Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2002-03. Ya nos vimos por primera vez

Fue nuestro primer encuentro. Éramos, en comparación con otros años, menos. Llegábamos a la cincuentena. Creo que es un buen número y que se corresponde al descenso en el número de matrículas posiblemente como consecuencia de las modificaciones en la pirámide de edades. Lejos quedamos de aquel curso en el que éramos ¡135!. El ser un grupo como este nos sigue permitiendo trabajar en grupo grande y mantenemos los grupos pequeños. Bueno. Está bien. Bienvenidos.

Les dije que esta asignatura era diferente. Pero no por la materia sino por los particulares criterios que tengo en relación con la enseñanza y en especial la Universitaria. Tras estar con Uds., alguien me comentó que los profesores debemos hacer esfuerzos por establecer asignaturas semipresenciales y potenciar lo virtual. Entiendo que son los vientos que soplan; pero porque el acento se sitúa en los costos, no para mejorar la relación entre las personas. Y, si bien no pretendo ir contra corriente, y de hecho disponen de los textos a través de internet, por mucho que se empeñen nada puede sustituir la relación entre las personas. Sí es cierto que a través de toda esta ventaja técnica, puede haber una gran relación “virtual”, bonita palabra esa, entre nosotros; cierto. Pero creo que lo que debemos es tener una relación real, no virtual. Esa palabra, según el diccionario es “que puede producir un efecto. Implícito, tácito. En Fis. Que tiene existencia aparente y no real” Y la verdad, los psicólogos debemos tener una relación real, no aparente con las personas que nos consultan.

Las personas, todas, incluso cuando nos presentamos bajo el paraguas de “grupo” o de “institución” nos dolemos de no tener relaciones reales. Que de relaciones aparentes está el mundo lleno. ¿qué es lo que pide la persona o personas que acuden a un Orientador? Piden una relación que les sea útil, que les permita sentirse cerca de alguien; cerca de verdad, no a modo de ficción. ¿acaso los que nos pasamos el día enganchados a los móviles, enviando mensajes cada dos por tres, o conectados en la red hablando, chat mediante, con personas a las que no conocemos casi ni en pintura no estamos buscando una relación personal? ¿Y realmente la tenemos así, o nos creemos que estamos más conectados cuando en realidad en los momentos en los que uno se siente triste, sólo, lo que busca, de veras es alguien cercano con quien sentirse menos sólo?

Esta asignatura, a mí me gusta más pensar en este espacio, va de esto: de ver qué nos pasa a nosotros, como personas que nos vamos a dedicar a escuchar, a oír, a conectar con el otro. Qué sucede cuando vemos que lo que nos proponíamos no sale. Que conectar con el otro es más complejo de lo que a primera vista pensamos. Que se requieren unas grandes dosis de esfuerzo, de atención, de escucha para poder comprender que cuando alguien nos dice que “estoy recogiendo las cosa porque hoy es mi último día de trabajo, pero estoy tranquilo, no sufro”, posiblemente amaga, esconde, un montón de dolor, de enfado, por vérselas en esta situación. Y las esconde en “a mí no me pasa nada” Como cuando éramos más niños y nos hacía daño un compañero y no queríamos dar muestras de eso que llaman “debilidad”: “a mí no me ha hecho daño”. Era la frase preferida de mucha gente. Porque si alguien llora, si alguien dice que le duele, se le califica de “débil” En este marco social en el que “los hombres no lloran” y al que muchas feministas, con perdón, creen que deben imitar, en este marco social, los psiquiátricos están más llenos de hombres que de mujeres. La mujer, más sensible a esos dolores, busca ayuda antes. Así se evitan daños mayores. Aquí la inteligencia va a su favor. Los hombres no lloran; eso dice la cultura que aprieta para que no aparezca el sufrimiento. La cultura de la pastilla que trata de evitar que cuando aquel adolescente sufre porque le ha dejado su novia o novio, no conecte con ese sufrimiento: es mejor un antidepresivo. No conectemos con el dolor. ¡Faltaría más!

Me pregunto que por qué estoy escribiendo eso. Intuyo algunos aspectos que son personales; pero hay otros que no lo son. Cuando uno de Uds., se me acercó y me dijo que “le habían recomendado este espacio”, me alegré. Pensé en que alguien había tenido una buena experiencia y la recomendaba. Suele suceder que cuando las personas tenemos buenas experiencias, las recomendamos. Queremos que otros puedan enriquecerse de aquello que a nosotros nos sirvió. Es como cuando reciban a un paciente que viene “porque otro paciente me recomendó que viniese a verle” Se sentirán bien. Y, aunque en el fondo también hay una pequeña trampa, se agradece un cierto grado de vanidad. Y lo cierto es que las experiencias de otros años han sido ricas, sabrosas. No quiero decir que hayan sido fáciles. Los grupos humanos son siempre difíciles. Articular diferentes experiencias e intereses, y formas de ser, y… es costoso. Pero cuando llegamos al final de un recorrido, independientemente de cómo haya sido ese, uno se siente satisfecho. El trabajo grupal es siempre más beneficioso. Por esto nos encontramos aquí, en grupo.

