Mi cuaderno de Bitácora. Tercera Entrega. Curso 2000-2001: Y sigue la experiencia de orientación

Los textos que nos ocuparán el próximo día son, a todas luces, impactantes. O al menos a mí me lo parecen. Sé que Rogers, en su momento, han pasado muchos veranos, me impactó. En aquel verano, hay que ubicarse sobre las postrimerías de los años 60 de la centuria pasada, me pareció simplemente genial y hasta deseaba suscribir muchas de sus ideas. Ahora, tras tanto verano y mucha lluvia, me siguen pareciendo impactantes. Vayan al primero. Las trece ideas que van de la enseñanza al aprendizaje, ¿no les parecen sorprendentes?. Comienza con una declaración de principios: me cuesta pensar en mis propias experiencias. Creo que es generalizable. Pensar sobre algo supone poder alejarse mínimamente de ello. Que es lo que les pido que hagan en clase, en esta asignatura. Pero no para pensar sólo en lo que le sucede al “otro”, sino en lo que está sucediendo en esta situación en la que uno está implicado. Es el desdoblamiento que les pedía el día pasado.

Ante ello me vienen varias cuestiones: ¿Qué es lo que nos dificulta entender esto? O ¿Cómo hago para que esta situación se dé, de alguna forma, en las sesiones de Orientación? ¿Cómo hacer para que la persona que acude a nosotros, (de ahora en adelante lo denominaré paciente) descubra per se aquellos aspectos que él posee y que le pueden permitir aprender de su propia experiencia? ¿Cómo abandono mis propias defensas para aceptar un aprendizaje? Sobre esta última pregunta, ¿Cómo abandonar las defensas (aunque sea de forma provisional) para aprender de la propia experiencia lectiva que se nos está ofreciendo?

Ante el segundo artículo, ¿qué podemos entender por un aprendizaje significativo? Fígense en las “condiciones” que propone. Me parece que la más impactante es la quinta. ¿Se podría trasladar esta situación a la lectiva? El problema ya lo tenemos: ¿Qué es eso de “orientación psicológica” y cómo se aplica?. El resto de las condiciones ya dependen de nosotros, ¿cómo lo hacemos?.

Una tercera cuestión. La provisión de recursos. En mi marco conceptual no puedo olvidarme de Winnicott. Entre las cosas que describió Winnicott, está una que me apasiona especialmente: la preocupación maternal primaria. Señala la existencia de una vinculación entre madre e hijo que no es un vínculo físico, si bien a lo largo de los nueve meses de embarazo, también es físico. Esta vinculación, esta relación que se establece entre estos dos seres es psíquica. Es como si existiese un halo entre hijo y madre (siento no incluir al padre, pero es que ahí, no podemos estar en este lugar: es un espacio exclusivamente materno; y, por mucho que nos empeñemos, nunca lograremos estar en este mismo estado), halo que hace referencia a una ruptura de la membrana psíquica que individualiza a cada ser. Esta ruptura especial, que Uds. sin duda podrían reconocer en aquellos estados de enamoramiento significativo, permite que uno sienta lo que el otro está sintiendo; que uno casi adivine la necesidad del otro. Es una alteración psíquica transitoria, de tipo Psicótico, para entendernos un poco. Y cuando incluyo el calificativo de Psicótico estoy apuntando a un proceso, en este caso y por lo general, reversible, por el que las fronteras entre el yo y el no yo, se disuelven un poco. O mucho, en algunos casos. Piensen, por ejemplo, en las depresiones post parto. Clínicamente, son cuadros depresivos; pero dinámicamente proviene de un estado Psicótico, de una muy elevada vinculación con el que va a nacer, que genera una sensación de intensa pérdida al verse separada de él. O, por irnos a otros ámbitos, los suicidios por amor tan reales como mitificados en algunas obras literarias. Pero más allá de los elementos trágicos, la preocupación maternal primaria, es la que posibilita y facilita la supervivencia óptima del bebé. Es la que permite, por ejemplo, que cuando la madre se va a dormir, “oiga” a su hijo si en algún momento se despierta, o se atraganta, o… modifica su respiración.

Bien, estamos hablando de “provisión de recursos”. En el terreno psicoterapéutico esa provisión proviene de lo que sería, parafraseando a Winnicott, la “preocupación asistencial primaria”. Es decir, una vinculación especial con el paciente que posibilita la percepción de muchas de sus necesidades o situaciones internas sin que éste necesariamente las diga de forma manifiesta.
Junto a esta idea, aparece otra que proviene de Bion. Este autor, de quien seguro habrán oído hablar en más de una ocasión, habla de la necesidad de “Reverie”, palabra francesa que alude a la capacidad de «ensoñación”, de la madre (de los padres, diría yo), y por el que uno se imagina al hijo más allá de la realidad concreta. De nuestra capacidad de reverie el paciente depende buena parte de su propio desarrollo. Esto también es aplicable a nuestra experiencia lectiva.

El cómo, esto lo vamos a tener que ir viendo.

Un saludo.

Dr. Sunyer. Curso 2000-01

Artícles a llegir

1. *Rogers, C; (1975): Ideas personales sobre la enseñanza y el aprendizaje, en El proceso de convertirse en persona. Paidós.
2. *Rogers, C; (1975): El aprendizaje significativo en la psicoterapia y en la educación, en El proceso de convertirse en persona. Paidós.

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