Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2001-02. Sugerir

El verbo se las trae. Pero me parece que lo conjugamos poco. En la sesión de hoy tuve una impresión variada, rica de matices entre los que aparecía este: sugerir. ¿por qué se utiliza poco este verbo en nuestras relaciones profesionales? Podríamos decir que estamos poco acostumbrados. Parece que existe la tendencia a considerar que en un contexto como el nuestro, nuestro grupo grande, tiene más de asamblea que de lugar de reflexión. Algo debe haber ya que si se fijan Uds., aparece una tendencia a posicionarse con un cierto matiz de “a ver quien tiene la razón”. Y aquí todos la tenemos. Y en cualquier caso, aún en las situaciones en las que “parece que alguien no tiene razón”, habría que pensar el por qué tal persona se ubica en ese lugar y no en otro. Les sugiero que consideren el grupo como un lugar de reflexión e intercambio de ideas. Es decir, no se trata tanto de averiguar quién tiene la razón sino en ver si somos capaces de compartir nuestras razones. Es una sugerencia que nace de lo que pude escuchar. Y a mí, todo lo que dicen me sugiere muchas cosas. Es decir, me da pié a pensar muchas cosas. Me sirve para ir un poco más allá de impropio pensamiento. Igual, igualito que en los espacios profesionales. Lo que Ud. dice me sugiere que… Y a partir de ahí desgranáis vuestro pensamiento.

Jorge García Badaracco es un psiquiatra, psicoanalista y no sé cuantas cosas más y que admiro mucho. Y además, es amigo mío. Es una persona mayor. Tendrá pasados los setenta. Y muchos años de trabajo en psiquiatría pesada, dura. Es alguien que nos podría dar “sopas con honda”. Pero nunca, nunca le oigo hacer un posicionamiento estático. Todo lo que dice alguien le sugiere… y a partir de ahí aporta ideas que denomina “bocaditos de salud mental”. Introducir “bocaditos de salud” supone introducir, aportar ideas que le permitan al otro pensar un poco más sobre su experiencia personal. Siguiendo este ejemplo, podríamos pensar la Orientación Psicológica como un espacio en el que el profesional aporta “bocaditos de salud” al paciente que nos consulta. Y esto quiere decir (o es como lo interpreto), el mostrarle aspectos de uno que le puedan ayudar a pensarse mejor a sí mismo, a sus circunstancias; y ver cómo a través de estos pequeños “pinchos de salud” quien nos consulta puede ir encontrando la salida a una situación problemática.

Entiendo que no es fácil ponernos en esta posición nada pontifical. Y aquí, permítanme un pequeño bocadito. Me pregunto si habrá algo en la situación de grupo que nos lleva a posicionarnos más en nuestra reafirmación que en nuestro enlazar pensamientos e ideas. Y cuando me pongo a pensar en ello llego siempre a una conclusión: qué difícil es estar en un grupo así. Su tamaño, la cantidad de elementos que se proyectan y las fantasías que se originan deben ser las responsables de mi tendencia a reafirmarme. Esto sucede en cualquier organización; y cuanto más grande, más aún. En las empresas, en las situaciones en las que uno se siente perdido, las fantasías de “disolución” de la personalidad de uno, o las de “no ser nadie” se incrementan. Y, claro, si tengo la fantasía remota, escondida por debajo de los pliegues de mi inconsciente, de que no soy nadie o que puedo no ser nadie, necesito reafirmarme. Esto explica buena parte de las situaciones de la adolescencia; pero también otras de índole social. Un emigrante, cuando siente eso, realiza fácilmente o ien una reafirmación de su lugar de procedencia juntándose como medio de defensa, con quienes procedemos del mismo lugar, o realiza una hiperadaptación al lugar acabando siendo más nacionalista o lugareño que cualquier otra persona. Sucede con los dictadores, en el ámbito político. Ya me entendéis. Y así podríamos seguir escribiendo y hablando.

