoco sé muy bien si la sesión de hoy ha generado o no miedos. Creo que más bien incredulidad, desconcierto, desasosiego… Preguntabais sobre la intuición y señalabais que era “peligrosa”. No sé; no me atrevería a calificar de peligrosa a la intuición. Bueno, quizás sí que hayan “miedos”. Pero, ¿miedos a qué?

Hay, creo, un cierto desconcierto. En este espacio de Orientación Psicológica han ido pasando muchas cosas. Ha habido situaciones muy variadas y creo que no salís con la sensación de pérdida total del tiempo. Siempre hay algo novedoso, o diferente, o provocativo, o sugerente… Hoy os decía que tenemos que apartar un poco la razón. ¿Os acordáis de aquel día en el que os decía que teníamos que desmelenarnos un poco? Hoy algo similar, pero con la razón. ¿Qué hacemos con la razón? Me acuerdo de aquello de “hay razones del corazón que la razón no entiende”, es decir, que hay cosas fuera de lo “racional” que creo que no entendemos. O nos cuesta entender. ¿Qué tendrá de “peligroso” todo este aspecto de la vida que se escapa a la razón, frente a lo que tenemos tanto miedo? Creo que cuando descubrís (en realidad debería decir, redescubrís), que cuando leemos que “el lobo se come a la abuela y luego llega el cazador y abre la tripa del lobo y sale la abuela enterita” nos llevamos un gran susto. ¿cómo se puede haber comido a alguien y luego sale tan fresco de ahí? Pues resulta que estamos topando con algo importante.

Os decía hace unos días que en lenguaje es un instrumento fundamental para saber del hombre. Sin lenguaje, esto es, sin pensamiento, nosotros no seríamos más que una masa de músculos y huesos borrados del mapa de los mamíferos: somos la especie más débil, con mayores carencias de cuantas especies hay en la tierra. Sólo el lenguaje es el que nos coloca en la cúspide de la pirámide de los seres vivos. Y el lenguaje es ese instrumento que el hombre ha creado a partir de la experiencia de vivir y de la necesidad de comunicarse con otro y que gracias a él podemos sobrevivir, crear y organizar nuestras vidas de forma diferente al resto de los mamíferos. Pero el lenguaje no es sólo unos sonidos que nos transmitimos sino que, a través de esos sonidos, comunicamos un mundo infinitamente amplio que abarca sentimientos, deseos, fantasías, ideas… Cada palabra no se limita a una serie o sucesión de fonemas y que constituyen el significante, sino que alude a una cadena larga de significados. Y gracias a esos significados el hombre puede transmitir el complejo e infinito mundo de aspectos personales. Y transmitirlo no sólo a sus congéneres inmediatos, sino de generación en generación. Eso es la cultura.

En determinados estados psico(pato)lógicos, “el lobo se come a la abuela y luego llega el cazador y abre la tripa del lobo y sale la abuela enterita” es literalmente eso. Cuando le contamos a un niño un cuento, y gracias a que posee esa capacidad humana que le posibilita entender más allá de las palabras, el niño se asusta sólo relativamente: se asustará más si la capacidad de simbolización es más reducida, y menos si está más desarrollada. Porqué habréis oído decir que a los pacientes con marcados síntomas psicóticos no se les puede hablar sino de forma concreta, ¿verdad? Y es que ante determinados estados de la mente, “el lobo se come a la abuela y luego llega el cazador y abre la tripa del lobo y sale la abuela enterita” es exactamente eso. Y esto asusta. Y por la misma razón, si estoy trabajando en una empresa grande, los mensajes que se dan deben ser absolutamente claros, sin ninguna ambigüedad: el contexto grande acerca al individuo a aquellos momento de su desarrollo en la que lo concreto (Piaget) era absolutamente así. Concreto. Creo que si como psicólogos sólo funcionásemos desde lo concreto, nada podríamos hacer. ¿os acordáis de J.P.? Cuando decía que si había muerto su padre pues se había muerto y nada más, os asustasteis. ¡Claro! Porque indicaba que el significante sólo aludía a un significado. ¿Muerto? Pues muerto. Punto.

Quizás deberíamos preguntarnos por qué nos asusta el pensar que “el lobo se come a la abuela y luego llega el cazador y abre la tripa del lobo y sale la abuela enterita”. O por qué nos asusta pensar que el “criado” del cuento puede ser algo más que “el sirviente”. Afortunadamente para nuestra cultura la idea de criado también alude a quien ha sido criado, es decir, el hijo. El hijo que ha sido criado por sus padres. Y en el caso del cuento, por los reyes. Y que ese hijo, ese criado, descubre algo que sólo pertenecía a la “sabiduría” del rey. Pero que ese descubrimiento parece marcar un punto de cambio en su vida: puede oír las cosas que se dicen los animales, puede entender el lenguaje animal. ¿Animal?

