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Los procesos de mentalización

Mi cuaderno de Bitácora del 16 de noviembre de 2011
Sunyer · 16/11/2011
Fuente: Sunyer

                Los procesos de mentalización.

                Hoy fue un día excepcional. Venía dándole vueltas y siempre aparecía la necesidad de hacer la representación que hicimos hoy. En realidad las representaciones de hoy. Pero había en mí una duda, algo que me frenaba acorde a lo que percibía en clase de forma habitual. Pesaban y pesan mucho los silencios y el tono de pasividad que con frecuencia observo. Posiblemente sea que mis expectativas, siempre elevadas y contagiadas por mi entusiasmo que contrasta con el sueño que veo, hagan que no acabe de valorar bien el esfuerzo que realizáis.  O que muchos de vosotros hacéis. Es cierto que de vez en cuando expreso mi enfado y mi protesta o frustración. ¿Debe un profesor o un profesional mostrar esos aspectos? Fijaros que ahí entran en lucha muchas cosas pero si soy coherente con lo que vengo diciendo día a día debo poderlo decir. La cuestión, en todo caso, no es si se dice o no sino cómo se dice o se calla. Y si ayer M., dio una lección de valentía, de colaboración desinteresada, de relajo frente a las miradas severas de la parte miedosa, hoy ha sido la mayoría de vosotros quienes habéis dado la misma lección.  Parece que estamos perdiendo el miedo a pensar, a compartir, a disfrutar de la experiencia lectiva. Por esto no puedo menos que felicitaros.

                ¿Y qué hemos hecho? Una de nuestras compañeras me dice “es que no entiendo nada de lo que escribes… eso de la función alfa…”, y realmente tiene razón. ¿A qué viene eso ahora? Pero si lo pensamos un poco veremos que algo tiene que ver.

                Mirad, la propuesta era que cada grupo organizara una estatua que se pudiera titular “la clase de O.P.” Es decir, se os propone que hagáis un esfuerzo en una dirección dada aunque las directrices sean muy abiertas ya que, a pesar de que haya quien me pida “pero ¿qué quieres que representemos?  La propuesta es abierta como deben ser todas nuestras propuestas si pensamos en un paciente. Cierto que si sus capacidades son más limitadas (no es vuestro caso) eso exigirá un mayor esfuerzo por nuestra parte para facilitarle la tarea. Pero atendiendo a que ante mí tengo sendos currículos universitarios, ¿tendría que trataros como bebés? Por esto es abierto. Como lo es cuando decimos “dibuja una familia” o “dibuja un árbol” o cualquier otra prueba proyectiva. Y si el paciente dice ¿pero qué árbol?, me imagino que le diréis “el que quiera y cómo lo quiera”, ¿verdad?

                A partir de ahí se abre un inmenso abanico de posibilidades que os obliga a comenzar a rescatar de vuestra experiencia perceptiva (toda experiencia humana tiene componentes de experiencia perceptiva) aquellos elementos que consideráis son los que podrían estar representados en esa figura. Los comentáis, los discutís, los complementáis, les dais forma. Es decir, el grupo pequeño como si de una mente individual se tratara (recordad que la mente es social, no individual) ha estado dándole vueltas y más vueltas a las ideas que ibais aportando. Es decir, si hablásemos en terminología de Bion, podríamos decir que las aportaciones que cada uno iba haciendo de lo que podría contener una estatua de estas características es el equivalente a la noción de elementos b. Es decir son productos que provienen de nuestra experiencia perceptiva: emoción, vergüenza, miedo, interés, aprendizaje, colaboración, silencio, sueño… es decir, son componentes de nuestra experiencia matutina en el espacio de la asignatura. Pero estos elementos en bruto dicen mucho y nada a la vez. Tienen que ser matizados, articulados con muchos otros ya que la experiencia humana siempre es experiencia relacional.

                Con estos elementos colocados ya en el pensamiento del grupo pequeño, empezasteis a darles más vueltas. ¿Cómo los representamos? ¿Quién hace de qué? Y muchas otras preguntas que tomaban una forma u otra a partir de quienes eran los que aportaban las ideas, las sugerencias. Buscasteis maneras de representarlas y organizasteis mentalmente y en el papel las diversas ideas que os venían a la cabeza dándole forma a la propuesta del profesor. Y todo eso es un proceso de elaboración. Y luego vino la representación propiamente. Y seguisteis dándole más vueltas. Unos hacíais de líderes del grupo y poníais a vuestros compañeros en una posición o en otra. Y tomasteis más personas de otros grupos, e introdujisteis objetos, y una determinada disposición espacial. Todo esto sigue siendo un proceso de elaboración que llegó hasta que la figura adquirió una forma y la explicasteis. En este momento ya teníais una imagen más elaborada de la dinámica de la clase que puede ser conceptualizada como elemento a.

                Evidentemente los elementos a no acaban nunca de definirse de manera definitiva ya que nuevas elaboraciones dan más riqueza a nuestra capacidad mental lo que permite entender un poco más porqué los procesos terapéuticos son interminables. Pero esto es lo que estamos haciendo: un proceso lectivo repleto de elementos terapéuticos que son, en síntesis, procesos de elaboración de vivencias, de sentimientos, de ideas y percepciones que, elaboradas por cada uno en colaboración con los demás, queda integrada en vuestra experiencia bajo sus dos formas: la racional e intelectiva, y la emocional.

 

Dr. Sunyer (16 de noviembre de 2011)


El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura
 
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José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G