Mi cuaderno de bitácora.. 20/09/05

Mi cuaderno de bitácora.

Día 20/09/05.

Primer encuentro.

Bueno, ya empezamos de nuevo; pero hoy iniciamos el curso con mal pie. A uno que le gusta la organización, el tener las cosas más o menos bajo control, va y se encuentra con que le han cambiado el aula (había llegado puntual, preparado las sillas…) y luego resulta que en copistería habían perdido el programa de la asignatura. Y porque no me da por dejar rienda suelta a mi imaginación, o mejor, a los aspectos más primitivos de mi pensamiento ya que si los dejara sueltos pensaría que hay alguien que quiere fastidiarme, o que hay unos duendes que malbaratan mis esfuerzos; o que fuerzas ocultas están detrás de estos sucesos que en realidad provienen de la tercera galaxia que están planeando un ataque masivo a la sociedad humana y que me han elegido como primer punto débil en la cadena de relaciones…. ¿veis? Por una cosa tan sencilla podríamos comenzar a elaborar un delirio que, en este caso tiene connotaciones paranoides. Pero no. Guarda más relación con los lógicos contratiempos de la desorganización, o del hecho de que al ser nueva la persona que se encarga de las fotocopias, la situación le ha desbordado un poco y a mi me ha tocado la china.

Ya venía con ciertos nervios. La novedad del grupo, el desconocimiento de cuántos seríamos, quienes íbamos a ser. Mi espalda me recordaba mi tensión nerviosa que desde hace justo una semana tengo una pequeña tortícolis que se alterna con un ligero lumbago… Sí, es una de mis zonas sensibles y en ella se escribe la tensión que nace, entre otras cosas, del hecho de iniciar el curso. Y es que el ser humano es una totalidad. Los procesos fisiológicos del individuo, las diferentes manifestaciones somáticas, las alteraciones que notamos en nosotros mismos tiene su correlato psíquico porque formamos una unidad indisoluble. La separación cuerpo mente no es más que una división clasificatoria; pero alude al mismo ser. No lo olvidéis: somos una sola cosa. Cuerpo y mente no son más que manifestaciones diferentes del ser. Pero es que no acaba la cosa ahí. El individuo, esa entidad indivisa que constituye un parámetro valorable a partir del hecho de que está separado de los demás por una membrana (la piel) que lo unifica, no es más que el resultado del Renacimiento. La creencia, la convicción de que el individuo es el centro del universo choca con una realidad visible para quien quiera verla: somos parte de un tejido grupal cuya manifestación más evidente es la familia, pero que se evidencia también en las diversas constelaciones de personas que nos agrupamos de manera diversas. Si pensamos desde esta óptica (que es la que os propongo), mis nervios de hoy no eran sólo míos: guardaban relación con la ansiedad que uno siente cuando entra a formar parte de un grupo nuevo, el grupo clase en este caso. ¿cómo me vais a aceptar? ¿cómo van a ser nuestras relaciones? ¿cómo me calificaréis? ¿seré capaz de hacerme entender? Seguramente si ahondáis un poco en vosotros descubriréis cosas semejantes.

Os decía que me gustaría que pensásemos nuestra experiencia lectiva como un sucedáneo, un fenómeno paralelo a la experiencia profesional. Olvidaros de lo que es una asignatura formal. Pensemos en una experiencia propia entre nosotros a la sombra de unas ideas que constituyen lo que denominamos Orientación Psicológica. Vamos a ver si somos capaces de estructurar una relación que nos posibilite pensar en nuestros comportamientos, nuestras conductas, nuestros sentimientos, nuestros afectos y, en global, con nuestra experiencia humana. Y os lo propongo porque esto es lo que creo que vais a tener que hacer a lo largo de todo vuestro desarrollo profesional: establecer un tipo de relación con el o los pacientes que les posibilite entender un poco más lo que les pasa y, a partir de ahí, ver qué pueden ir modificando para ser más felices. Ni más ni menos.

Y dicho todo esto pediros disculpas por los problemas “administrativos” Es difícil a veces comprender que estamos en estructuras que, desde lo humano, se comportan como tales: también fallan. Y con este hecho, con la incertidumbre que caracteriza la vida toda del ser humano, vamos a tratar de tejer una prenda con la que estemos todos cómodos.

Bienvenidos a la asignatura.

Dr. Sunyer

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