Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2000-01. De supervisiones

Elementos que influyen en la realización de las tareas profesionales… esta era más o menos la idea que aglutinaba parte de la discusión del grupo grande. Y luego vino la expresión del enfado, totalmente legítimo y comprensible; y también estaba la dificultad en organizar el círculo como era habitual, y otros muchos factores que fueron apareciendo. Y me van a permitir que siga actuando como creo que es mi deber y me ponga a pensar sobre todas las cosas que fueron apareciendo en la riquísima sesión de hoy. Y ante todo una pequeña advertencia: no quisiera que leyesen en mis palabras ningún elemento de “crítica” a su trabajo, que es excelente. Como señala el Dr. Barenblit en el trabajo de hoy, el supervisor no es alguien que va a censurar o a fiscalizar el trabajo, sino alguien que trata de propiciar un espacio de reflexión sobre la tarea que se está realizando. No es en este sentido, un profesor o un tutor o algo así; sino alguien que, como decía uno de Uds., posibilita un espacio que genere ideas y pensamientos sobre la tarea que se está realizando.

Les decía que la interrupción de este puente es uno de los elementos que han influido en el grupo de hoy. La ruptura, como otra persona señalaba, de los hábitos, costumbres o rutinas, genera malestar; pero también lo genera el que tras unos días de fiesta, uno se tenga que poner a trabajar. Y este malestar quizás se estuvo manifestando a través de esa especie de enlentecimiento general que todos teníamos, en la forma cómo el grupo formó el círculo, la pereza en la participación que parecía buscar que fuese yo quien liderase la tarea, y en el enfado que se expresaba a través de alguno de sus compañeros.

En efecto, el aparente enfado en realidad no era tanto en relación con el hecho de reiniciar las sesiones, cuanto del comprobar o escuchar algunas de las cosas que decía. Por ejemplo, cuando señalé que no siempre las instituciones pagan las supervisiones que un equipo solicita, lo cual es absolutamente cierto, aparecía como una dificultad de dar crédito a mis palabras; que, además, iban dirigidas no en la denuncia de un hecho, sino en el señalar que, si llegan a la situación de supervisar una actividad profesional, el hecho de quien es el que contrata o solicita el espacio y quien lo financia, es muy importante.

Pero creo que la incredulidad ante lo que decía apuntaba a otra y que en este curso está apareciendo con mayor claridad: la diferencia que existe entre la teoría y la práctica. La diferencia entre un mundo más o menos idealizado y la realidad profesional con la que van a lidiar dentro de pocos meses. Y, posiblemente, esa incredulidad y el enfado que conlleva descubrir que los reyes son los papás, posiblemente tenga que ver con la interrupción de nuestras actividades lectivas como consecuencia del puente. En efecto, el puente posibilita un oasis de tranquilidad, posibilitaría un retorno suave a periodos más tranquilos, a momentos más placenteros de nuestra vida. Y, de pronto, se acaba el puente y tenemos que volver a trabajar. Y esa alternancia, que deseamos, entre trabajo y ocio, en ocasiones se transforma en malestar: nos cuesta un montón articular ambos estados. Y eso no porque seamos un grupo especial, sino, y precisamente, porque somos personas que funcionamos como todas las personas. En los lugares de trabajo, el “San Lunes”, como algunos le llaman, es ese día que, tras el descanso dominical, a todos nos da una pereza terrible reincorporarnos a la vida cotidiana. A la obligación de llegar a una hora, a tener que asumir las responsabilidades de una edad adulta que, en muchos momentos, se vive como una carga en lugar de vivirlo como un aspecto más de nuestra propia realización personal.

Y de esta suerte, el móvil que sonó, lo podemos tomar como algo con utilidad metafórica. Y no es que no sepa, además, que es una coincidencia y que en muchas ocasiones tenemos olvidos y un largo etcétera. Pero como sigo siendo psicólogo y mi función en este grupo es el darles instrumentos que les permita disponer de herramientas para su utilidad profesional, utilizaré la metáfora. ¿Recuerdan lo del lenguaje latente y el manifiesto? ¿Podríamos considerar el sonido del móvil como un elemento del lenguaje? Yo lo tomaría; o al menos, lo pondría a mi disposición por si lo necesito. ¿Y qué les dice? A mí me sugiere un elemento exterior que interrumpe o se introduce en el grupo. Es decir, el recordatorio de cómo los elementos del entorno de cualquier organización se introducen en la dinámica de la misma. Y entre estos elementos, tenemos los políticos, los económicos, los de la filosofía del centro, los contractuales, y un largo etcétera.

Con todo ello trabaja el supervisor. Trabaja con estos y aquellos otros que derivan de la dinámica de los diversos subgrupos (en otros ámbitos les denominaríamos departamentos, secciones) que se articulan en una organización. Y cómo éstos inciden en el grupo con el que estoy trabajando.¿Se les ocurre qué elementos pueden estar presentes en este terreno? ¿Les suena la palabra competitividad? ¿O rivalidad? Bueno, pues con esto, estamos entrando en otro terreno que posiblemente no se esperaban. Y antes de pararme aquí, no quisiera dejar de mencionar los derivados de las circunstancias personales y los que se derivan de la tarea. De estos temas y el cómo estamos involucrados, como grupo, a todos ellos, me gustaría trabajar estos días antes de las fiestas de navidad.

Ya abordando otro tema, el del próximo artículo, quisiera resaltar un par o tres de cosas. Por un lado que supone, en relación con lo que hemos estado haciendo estos dos días, un quiebro: porque son palabras escritas desde la experiencia de más de vente años en espacios asistenciales variados y con responsabilidades importantes. Y alguien que no suele tener pelos en la lengua.

También porque no habla de intervenciones individuales, sino de los planteamientos de un profesional ante lo que es la asistencia en general, desde lo individual a lo colectivo, desde el equipo de trabajo y las personas que lo conforman a lo institucional y la red asistencial.

Finalmente, porque es un artículo denso, complejo y un poco confuso. La confusión deriva del estilo de redacción y de algunos errores que están presentes en la aparición de comas y puntos. Error que espero que disculpen en aras a la complejidad de lo que expone. La densidad y la complejidad derivan de la propia experiencia. Reconozco que no soy muy objetivo dado que he compartido muchas, muchísimas horas de vuelo con él, y por lo tanto, sé de qué habla cuando habla de todo ello. Pero la densidad y complejidad creo que derivan también de que posiblemente para Uds., sea un abordaje no habitual. Habla no sólo de las personas que tenemos una profesión y que nos dedicamos en cuerpo y alma a ella, sino que habla también de equipos, instituciones, política asistencial, etc. Por esta razón una recomendación: no lo lean de una tirada. Hagan, al menos, dos partes; o tres. Y háganlo despacio ya que lo que podríamos denominar “redacción no revisada”, dificulta la lectura.

Yendo al contenido sé que muchas de las cosas pueden generar polémica. En otras ocasiones, la provocó. La cuestión no sería si dice “la verdad” universal, sino qué nos sugiere lo que transmite este profesional que, además, es una persona muy cercana a mi propia experiencia personal y profesional.

Un saludo

Dr. Sunyer. Curso 2000-01

Article a llegir:

1.* J. Mª Ayerra (1998) Reflexiones en torno al equipo terapéutico. Boletín de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (9) 17-46

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