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Breve descripción de algunos aspectos de la formación del Instituto de Grupoanálisis de la Fundación O.M.I.E .

06/06/2009

Breve descripción de algunos aspectos de la formación del Instituto de Grupoanálisis de la Fundación O.M.I.E .

Dr. Sunyer

Introducción.

Es evidente que las instituciones que creamos las personas dependen mucho de las características de quienes las estimulan y de los que les acompañan asumiendo las responsabilidades adquiridas y aportando aquellas peculiaridades que les son propias. Y esto sucede en nuestro Instituto, cuyos orígenes remotos se sitúan en 1974 cuando el que era Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Civil de Bilbao y posteriormente Catedrático de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco, Prof. J. Guimón (1985) , comenzó a plantearse la necesidad de formar en Psicoterapia de Grupo a los profesionales con los que trabajaba en el Servicio y hacer extensible dicha formación a otros profesionales tanto de la red de asistencia pública como privada. Este fue el momento en el que se inicia en España una formación que ha ido evolucionando a lo largo de los treintaicinco años posteriores (Guimón, 1986 2004 , Sunyer 2004 ). Este momento en el que hemos sido readmitidos como miembros calificados por la Red Europea de Instituciones Formativas en Grupoanálisis (EGATIN) puede ser una buena ocasión para reflexionar lo que supone dicha aceptación así como valorar la situación en la que aquella formación que se inició con unos objetivos determinados y que en estos momentos es la única formación con reconocimiento universitario en nuestro país.

En otro lugar he hablado de los seis momentos (Sunyer, 2009 ) en los que podríamos dividir este proceso de crecimiento, y de cómo estos momentos se plasman en los diversos textos que han ido sirviendo para ir dirigiendo la evolución hacia niveles de complejidad cada vez mayores. En este trabajo me propongo realizar una reflexión sobre lo que supone el ser admitidos como miembros de EGATIN y ofrecer una síntesis no sólo histórica sino de los principales elementos que definen nuestros modelos formativos.


Modelos formativos.

Una de las cosas que he podido constatar (independientemente de que lo podía suponer) es que en Europa existen una gran diversidad de modelos formativos, y que incluso se pueden dar modelos diferentes dentro de un mismo país, y posiblemente dentro de un mismo instituto. Y cada modelo es tan legítimo como cualquier otro siempre y cuando partan de los conceptos vagamente propuestos por Foulkes (1964 ,1979 1981 , 2007 ) y que posteriormente sean ido perfilando y desarrollando de diversa manera. Y esta misma diversidad es la base de la idea Grupoanalítica. Estas diversidades se originan no sólo en las diversas interpretaciones de los textos que de forma amplia determinan el inicio de la teorización grupoanalítica sino de las experiencias personales y profesionales de todos los que desarrollan esos programas. Amén de los contextos en los que se desarrollan.

El programa formativo de Bilbao, se inició propiamente años después de aquel inicio de 1974. Tras un primer período de formación (1974-1980), aparece un segundo momento (1980-1986) (Guimón, 1985) en el que la formación comienza a tener no sólo un reconocimiento universitario (primero con la Universidad del País Vasco, y posteriormente con la Universidad de Deusto), sino que inicia un proceso de desvinculación con el Instituto de Londres que, hasta aquel momento había propiciado nuestro desarrollo bajo su tutela.

En estos primeros la formación gira en torno a una necesidad de formar a numerosos profesionales en el terreno de la psicología dinámica o del propio psicoanálisis dado que el desarrollo profesional de todos nosotros se encontraba en sus primeros años post universitarios. Emergen como dos fuerzas que irán determinando buena parte del desarrollo de los modelos posteriores. Por un lado la fidelidad a los principios psicoanalíticos que como toda fidelidad también dispone de matices y diversidad de posicionamientos concretos. Pero también está la fidelidad a los principios que estamos descubriendo y que nos vienen dados por aquellas personas con formación y que básicamente son dos: Fernando Arroyabe y Juan Campos, a quien hay que añadir a Malcon Pines y otros profesionales vinculados con el Instituto de Londres. Estas dos fuerzas que determinan interdependencias vinculantes de distinto matiz y color entre todos nosotros, vendrán luego mediatizadas no sólo por sus experiencias clínicas sino por las que vamos adquiriendo los miembros que conformamos la estructura docente. Los profesionales que acuden a la formación son profesionales vinculados con la práctica psiquiátrica hospitalaria y en las estructuras asistenciales intermedias (Hospital de Día, Centros de Día, Casas a medio camino…).