En la sesión de hoy, por otro lado, aparecieron muchas cosas. Sus aportaciones tocaron temas muy variados. Entre ellas el tema de la orientación. Les voy a contar lo que ha sido mi experiencia. No elegí qué orientación iba a ser la mía; pero en mi desarrollo profesional he ido conectando con personas que me han ayudado a definirme de una forma y no de otra. Es decir, que uno va eligiendo en base, sobre todo, del grupo con el que trabaja, del entorno en el que se mueve. Y menos de decisiones personales ajenas a todo ello. En unos casos uno se ubica en el lugar de sus amigos, y en otros en el opuesto a ellos. De nuevo van apareciendo problemas de identidad. De todas formas, posicionarse en un paradigma es todo un proceso que se va haciendo a lo largo de la vida profesional, en el que intervienen factores personales, sociales. Y posiblemente, la profundización que cualquier posicionamiento teórico conlleva (piensen que un psicoanalista no dedica menos de 12 o 15 años en formarse), y sobre todo, la practica profesional, son los que van modelando lo que seremos el día de mañana. Dicho esto también quiero decir que no creo en los eclecticismos ni en las composiciones de varios paradigmas. Otra cosa es que pueda entender más o menos las otras posiciones. Es como en el grupo. Cada uno está en su silla. No está en varias sillas a la vez. El problema es cómo desde mi silla entiendo la visión que tiene el otro.

Pero, de todas formas, podríamos considerar que para el paciente(más allá de que nuestra orientación le importa un bledo y que lo que le resultará relevante es la relación que consigamos establecer), para el paciente, el equivalente a “su problema” es similar a “nuestra orientación”. Es decir, el sufrimiento del paciente deriva no sólo del hecho de que a lo largo de la vida haya tenido experiencias más o menos duras, sino que en torno a ellas ha organizado todo un sistema de valores, pensamientos y afectos que le impiden adaptarse a la realidad cambiante de la vida. Esto es, a la presencia de muertes y duelos que se tienen que hacer diariamente, a las adaptaciones a nuevos sistemas de valores, de referencias, de riesgos. Cómo hacer frente a sus niveles de destructibilidad y creatividad. Y ante todo ello, organizamos un sistema de referentes internos, formado por las relaciones entre el Yo del sujeto y los Objetos internos y sus correlatos externos y condicionado por los aspectos biológicos que se expresan mediante los impulsos instintivos, o sea el “ello” , y los sociales personificados en la estructura superyoica. Este sistema de referentes internos en algunos casos se visualiza a través de los cuadros delirantes, que no son sino alteraciones del pensamiento, en otros, por problemas a través de las alteraciones perceptivas (con lo que nos encontramos con los cuadros alucinatorios), o en problemas corporales y enfermedades varias (expresión de las alteraciones psicosomáticas), y así un largo etcétera.

Pero si nos desplazamos hacia las Organizaciones, nos encontramos con la misma situación; sólo que en esta ocasión no suele adquirir la calificación de “patológica”. Pero, ¿qué son los problemas de Organización sino el equivalente Organizativo de las alteraciones Yoicas? ¿Es que acaso, los elementos disociativos (equivalente a los cuadros de alteración del pensamiento de tipo disociativo) no se dan en las estructuras productivas? Y así podríamos seguir, y Uds. encontrarían el paralelismo existente entre las estructuras individuales, las organizativas, las sociales, etc. En este sentido, les animo a reinventar lo que leen, y lo que oyen. Nuestra función como Orientadores pasa por nuestra capacidad de comprender las situaciones que se nos plantean desde ángulos diversos, de forma que podamos disponer de una variedad de recursos que posibiliten la reformulación de lo que el paciente nos expone desde ángulos diversos que le permitan comprender mejor un aspecto de sí mismo. Por ejemplo, con el respeto debido a la ideología de los talibanes y otros fundamentalistas (los hay también en nuestras latitudes, pero la cercanía nos impide utilizarlos como ejemplos), ¿seríamos capaces de identificar “nuestros aspectos talibanes” en nuestras relaciones con nosotros mismos o con el prójimo?

Otra idea sugerente es la de “Técnica y Orientación”. Soy un convencido de que lo que importa es la Orientación profesional. Esta es el marco de referencia teórico necesario para poder articular lo que sucede en un paciente en un cuadro de comprensión mental. En realidad funciona como las coordenadas geográficas. El disponer de un meridiano 0 y una línea del ecuador me permite ubicar cualquier punto de la tierra y poderlo poner en relación con otros puntos. Pues lo del paradigma en el que nos ubicamos es algo similar. Es algo que nos permite explicar algo y entenderlo. Claro que desde esta posición. Pero ya es algo.

Bueno, les dejo. Creo que con lo que he dicho ya es bastante como para reflexionar aspectos que han aparecido en clase.

El próximo día, el mismo artículo que hoy, sólo que la segunda parte.

*Rigazio-DiGilio, S.., i Cols (1996): Developmental Counseling and Therapy: Individual anda Famili Therapy. A Ivey i Cols (1996) Counseling and Psychotherapy. Allin and Bacon Ed.

Un cálido saludo,

Dr. Sunyer

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