Alianza terapéutica.
Ser aliado de alguien significa estar a su lado siempre que me necesite, ¿verdad? En este sentido los humanos establecemos alianzas con los demás de diverso tipo. Por ejemplo, la alianza matrimonial, o la que proviene de la filiación (la alianza entre hijos y padres) o la de hermandad. También hay pactos entre los humanos cuyo contenido es similar al de la alianza. O promesas. Una promesa es un tipo de alianza por el que “prometo a alguien” algo, por ejemplo, mantener la confidencialidad de lo que me cuente. Igualmente los juramentos, los acuerdos entre personas, los contratos de trabajo… fijaros que estas y otras muchas alianzas suponen un compromiso entre dos o más personas. Las alianzas que he mencionado y otras muchas más, son un vínculo que se establece que tiene la particularidad de determinar las características de una relación. Pero algo más: la alianza representa una estructura que desde el punto de vista psicológico condiciona, determina y posibilita un tipo determinado de relación. Por ejemplo, si juro cumplir la constitución estoy adquiriendo una obligatoriedad que limita determinados comportamientos (en este caso anticonstitucionales) y también me posibilita desarrollar pautas de comportamiento más y más refinados para poder alcanzar mis metas dentro del marco que me da la constitución. Si juro fidelidad a mi mujer significa que voy a poner todo lo que sea por mi parte para que en ningún caso el vínculo de fidelidad que tengo con ella pueda dañarla. Y muchas veces nos encontramos con personas que les asusta la palabra jurar y prefieren prometer. Pero entre jurar y prometer hay una diferencia de matiz, ¿verdad? Parece que la primera ata más que la segunda. Y ello significa que el vínculo que establezco con una u otra palabra tiene propiedades diferentes.
Si esta es la idea, Alianza terapéutica sería aquel compromiso que adquirimos de estar al lado del paciente con fines terapéuticos. Esa alianza no es un juramento, no sé si es una promesa, pero sí sé que es un compromiso. En la relación que establezco con el paciente busco establecer una alianza mediante la que ambos nos comprometemos a hacer lo posible por ayudarnos, por acompañarnos en el proceso de superación de determinadas dificultades por las que consulta. La cuestión es cómo establecemos esta alianza. Cierto que podríamos poner nuestro compromiso mediante un documento y de hecho hay autores que lo proponen así. Y en cualquier caso sólo lo propondría de esta forma cuando estamos en un contexto muy determinado de trabajo en el que quiero conseguir que el paciente se comprometa a hacer determinadas cosas y que si no las hace no voy a asumir ninguna responsabilidad legal por ellas. Pero creo que cuando hablamos de alianza terapéutica no estamos diciendo eso.
Lo que decimos es cómo establecemos una relación en la que vaya apareciendo una complicidad entre él y yo de forma que todo lo que vaya sucediendo adquiera un significado útil para él. Y algo de eso comenzamos a hacer hoy: en las conversaciones que tuvimos se buscaba que cada uno se fuera haciendo cómplice del otro dado que había desaparecido totalmente el valor de las palabras. Las cuatro parejas que se animaron a salir fueron desarrollando sus propias habilidades comunicativas para establecer con el otro una comunicación que no transcurría por lo que se decían, por las palabras que informaban de algo, sino por las emociones que se iban entrelazando. En ese ejercicio los que os animasteis a participar y a jugar, más allá de la parte lúdica, creo que pudisteis percibir el grado de complicidad que se establecía entre uno y otro. Evidentemente si esta ya estaba establecida previamente, nos resultaba más fácil. Y pudimos comprobar cómo en un caso, en el último, el marco con el que trabajábamos determinaba buena parte de la alianza que se establecía. Rápidamente captasteis que uno era un profesional y el otro, el paciente.
Y es justo a través de esta alianza cómo podremos realizar intervenciones que le sean útiles al paciente. Eso requiere: ser sinceros, coherentes, confidentes. Por esta razón la alianza se establece no tanto por lo que se dice sino por lo que se transmite a través de lo que se dice.
Más complicado fue la entrevista con Jacobo. La complicación venía por dos lados: por lo que decíamos y por la doble estructura que aparecía en la figura del profesional. Posiblemente el ejercicio hubiera estado más ágil si en vez de hacer una entrevista formal hubiéramos utilizado los sonidos de los ejercicios anteriores. Pero aunque lo tenía pensado así, luego… Y ahí estaban A. y M., representando al profesional. M. lo iba entrevistando mientras que A., iba aportando aquellas ideas que M., no podía expresar pero que, al oírlas, podía modificar o replantear lo que le decía a Jacobo. Pues bien, en esta representación M., que representaba ese Yo auxiliar con el que nos relacionamos con los pacientes (uno para cada uno de los pacientes) iba bailando con Jacobo en tanto que A., podía permitirse el lujo de pensar lo que quisiera siempre a raíz de lo que le oía decir a Jacobo. Con ese Yo auxiliar es a través de quien establecemos la alianza terapéutica. En realidad la alianza se establece entre ese Yo auxiliar y el paciente. De no ser así, de no poder desdoblarnos no podríamos desarrollar nuestra tarea asistencial más allá de una semana.
Hasta mañana.
Dr. Sunyer (8 de nov. de 11)
El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello.
Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo.
Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura