Mi cuaderno de Bitácora. Segunda entrega. Curso 2000-2001: Comenzó la experiencia

Quizás les resulte un poco pesado, pero ya sólo nos faltan veinti pocos días y aquí estoy dándole vueltas al asunto de nuestra asignatura. Me venía a la cabeza la idea del “entrenamiento en acción”. No es una idea original ya que proviene de textos sobre el grupoanálisis y en concreto de una idea del propio Foulkes. La idea parece simple: si a lo largo de la asignatura no sólo pensamos sobre ella (reflection in/on action, el concepto de Schön de quien les hablé en el otro escrito) sino que somos capaces de mantener un entrenamiento activo, habremos conseguido un beneficio doble: por un lado el personal, el que se deriva de todo proceso en el que el ser humano se encuentra involucrado para sacarle provecho en tanto individuo, y el profesional: el que se deriva de la profesión que estamos aprendiendo. El entrenamiento en acción supone que al tiempo que hacemos y nos preparamos en y para algo, nos aprovechamos de lo que conseguimos a escala personal. ¿Cómo explicarlo mejor? Sólo se me ocurre una idea, quizás no la más adecuada, pero ahí va.

A medida que van transcurriendo los años y a través de mis continuas experiencias como profesor, voy aprendiendo más y más sobre lo que les quiero enseñar, pero en este aprendizaje yo salgo beneficiado porque a través de las conversaciones que desarrollamos, me veo obligado a replantearme un montón de cosas que, sin su ayuda y la de los compañeros que les han precedido, seguramente nunca me habría planteado. Y para que ello pueda darse debemos Uds. y yo realizar un proceso particular. Al tiempo que todos formamos parte de un grupo, del grupo clase, debemos poder ver a la clase como un “ser” ajeno a nosotros. Un ser que se relaciona con todos y cada uno de Ustedes; y Ustedes con él. Ver qué le sucede a ese “ser” y a nosotros en relación con él. Y a él en relación con nosotros (en especial, y porque así les será más fácil, con la figura del profesor y con la propia materia de estudio). En principio podríamos pensar que existe como un triángulo formado por Uds., es decir, cada uno de forma individual, el Grupo, como expresión de una colectividad que, como señalaba Lewin es diferente a la suma de sus partes, y el profesor. Esta idea, que me parece muy sugerente (la dejaremos en el triángulo por no complicarlo), va a estar presente a lo largo de todo el curso.

Esta idea, una de las primeras que aparecen en el curso tiene una consecuencia inmediata: de la misma forma que en la situación lectiva aparece un triángulo, igual sucede en la situación asistencial. En este sentido deben aprender una técnica muy especial: a desdoblarse de suerte que parte de Uds. forme parte del complejo sistema de relación que se está estableciendo y, al mismo tiempo, poder alejarse del mismo para permitirse “pensar” sobre lo que está sucediendo. Este es un juego permanente al que deben prestarse en cualquier intervención profesional; pero en especial en la que les propongo.

Otra idea que he anunciado es la de la que la Orientación psicológica (como en definitiva la mayoría de las intervenciones psicológicas que para mí tienen un especial interés) es un proceso circular. En efecto, como en todo proceso en el que estamos involucradas las personas, se establece una circulación de ideas, pensamientos, sensaciones, sentimientos que al tiempo que les alimento, me alimentan, y así sucesivamente. Sería así como que no puede haber hijo sin un padre; pero no hay padre sin ese hijo. La paternidad, la maternidad, exige la presencia de un o unos hijos que, a su vez, van haciendo a sus propios padres. Reciprocidad continua. No hay alumnos sin profesor, pero tampoco existe éste sin los alumnos. Ni pacientes sin un profesional ni viceversa. Aquí va apareciendo la mutua necesidad. Todos nos necesitamos. Yo les necesito y, espero que también Uds. a mí. Y en este proceso de complementariedad permanente, aprendo de Uds., al tiempo que, Uds., aprenden de mí o de la experiencia que les propongo. Pero esta idea tiene su correlato en la situación de Orientación que les planteo: en mi experiencia, todo proceso de Orientación es un proceso de aprendizaje mutuo. Es un proceso en el que todos los miembros implicados se enriquecen a través de la experiencia derivada del propio proceso

Este proceso circular aparece en todos los órdenes de nuestra existencia en tanto que seres humanos. Decía, creo que era Winnicott, que no podía entender, saber, qué le sucedía a un bebé sin verle con su madre. Este genial pediatra y psicoanalista es una fuente inagotable de ideas y conocimientos; les recomiendo que lo lean y lo estudien en la medida en que les sea posible. Es decir, Winnicott establece una unidad formada no sólo por el bebé, sino por el tándem madre-bebé. Ahí se establece una relación de la que dependerán la mayor parte de las cosas que sucedan a partir de ese momento. Evidentemente podemos “estudiar” al bebé por un lado, y a la madre por otro. O limitarnos sólo a una parte de este tándem. Y, diré más, es absolutamente legítimo hacerlo así. ¿Alguien puede negarle a un profesional de la medicina que está operando una pierna, el pensar sólo en la pierna?. Nadie. Absolutamente nadie. Y en muchas ocasiones es absolutamente necesario limitar el pensamiento a “esa pierna”. Me imagino que cuando ayer intervenían a J. Guardiola por su lesión en el tobillo izquierdo (ligamento interno del tobillo izquierdo), los que le operaron pensaban en “ese ligamento”. Pero, ¿creen Uds. que no han pensado en ningún momento que no es un tobillo cualquiera, sino el de J. Guardiola?. Lo más probable es que deban realizar un esfuerzo para que el hecho de que sea un jugador del Barça no interfiera en la operación. Pero está más que claro que la persona estaba ahí. La persona y su significación; y el club, y los socios y los aficionados: o sea no sólo era un tobillo sino todo lo que le acompañaba. Lo mismo, repito, lo mismo sucede con un bebé. Y creo que es ampliable a cualquier otro ser, independientemente de su edad, sexo, color, raza, procedencia, lengua, cultura… Los seres humanos no sólo somos “individuos”, sino que somos miembros de una colectividad. Poseemos unas circunstancias que forman, ante nuestros ojos, una entidad diferente a si sólo vemos al sujeto. Esta entidad diferente es la que se trianguliza en la relación que se establece con el profesional

O sea, que ya tenemos una tercera idea derivada de hoy: el ser humano es siempre miembro de una colectividad al tiempo que es un individuo. De tal suerte que cuando atendemos a una persona no sólo le atendemos a él en tanto que ser individual, indiviso, sino que estamos atendiendo a una parte de una colectividad de la que él es el representante. Y esta colectividad no está sólo formada por las personas con las que normalmente vive o convive, ni con aquellas que conforman su pasado, sino con aquellos elementos que conforman su cultura, sus referentes míticos, religiosos, sus símbolos y sus afectos: estamos pues, ante un ser bastante más complejo de lo que pretenden indicarnos las tradicionales aportaciones psicológicas en boga hoy en día.

Los textos que leerán, eso espero, para el próximo día, aluden al proceso que se ha dado en esta aula en otros años. Es un texto, pues, que surge de la experiencia lectiva. En el primero hay, entre otras cosas, una breve aproximación teórica al pensamiento que sustenta el trabajo. Y una descripción de lo que pueden ser las fases que se dan en él. El objetivo de planteárselo como lectura y estudio es el que se inicien en el pensamiento grupal, grupoanalítico, y para que reflexionen sobre cuál podría ser la aproximación teórica a su pensamiento que deberá ir sustentando su labor profesional. Y para que observen que en toda intervención, también en la lectiva, aparecen fases como las que describo. Pero pueden haber otras descripciones que dependerán, como pueden pensar, de los planteamientos y de las experiencias personales de cada uno de Uds.

En el segundo artículo se abordan una serie de cuestiones que enmarcan la relación que se estableció. Estas cuestiones, entre otras, son muchas de las que se plantean (o deberían poderse plantear) en un proceso de intervención psicológica y, en especial la que pretendemos establecer con nuestros pacientes, sean personas o instituciones.

Que la lectura y la experiencia que hoy hemos iniciado, les sea grata y provechosa. Para mí, seguro que lo será.

Un saludo. Dr. Sunyer. Curso 2000-01

P. S. He preferido no modificar el escrito y añadir lo que creo que puede ser útil a raíz de lo que hoy he experimentado. La primera sorpresa ha sido ver que lo que pensaba que iba a ser martes y jueves, sucederá miércoles y jueves. Está claro que para poder articular las diversas necesidades uno debe contribuir con algunas modificaciones en el esquema que considera óptimo. El hacerlo en días alternos tiene la doble ventaja que deriva del poder reposar lo que ha representado la sesión, permite que nuestra mente elabore con más tiempo elementos generados en la experiencia lectiva. Igualito sucede en las intervenciones profesionales. Es aconsejable que dispongan de tiempos intermedios para poder posibilitar que el aparato psíquico elabore lo que de elaborar. La carencia de tiempos intermedios modifica la experiencia lectiva, de la misma forma que sucede con las experiencias tanto psicoterapéuticas como de intervención en procesos humanos. Pero está claro que uno debe poder desarrollar mecanismos que le posibiliten seguir trabajando en las condiciones que cada “realidad” nos marca. Sepan que, posiblemente, aparezcan dificultades derivadas con ello; pero ante este hecho, deberemos desarrollar nuevas “habilidades” que nos posibiliten mantener el mismo nivel de profesionalidad.

Artícles a llegir

1.*Sunyer, J.M.; (1996): Una experiencia grupoanalítica en el marco de la enseñanza universitaria. Clínica y Análisis Grupal, 18 (3) 379-395
2.*Sunyer, J.M. (1997): La experiencia grupoanalítica en el marco de la enseñanza universitaria (y II). Clínica y análisis Grupal 20 (3). 436-446

No Comments

Post A Comment