Mi cuaderno de bitácora IV. Del 28 de septiembre de 2005: el motivo de consulta

Mi cuaderno de bitácora. IV. 28/09/05

Bueno, la verdad es que algo hay que me facilita el estar con vosotros. Percibo un deseo de trabajo, una participación en el grupo, una buena disponibilidad que es de agradecer. Y lo es por un motivo doble: porque me hacéis fácil la tarea y porque vais a aprender mucho más.

Esto debe ser lo que también facilitó que hiciera una pequeña “representación” o mejor “escultura” representativa de lo que estábamos hablando: el motivo de consulta. Y es que por lo general lo que nos sucede en la vida y que representa eso que se denomina “trauma” (palabra de la que mucha gente se asusta como si estuviera poseída de un fantasma o espíritu terrible) es algo que queda tapado por numerosas situaciones que van acumulándose y que, llega un determinado momento en que uno les pierde la pista. Claro, me digo a mí mismo, ¿por qué lo hice?

Esta es una pregunta que debiera ser habitual en un psicólogo. Cierto que lo tenía más o menos previsto (lo tenéis anotado en el plan de clase), pero ¿por qué ese tema y no otro? Y ¿por qué elijo representar cosas? Sólo puedo deciros que lo que he aprendido es que las cosas hay que poderlas ver, palpar, percibir desde diversos ángulos para poderlas entender mejor. Y me parece que lo que hicimos valía la pena. Y el tema que pensaba introducir (los diversos motivos de consulta que pueden aparecer en clase, o las diversas ansiedades que se nos hacen presentes), no estaban el en discurso del grupo.

Ahora fijaros un poco en cómo fue la escultura. NO fue una cosa estática, sino dinámica. Cuando deposité el “problema” en el seno de nuestra compañera no pensé en si lo ponía en buen lugar o no. Aludí a su peso y ahí lo dejé. Ella, al poco lo puso sobre la bandeja de escritura. Este hecho, puramente casual, no premeditado, no calculado ni por ella ni por mí, sirvió para que viésemos el “desplazamiento” que hacemos de los problemas o cosas que “nos pesan”. ¿podríamos pensar que entre la que me estaba ayudando en aquel momento y yo había una corriente intuitiva que posibilitó ese cambio escénico? Cuándo se colocó la segunda compañera (es para no andar poniendo nombres), la primera modificó su posición relativa en la escena, ¿qué os sugiere? ¿podríamos pensar que metafóricamente ese cambio puede representar el que en nuestras vidas sucede al incorporar situaciones como las que venían representadas por nuestra segunda acompañante?

Todo esto nos puede llevar a pensar en dos cosas. Una, que el profesor se está enrollando con elementos que no tienen más trascendencia. Puede ser. Es como lo que me decía ese paciente del que os hablé: cuando veo una puesta de sol nada rompe su encanto si al ver el color rojo pienso que está formado por el choque de iones y protones sobre la atmósfera y que esto genera unos rayos que activan en nuestra retina lo que denominamos “rojo”. Pues sí. Es verdad. Pero… segunda opción, que el profesor nos está diciendo que todo lo que el ser humano hace o deja de hacer está cargado de significado, y que conocer estos significados nos da la posibilidad de conocer más y mejor a la persona con la que estamos.

Dejando este tema de lado, no quisiera pasar una cuestión que apareció al final de l grupo grande. Las situaciones asistenciales, tanto de Orientación como de Psicoterapia, como cualquier otra, son siempre y ante todo y sobre todo el encuentro de dos personas. Aquí en clase también lo es: el encuentro entre un montón de personas. Hasta donde alcanzo a ver entre vosotros y yo no hay el encuentro con una técnica. No. Hay (eso espero) el encuentro entre personas con experiencias muy diversas. Con experiencias, sobre todo, de vida. Con formas de ser diferentes y que han sido y son moldeadas permanentemente por las olas de la vida cotidiana. Eso es lo que cuenta. No el que sea psicoanalista o grupoanalista. Esos ropajes sólo sirven para separarnos.

Venga por hoy.

UN saludo

Dr. Sunyer

No Comments

Post A Comment