Los significados de las cosas.
Fue muy rico constatar cómo cada uno vamos interpretando las cosas a partir del bagaje de que disponemos y de las expectativas que alumbramos ante las cosas. La cuestión fue que ante la duda de si teníais suficientemente leído el texto o no me decidí por traeros el cuento de los hermanos Grimm para que lo analizarais. Y entre todos fueron saliendo un montón de cosas significativas y varias lecciones a aprender.
La primera es que interpretamos a partir del bagaje de cada cual. Y puede ser que dada vuestra edad (y la mía, cada curso supone un año más de diferencia entre la vuestra y la mía) y el entorno en el que trabajamos haga que la interpretación que más ha estado presente sea la moral, la que busca la moraleja de la narración. Y me resulta interesante ese aspecto ya que si lo pensamos un poco quizás lleguemos a la conclusión de que en la cultura en la que estamos hay un matiz en las relaciones educativas que está muy impregnado de la enseñanza moral. Desde esta perspectiva la idea de “si ayudas, te ayudarán”, o “hay que se altruista” se combina bien con la de que “la vida te propone una serie de pruebas a superar” o la de que “no es importante el dinero y sí otros aspectos”. Eso da pie a debates interesantes y muy filosóficos aunque quizás no es el terreno más propio de la psicología.
Desde otro ángulo apuntabais a la idea de poder, cómo en el cuento se perfilan fuerzas en las que el poder de unos sobre otros (por ejemplo, la idea de que el criado está bajo el poder del rey) y otras ideas semejantes. Esto lo conecto con la idea de poder del que hemos hablado en varias ocasiones y ciertamente es así. Siempre hay entre los humanos unos lazos de poder, de colocar al otro y colocarme respecto al otro en lugares desde los que el poder que ejercemos se compense con el que otros ejercen sobre nosotros.
Se daba una cosa curiosa ya que al tiempo que ibais aportando vuestras interpretaciones trataba de entender qué era lo que os había llevado a esa conclusión. Creo que algo de eso sucede también en la práctica asistencial: descubriremos cómo las interpretaciones que dan los pacientes a sus cosas distan mucho de las que muchas veces damos nosotros. En parte porque el bagaje de conocimientos “psi” no deja de ser un lenguaje particular que dista mucho del lenguaje de la calle. Cosa normal, por otro lado, ya que para algo estudiamos: para formar nuestra mente y nuestra forma de pensar la vida desde un ángulo particular. Sigamos.
Pronto aparecieron los tres animales representantes, como bien dijisteis del agua, aire y tierra, tres de los cuatro componentes de la naturaleza si seguimos la filosofía clásica. En efecto, desde los tiempos presocráticos los componentes de la naturaleza son, en nuestra cultura Europea, el agua, aire, tierra y fuego. Y esos cuatro componentes han determinado nuestro pensamiento desde aquellos tiempos hasta finales del renacimiento. Eso conlleva que muchas de las narraciones de nuestro bagaje cultural vengan influenciadas y cargadas por esos sistemas de describir la naturaleza humana. En el cuento, los representantes de esa naturaleza eran ayudados por el muchacho, hijo del rey, y en consecuencia le ayudaron. Es decir, si estás atento a los aspectos de tu naturaleza, ésta te ayudará.
Por otro lado la influencia de nuestras clases también estuvo presente. Hubo quien lo asimiló a la idea del Yo auxiliar, o a la propia relación asistencial de la que ampliamente estamos hablando desde el primer día de clase. Pero, y en un arriesgado pero honesto y espontáneo gesto también hubo quien vio en la serpiente la expresión del deseo. Evidentemente esto me hace pensar que si nos soltáramos un poco más aprenderíamos bastante: sólo es cuestión de que os dejéis llevar un poco por vuestra propia intuición. En efecto, la serpiente está muy vinculada con el deseo. Mirad sino en nuestra propia cultura que no es sino la depositaria de toda una tradición Judeo-Cristiana en la que las figuras de la serpiente como las de la manzana expresan de forma diáfana todo el tema de la seducción y del deseo.
Desde esta misma libertad de pensamiento que os habéis permitido, el vínculo con los elementos inconscientes está presente. Anillo, culpa, deseo, castigo, castración… han sido cosas que han ido apareciendo hasta llegar al caballo al que le habéis puesto el significado de libertad. Fijaros cómo sin pretender ir mucho más allá habéis dado en la diana. Y no digo “fulanito dio en la diana” porque no es cierto: el pensamiento que se ha ido cociendo, cocinando entre todos en cada uno de los grupos ha ido llevando al grupo a este puerto y ha permitido entender las cosas de una forma bastante más profunda de lo que creo hubieseis llegado individualmente.
Finalmente aparecía (si bien el orden no fue exactamente ese) el tema del territorio, lo que me permitió aprovecharlo para aportaros mi interpretación. Pero la mía, evidentemente influida por mi formación y experiencia, sólo aportaba un cierto orden lógico y una visión desde el niño al que van dirigidos los cuentos. La historia es simple: hay un padre y una madre que tienen un niño que en ocasiones se pudo sentir como culpable de las tensiones familiares, hasta que llegada la pubertad comenzó a entender otro lenguaje del que hasta ahora le servía para entender las cosas. La curiosidad fue la clave para avanzar y, aclarado respecto a los problemas familiares, opta por emanciparse. Y ello es bendecido por sus padres quienes le dan todo lo que le han dado, formación, habilidades, capacidades, y apoyo. Y con estos instrumentos se lanza a la vida en busca de una mujer con la que casarse. Y en esta búsqueda debe hacer frente a muchas situaciones que ha podido resolver por la generosidad, por la renuncia, por el altruismo y la entrega. Y así la encuentra a ella quien le somete a un período en el que ella debe asegurarse de que ese muchacho es el que le conviene. Y se casan y pasan a ser reyes de su propio reino.
Fantástico trabajo realizado por todos vosotros. Felicidades.
Dr. Sunyer (23 de noviembre de 2011)
El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello.
Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo.
Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura