Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2002-03. La sesión con Pau

La sesión con Pau 14/11/02

Soy consciente de que, siendo martes tarde / noche, todavía no he tenido tiempo material de ponerme frente al ordenador y escribir las líneas que habitualmente les regalo y dedico. No creo que sea falta de deseo, de ganas de regalarles a1quello que creo les puede ser útil para su vida profesional y académica. No. Más bien creo que hay otros dos elementos que frenan, interrumpen mi deseo. De un lado los múltiples compromisos y ocupaciones que como psicólogo me exigen mi atención. De otro, el cansancio del día pasado.

Que acudiese Pau a la Universidad, no fue fácil. Exige vencer una serie de resistencias que tenía. Varios pacientes pedían acudir y tuve que realizar una dura selección para poder elegir aquel que, en mi opinión, podía serles más útil. Pero ya una vez entró por la puerta de la Facultad, exigió un esfuerzo importante. Y es que una entrevista es mucho esfuerzo.

Y ahí estaba él. Ante un grupo de psicólogos que le hacían preguntas a las que contestaba de la misma horma como va por la vida: evitando muchos compromisos. Trataba de explicarles cómo era él, y al tiempo ocultarles lo que le hacía sufrir.

Comenzó dándoles algunas pistas importantes, desconozco si alguno de Uds., cayó en el asunto. En realidad, y desde lo consciente, desde lo voluntario, nadie da pistas de nada. Tampoco Pau. Y su tarea, como la del equipo del CSI, consiste en no desperdiciar ninguna pista, nada. No dar nada por supuesto. Nada. Todo es o puede ser importante. Si no para ahora sí para el futuro. La entrevista, así entendida, forma parte del proceso de orientación.

De entrada les dijo que se llamaba Pau. E introdujo una broma. Broma que si estaban atentos era una pista. O podía serlo. Y la introdujo sobre la marcha, No había, pues, guión previo. Y subrayó: “Pau, no de guerra, sino lo que sería Pablo”. Y añadió dos datos de interés: sus dos apellidos. Xercaolletes y el segundo haciendo énfasis en su naturaleza catalana. Fíjense que son cosas aparentemente anodinas. Sin valor. ¿Lo son? Igual no. ¿Qué les sugiere? ¿Si se ponen a asociar cosas en relación con esos aspectos, a dónde van a parar en el contexto de lo que decía luego?

Hay varias formas de atender una entrevista. Hay la que es formal. La que sigue unas pautas y que otros compañeros de la Facultad les han enseñado. Son entrevistas que van a lo operativo. , A tratar de encajar a quien nos visita en un cuadro clínico, Y como está de moda el DSMIV, pues ahí van. O no. Pero en cualquier caso se dirigen a hacer pragmática
la entrevista, a no perder el tiempo, dicen, con material que no es operativo. Y en cierto punto les doy la razón. Es importante no perder el tiempo. ¿O sí? Luego hay entrevistas estructuradas, semi-estructuradas,… y las no formales. Como la que les propongo en nuestro trabajo académico y que vienen dictadas por la experiencia de trabajo. No por los libros. Esta sigue otros criterios, se rige por otras coordenadas ajenas, por supuesto, a los cánones de la oficialidad y la ortodoxia. Ya saben cómo ando yo con esta palabrita. Y esta es la entrevista que me gustaría que aprendieran a realizar. Y creo que en cierto modo lo consiguieron. Se veía una lucha entre los que querían establecer claramente los criterios y los objetivos, y los que trataban de congeniar por otro lado. Articular las dos opciones es un reto importante para su carrera profesional

¿Disfrutaron? ¿Pudieron jugar con Pau? ¿Qué es lo que les impedía hacerlo? En su parlamento interno, ¿qué lucha se establecía? ¿Qué fuerzas hacían acto de presencia?

Pau se lo pasó bien. Eso parecía si nos fijamos en su resistencia a marcharse, su deseo de permanecer por más tiempo. ¡Se hubiese quedado más tiempo si se lo hubiesen permitido! ¿De cuanto tiempo disponíamos? Entiendo, y este es mi mensaje permanente que hay que marcar los límites. ¿por qué no antes de empezar? Esto posiblemente le hubiese permitido reubicarse mejor y Uds., se hubiesen sentido más autorizados a interrumpirla. , Aunque estuvo bien el final. María lo condujo con destreza. Bien. Y se quería quedar porque se encontraba bien con Uds., ¿o era la forma habitual de ir por la vida?

¿Qué les supuso hacer esta entrevista? A Pau le supuso mucho esfuerzo, mucha fatiga. Sin darse cuenta hizo un recorrido por zonas variadas, Algo percibía, nuestro Pau, que salió cargado revuelto, Y es que una entrevista no es una situación banal. De hecho estaba tan nervioso que se lo comentó a su madre días antes: ¡Me van a hacer una entrevista en laFacultad, el Dr. me lo ha pedido! Ella no entendía nada, pero él estaba entre entusiasmado y al tiempo atemorizado. Y es que yerran quienes consideran que una entrevista es banal, que no supone esfuerzo para el paciente. , Supone que de pronto, uno tiene que hacer un repaso a los temas o situaciones que habitualmente uno no tiene frente a sí. Y los mantiene callados. Se preguntaba ¿qué me preguntarán? ¿Qué les diré? ¿Me preguntarán por mi madre? ¿Por mi familia? O me preguntaran sobre lo que me gusta hacer o lo que me pasa. ¿Y cómo será?

¿Asociaba nuestro amigo? ¿Asociaban Uds.? ¿Cuál era su grado de articulación y asociación colectiva? ¿Consideran que fue una conversación libre?

Les sugiero que reflexionen sobre ello. ,

Por otro lado, gracias por acoger a Pau. Fueron todos muy amables.

Dr. Sunyer

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