Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2002-03. Mi carta y El primer paso.

Creo que esta es la primera vez que me pongo en contacto con Uds. Ya pasó el verano, tratamos de descansar lo más y mejor que pudimos y ahora nos toca reiniciar la tarea; en concreto la de Orientación Psicológica. Llegamos al curso cargados de situaciones vividas de todo tipo. En lo que a mí afecta, por cambios de tipo administrativo que de alguna manera afectan la tarea docente tal como yo la entiendo. Pero cierto es que, en tanto profesionales que somos, siempre debemos estar atentos a la posibilidad de cambios administrativos, contractuales; y más en los tiempos que corren. Todos conocemos profesionales de todo tipo y orden que, por lo que se denomina razones económicas, se ven alejados temporal o indefinidamente de proyectos a los que se han sentido vinculados no sólo administrativamente sino afectivamente. Y es justamente la profesionalidad lo que conlleva poder separar estos elementos; separar, no negar aquellos elementos constituyentes de la realidad y que afectan a nuestra tarea.

Este curso se inicia con otros elementos novedosos. Por alguna razón me decidí a escribir unos textos que les brindo a través de mi página electrónica: www.grupoanalisis.com No pretendí sustituir las lecturas a las que los alumnos de cursos anteriores estaban más o menos acostumbrados. Es decir, mantengo las lecturas ya que sus autores son personas mucho más doctas en la materia. Pero a sus palabras he querido añadir las mías, las que proceden de las experiencias profesionales, las que derivan de casos que me han enseñado y me siguen enseñando. Son textos que están por finalizar, es decir, que precisan todavía de numerosas correcciones y complementos. Pero creo que en ellos pueden percibir aspectos que dudo que aparezcan en los clásicos textos universitarios; tan dados ellos a aportar investigaciones, múltiples teorías, esquemas más o menos elaborados, posiciones articuladas a través de otros textos, otras lecturas… Por mi parte les traigo, o eso pretendo, la experiencia profesional tal y como la siento. Cierto que lo aderezo de citas, de las palabras de muchos de esos autores. Pero son citas que trato de leer desde lo que ha supuesto y supone la práctica clínica y organizativa diaria.

Otra relativa novedad, porque ha sido siempre un deseo, es la de tratar de articular lo que podamos leer y escribir (este sí que es un empeño personal), con experiencias entre nosotros. No hablo de representaciones. Poco pueden representar quienes no han tenido experiencias clínicas reales; sino posibilitarnos una serie de experiencias entre nosotros, seamos los que seamos. Y cuantos más, mejor. La experiencia personal es, en mi opinión, lo único que les puede servir de aprendizaje. Lo otro no lo es; tan sólo la memorización de esquemas que nunca serán suyos. La experiencia, sin embargo, y sobre todo la reflexión sobre esta experiencia, es la que creo les va a ser realmente útil. Y no sólo para aprobar la materia de Orientación, sino para aprender algo que tiene que ver con la relación con el otro; sea persona, grupo o institución.

Por otro lado, estuve repasando, releyendo las introducciones a esta asignatura de años anteriores. Me ha resultado muy útil y les sugiero que realicen ese esfuerzo. Por dos razones. Porque creo que indico cosas que suscribo en estos momentos y les puede “orientar”,valga la palabra, ante el inicio de nuestro curso. Entre los escritos aparecen menciones al tema de la violencia. Me reafirmo en ellas y las actualizo. Quizás sean las canas pero uno tiene una cierta preocupación al constatar cómo el ser humano es altamente destructivo. Se destruye de muchas maneras, con bombas, con palabras con omisiones. Cuando era chico me enseñaron que se pecaba de pensamiento, palabra, obra u omisión. Siguen estando vigentes estos cuatro elementos Y no hace falta desplazarse muchos kilómetros para constatarlo. ¿Cuáles serán los elementos que podrían destruirnos como grupo, como clase?

Hay otra razón en mi recomendación. Creo que se perciben algunos de los temores y de las expectativas que me hago. Y se perciben variaciones, ¿no? Pero me reafirma en la idea de que son aspectos que condicionan el inicio, a favor y en contra. Nuestra característica humana, afortunadamente, sigue presente.

A esta tarea a la que personalmente le pongo todo mi interés, les invito. Con ganas. Con el deseo de poder disfrutar de lo que me enseñen. De poder disfrutar con su participación, sus ocurrencias, todo su bagaje personal. Poder convertir un espacio aparentemente formal en algo creativo, hasta cierto punto lúdico, que es, como señalara en su día Winicott, la única forma de psicoterapia.

Les espero miércoles y jueves, de 8:30 a 10 de la mañana. Unos días en un aula, otros en el auditorio.

Un saludo afectuoso.

Dr. Sunyer, Septiembre 2002

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