Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2000-01. Piensa en global, actúa en local

Alguien en la consulta comentó el día pasado: “piensa el global, actúa en local” La frase me resulta sugerente y la traigo a colación de lo que se hablaba hoy y de lo que no se hablaba.

Cuesta pensar las cosas. Nos cuesta a todos. No es fácil porque deseamos encontrar un lugar en el que todo esté más o menos claro y explicado. Es difícil navegar por aguas complejas en las que las relaciones interpersonales están tan presentes. En principio un carpintero lo tiene más fácil. En tanto que trabajamos con objetos ajenos a nosotros mismos, el tipo de labor que se realiza queda más libre de los elementos personales. A nos ser que nos identifiquemos tanto con la madera que trabajamos que, esa misma identificación, nos prive de trabajarla. Y esto es algo automático, no es voluntario. Pero en todo caso, trabajar la madera es más fácil que trabajar con personas.

Estuve largo tiempo pensando el ejercicio que les iba a proponer para hoy. Pensé el por qué había decidido no proponerles lecturas especiales para hoy y seguir profundizando en el tema. Me acordé que muchas veces el conductor, al apartarse de una pauta establecida, actúa más por la presión del entorno que por las propias necesidades del guión; y no me resulta fácil saber si al proponerles seguir con el tema de la perspectiva psicodinámica, actuaba más como consecuencia de la presión que percibí o estaba boicoteando mi propia tarea. Sea como fuere, me ocupó bastante tiempo encontrar la propuesta de trabajo. De hecho, me fui a la cama pensando en ello y me levanté con la propuesta en la mente.

Las personas que trabajamos con personas, tanto de forma individual como en grupo o con organizaciones, tenemos dos posibilidades. Una de ellas es acudir a lo que está establecido, a pautas y a procedimientos que, mediante el engaño de que la cuantificación es “más científica que”, nos den información “fiable” de lo que pasa en un contexto dado. Podemos, pues, buscar test, cuestionarios y otras medidas que al “cuantificar los resultados” nos dan una idea, aparentemente objetiva, de lo que pasa.

La otra cosa que podemos hacer, y es la que habitualmente hago, es la de comprender los fenómenos humanos desde una perspectiva dinámica, una perspectiva que me permita y nos permita seguir entendiendo las cosas que pasan en un lugar. Y por esta razón estoy proponiéndoles lo que les propongo. Y hoy, en este contexto, a través del dibujo que hemos realizado (que es una de las miles de propuestas que uno puede realizar), o de la escenificación que dos de nuestros compañeros nos han ofrecido, hemos podido ver algunas cosas que de ninguna manera hubiésemos podido ver con otros procedimientos que se consideran más científicos. Ello supone, claro está, una concepción del hombre bastante más compleja y muchísimo menos mecanizada de lo que otras propuestas tienen.

En efecto, si planteo el ser humano como ser cargado de significado y que se entronca en un contexto de significados y significantes, las cosas que ese ser realice las podré entender como “señales” que me envía para poder entender su significado. Y las personas significamos mucho para las personas. Uds. significan mucho para mí. Y creo que también la experiencia puede significar mucho para Uds. Lo que ya no puedo saber es qué es lo que significa y la dirección de dicha significación. Pero esto que es aplicado al contexto lectivo también puede aplicarse al contexto organizativo y al personal. Por ejemplo, trabajar en un lugar puede significar desde “tener un sueldo garantizado que me permita dar de comer a los míos”, a “disponer de un lugar en el que poder desarrollar mis capacidades como persona”; o “contribuir con mis conocimientos en beneficio de la comunidad a la que pertenezco” o… un sinfín de cosas más. Y este significado, que por lo general va acompañado de muchos otros, marca la forma cómo me implico en la tarea y cómo asumo mis responsabilidades y cómo me relaciono con los demás. Y como para los demás sus significados no necesariamente coinciden con los míos, entonces tenemos un conflicto latente, no-manifiesto; pero que se manifiesta.

Por ejemplo. Creo que ya he aprendido que el significado que tiene para Uds. esta clase, esta asignatura, no es el mismo que el mío, pero tampoco lo es entre Uds. Entonces podríamos pensar que los pequeños conflictos que aparecen en el desarrollo de la clase, derivan de las diferencias de significación que hay entre nosotros del mismo objeto de estudio. Y en la medida en que podemos ir comprendiendo, acercando posiciones, respecto al significado de la asignatura y de cómo la llevo a cabo, los elementos de tensión disminuyen.

Esto mismo es lo que se puede ver en los dibujos que se han realizado. Cada grupo ha optado por un ser vivo: unos han elegido un animal, otros una planta; incluso alguno ha optado por la figura humana. Creo que a estas alturas no vamos a tener que recordar que no es “inocente” tal elección. Que algo habrá no sólo en el cómo se eligió el ser vivo sino en el tipo de ser elegido. Y lo mismo respecto al lugar en el que cada uno se ubicó. Y también en si esta ubicación era fija o móvil. Y si toda la figura estaba repleta de los miembros del grupo o tenía zonas sin atribución de persona. Y también en si dicha figura se ubicaba sola en el papel o si había otros elementos que la incluían. Y si estaba el profesor representado o no, y si el material (los aspectos teóricos y vivenciales) quedaban reflejados o no. Y si el contexto general se recoge o no. Y todo ello, no como foto fija, sino como algo a través del que podemos seguir hablando, y por lo tanto, encontrar el cuadro de significantes con los que nos ubicamos en el contexto de la clase o de la asignatura. Y esto es aplicable no sólo a personas sino a grupos y organizaciones. Y estas significaciones, que cada no de nosotros da, se articulan con las de los demás; las cuales estarán condicionadas por la cultura familiar y social de la persona o personas que integran un grupo

Cuando recogí la frase de esta persona, en la consulta, decía que lo vinculaba a algo que tenía que ver con nuestra experiencia lectiva. En efecto, fíjense Uds., cómo nos cuesta integrar todos los aspectos de la relación. Dicho de otra forma, la experiencia lectiva incluye la experiencia de la clase, los textos, las evaluaciones, las fiestas que interrumpen nuestro ritmo, los cambios de aula, y un sinfín de cosas que están a nuestro alrededor. Y nos cuesta hacer una lectura en la que la mayoría de estos elementos esté presente. Y lo digo no como crítica, sino como algo a considerar. Me explico. En una situación de Orientación como la que nos estamos planteando debemos poder entender al máximo la situación de nuestro paciente. Ello supone poder integrar los diferentes elementos que configuran su realidad. Y esa realidad no se circunscribe a lo que le pasa sólo dentro de su cabeza, sino que incluye los elementos de su relación familiar, la de sus grupos de trabajo, la de sus aspectos culturales, éticos, religiosos, etc; pero también aquellos que circunscriben nuestra intervención: desde el espacio en el que le atendemos, el horario de nuestros encuentros, y un sinfín de elementos, todos ellos conformadores de la realidad.

Es decir que la realidad es bastante más compleja de lo que en algunos planteamientos se dibuja. Ahora bien, no basta con señalar la complejidad, que por otro lado todo el mudo puede ser capaz de describir. El tema es que el conocimiento de dicha complejidad nos debe poder permitir utilizarla para que la persona comprenda que a través de toda ella se realiza su experiencia de vida. Por ejemplo. Si estoy trabajando con una organización asistencial, las personas que trabajan ahí, sus circunstancias tanto personales como profesionales son factores interventores en el desarrollo de las funciones de dicha organización. Pero también lo son los sueldos, los horarios laborales, las relaciones entre la estructura, las presiones de la competencia, los beneficios fiscales o de otro tipo que se quieran obtener. Y en nuestra actuación, todos ellos deben estar presentes para poderlos utilizar como ejemplos del funcionamiento de una persona o de un grupo de personas en esta organización. Pensar en global para actuar en local.

Bueno, ahora se nos rompe un poco la dinámica. Verán Uds. cómo incide la ruptura de este puente que nos deja sin dos clases que considero importantes. Ello nos obliga a replantear las siguientes lecturas y dado que nos quedan apenas ocho sesiones, habrá que reducir el programa y ajustarlo a la realidad para que nos resulte más operativo.

Así que ahora les ruego que, a parte de preparar el trabajo que tienen que presentar el día 20, se lean un artículo de alguien muy cercano. Persona muy apreciada, buen profesional al que posiblemente alguno de Uds. conozca o llegue a conocer. Abordó en uno de los encuentros de nuestra Asociación el tema de la supervisión. La verdad es que esta palabra no me gusta. Y menos si pensamos que aquí todos pensamos, que todos elaboramos el pensamiento que nos permite seguir trabajando y entendiendo cosas.

Espero que les sea sugerente.

Un saludo, Dr. Sunyer. Curso 2000-01

Artícles a llegir

1.*Barenblit, V. (1997): La supervisión de equipos profesionales. Boletin de la Asociación de Psicoterapia analítica Grupal.

No Comments

Post A Comment