Una de las definiciones del hombre es que es un animal racional. No un racional animal. Animal racional parece significar que sobre la base animal se desarrolla o se ubica lo racional. ¿Y qué es lo animal? Comer, dormir, tener relaciones sexuales, morder, atacar… todo eso pertenece al mundo animal. Al mundo de los instintos. El mundo que nos hace hacer cosas para no morir, para sobrevivir como animales que somos. El proceso de humanización es el que trata de organizar algo en ese animal para que se humanice, se le instale la razón. Un elemento que le permita “controlar” algo de esa parte animal. ¿Recordáis las imágenes de esos animales racionales peleándose entre sí, hasta matándose por conseguir algo de comida tras un desastre natural? Ahí la razón se va a la quinta porra, gobierna la animalidad. Y para que no gobierne, los gobiernos mandan al ejército: una fuerza mayor que trate de imponer un orden racional a aquellas personas que, dadas sus circunstancias, han perdido la razón, actúan desde la animalidad. Y esto nos puede suceder a todos nosotros. Si estamos en el cine, o en la disco, y hay un incendio, ¿qué sucede? ¿impera la razón o la animalidad (instinto de supervivencia)? La razón es lo que se trata que impere en estas circunstancias y por esto, como nos pasó el otro día, se realizan pruebas de evacuación de emergencia: para que nuestra capacidad de raciocinio pueda mantener en calma al animal que llevamos dentro.

La vida es compleja. Las palabras aluden a largas cadenas de significantes que llenan nuestro mundo mental, instalados en el reino del inconsciente; pero no por ello, dormidos e inertes. Actúan sobre todo lo que el hombre hace o deja de hacer. No podemos vivir sin inconsciente. No podemos vivir sólo con lo consciente. Fijaros que cosas tiene el cuento:

“Hace mucho tiempo vivía un rey cuya sabiduría era famosa en todo el país” ¿tiene algún significado esto? SI me pongo absolutamente racional, es decir, si a las palabras le doy un significado literal y exacto, entiendo lo siguiente:

“hace mucho tiempo vivía un rey, (posiblemente hará unos siglos porque si me habla de reyes, eso era pues más o menos sobre la edad media; no menciona el nombre del rey ni a qué dinastía pertenecía. Debe ser un rey europeo ya que fue en Europa donde predominaron los reyes. NO era un emperador, ya que de haberlo sido ya lo hubiesen dicho. Eso quiere decir que era un rey que tenía un poder importante pero no mucho) cuya sabiduría era famosa en todo el país ( es decir, que habría estudiado mucho ya que para esto era rey; claro que los estudios no estaban reglados por lo que seguramente era un rey poderoso que se había rodeado de muchos “sabios” que le informaban de todas las cosas. Y si era famosa sería porque había hecho suficiente propaganda como para que se enterasen sus súbditos. De lo que deduzco que era un poco creído ya que no tenía por qué señalar que era tan sabio. O quizás le pasaba como a Salomón, que era un rey sabio. O como Alfonso X el sabio. Veo que hay muchos reyes sabios, pero esto era porque el pueblo no tenía acceso a la cultura ya que consideraban que no les correspondía…

Lo que sucede es que como mi parte racional la dejo de lado (de lo contrario no podríamos hacer nada), del mismo texto entiendo:

Pues como mi padre, que es muy conocido y sabe muchas cosas. Además le he visto que miraba en unos libros y como también habla por teléfono pues que sabe muchas cosas. Y además, sabe que hay animales y muchas cosas. Y mi mamá le hace caso y se pone contenta cuando llega él. Cuando llega las cosas están más tranquilas, y juega conmigo y me cuenta cosas. Y me las cuenta muy bien. Ayer me dijo que había visto a la luna que se sonreía por una cosa que había dicho, Debe ser verdad, porque mi padre es muy sabio y todo el mundo le conoce.

Hoy en clase tuvimos una oportunidad: la de leer algo usando de menos la racionalidad. La primera versión que os di de la primera frase es lo que entendemos cuando un paciente nos dice que “ha venido tarde porque había mucho tráfico”. La segunda, y a la misma idea, entendemos que le cuesta venir porque hay muchos elementos que le interfieren el llegar. (y además, hay tráfico)

Un saludo

Dr. Sunyer

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