La vida se hace en grupo. Desde hace unos cuantos millones de años, el ser humano está en grupo. Para protegerse, para engendrar, para matarse, para quererse. Nacemos ya en un grupo, el grupo familiar. No lo escogemos. Nos viene dado. Y, aunque creemos, tenemos la ilusión de ser nosotros los que elegimos los grupos, la realidad es que los grupos nos eligen. Cuando Uds., van a su trabajo, les han elegido a Uds. Las personas que están ahí les hacen un sitio: Uds. no reúnen a las personas con las que van a trabajar. Las personas se reúnen para ello. Y como los grupos ya están formados, debemos realizar esfuerzos para armonizar las diversas ilusiones, tendencias y deseos. Y cuando hay roce, cuando uno percibe lo costoso que ello es, hay sufrimiento. Y el que sufre es quien acude a su consulta, a su consejo. Y si alguien viene y les dice “vengo, pero a mí no me pasa nada”, ¡no se lo crean! Le hacen y un flaco favor. Nadie va a un especialista porque sí.

Bienvenidos. Deseo y espero que el trabajo y la colaboración de todos nos brinde una experiencia lectiva rica en matices, rica en relaciones.

Hasta mañana

Dr. Sunyer

Resultados del Cuestionario de Moos
Expectativas curso 2002-2003

Sobre la totalidad de los alumnos, 49, que estaban en el primer encuentro se han obtenido las siguientes puntuaciones:

2002-03 96-97 97-98 00-01 01-02
Implicación: 7.89 1.6 5.9 4.5 6.2 6.9
Afiliación: 5.93 1.59 4.4 6.2 4.9 5.4
Ayuda Prof. 8.69 1.38 7.5 3.6 6.7 8.3
Tarea 8.40 1.49 5.4 5.5 6.6 8.2
Compet. 6.28 2.21 6.5 5.7 6.9 6.7
Organiz. 8.56 1.49 5.5 3.2 6.5 7.6
Claridad Pr. 7.59 1.52 6.3 5.7 7.4 7.3
Control 4.69 1.97 4.4 5.5 5.6 4.8
Innov. 6.91 1.17 6.4 5.2 6.7 6.2

Así, a primera vista, parece que el grupo este año presenta altas expectativas de la atmósfera que se va a desarrollar. Las tres primeras puntuaciones se refieren a los aspectos de la relación entre nosotros. Así el primer elemento que se evalúa es el grado de implicación con la asignatura y la clase que se espera alcanzar. Como pueden ver, ese 7.89, si lo comparamos con la de otros años, es o parece elevada. Cierto que tendríamos que realizar una comparación estadística para que, matemáticamente, lo fuera; pero así, a primera vista, es lo que parece. Ello indicaría que esperáis participar en la asignatura. También es mi deseo.

La segunda escala apunta al nivel de relación que deseáis alcanzar entre vosotros. Este punto se acerca más a lo que esperaban otros compañeros de años anteriores, siendo en términos absolutos, superior al de la mayoría de los años, si exceptuamos el curso 97-98.

La tercera subescala trata de evaluar el apoyo que deseáis que os de el profesor. Es decir, cuánto esperáis de mí. Y, aunque os lo agradezco, la verdad es que comienzo a sentir un cierto peso de responsabilidad: es el más alto, si bien se acerca al que pusieron vuestros compañeros del año pasado.

Si pasamos a ver los resultados de las dos siguientes, éstas tratan de perfilar el nivel de expectativas en lo que venimos a hacer aquí, es decir, en relación con la propia materia de trabajo. Así, el primer punto trata del nivel de trabajo que vais a tener. La expectativa es también elevada. Quizás el susto que os puede haber generado la explicación que di puede estar influyendo, claro. No así el nivel de competitividad que esperáis alcanzar entre vosotros. En este sentido, no siendo bajo, tampoco parece situarse entre los más altos. Ello introduce una cierta tranquilidad, ya que aquí venimos no tanto a estar por encima del otro, cuanto a poder trabajar juntos.

El siguiente paquete formado por las otras cuatro variables, alude más a aspectos de tipo administrativo. Así el orden que creéis vais a tener en la asignatura, elevado; el de la claridad en el programa, elevado también; el del nivel de control y normativo que va a haber, bajo; y el grado de novedad en la forma de trabajar, más alto que otros años. De estos aspectos, el que tendría que ser bajo, según mis criterios, es justamente el del nivel de control normativo, lo que se ciñe a lo que pensáis. En el resto de las cosas, además de agradeceros la buena disposición, también tengo que decir que quizás no lleguemos a tanto. Pero no importa.

En cualquier caso, agradezco vuestra colaboración.

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