La decisión de comenzar a asumir nuestro propio camino e interpretación de lo que es Grupoanálisis supuso varios esfuerzos por parte de quien había iniciado y seguía liderando todo este proceso, el Dr. Guimón. Por un lado, y tras la creación en 1979 de la Fundación OMIE, institución que promueve no sólo la formación sino la investigación en Salud Mental, se crean dos instituciones que van paralelas pero que son diferentes. Por un lado se crea en el seno de la Fundación el denominado Instituto de Grupoanálisis. Se trata de constituir un equipo de personas que vayan haciéndose cargo de la formación en este terreno y que contribuya a su desarrollo no sólo en España sino en Europa; en este último aspecto participa en la creación de EGATIN, firmándose el protocolo en Heidelberg en 1988 (Constitution for a Group Analytic Training Network in Europe). Por otro lado se crea la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (A.P.A.G.) (Sunyer, 1989 ) con el fin de agrupar a cuantos profesionales se dedican a esta modalidad de intervención y, a través de ella, contribuir a la constitución de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia (F.E.A.P.), filial de la E.A.P.

Disponemos pues de dos entidades, el Instituto vinculado a EGATIN y la Asociación vinculada a la FEAP. Y coincidiendo con el Congreso Inaugural de la Asociación (APAG) en 1989, se realiza en Bilbao una reunión del Comité de EGATIN al que acuden varios de sus delegados. Todo ello parece poder definir a Bilbao como el punto de España en el que hay mayor ebullición grupal por aquellos momentos dado que por un lado se desarrollan los cursos formativos en Psicoterapia Analítica de Grupo que son reconocidos por la Universidad y por otro se han establecido los cimientos de una Asociación profesional de ámbito nacional que desea velar por los intereses profesionales de quienes nos dedicamos a eso así como potenciar.

El inicio de los dos modelos.

En 1989 el curso de formación comenzaba a tener un diseño propio y se inician contactos que posibilitaban una extensión del área de influencia de nuestros cursos formativos. En efecto, a los diversos cursos que desarrollábamos en diversos lugares del país (Granada, Tenerife, Madrid) se le añadía un interés por desarrollar estos programas en Barcelona. En este interés contribuyó el deseo del que posteriormente fuera catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, Prof. M. Casas, en aportar una formación grupal a los miembros del equipo de Toxicomanías en el que desarrollaba su labor asistencial. Eso posibilitó el inicio de un programa que, dadas las circunstancias geográficas sólo podía ser desarrollado en forma de bloques a diferencia del curso que se desarrollaba por aquel entonces en Bilbao que era un modelo semanal.

Tenemos pues en marcha dos modelos formativos: uno en el lugar de nacimiento de la formación que se desarrolla de forma semanal y otro en Barcelona que debe inventarse un sistema para poder favorecer la experiencia personal en grupo, los espacios de teoría y los de reflexión de tarea . En un primer momento, las horas que ofrecemos en Barcelona no llegan a los mínimos formativos que ofrece Bilbao lo que nos obliga a considerar no sólo el horario formativo sino el aumentar el número de fines de semana y la propia estructura formativa; y en un esfuerzo por ajustarse a las nuevas exigencias universitarias, se reconsidera en el seno de la Fundación la oferta del llamado “Curso introductorio”, para ofrecer una formación más compleja de dos años (diploma en trabajo grupal) y otra de tres años (máster en psicoterapia analítica grupal).

¿Cuál es la razón que está detrás de esta decisión? Fundamentalmente el hecho de que en la realidad asistencial son numerosos los profesionales que están trabajando con pacientes y no disponen de una titulación universitaria que les permita acceder a la titulación de postgrado. De esta forma facilitamos que todo aquel profesional que trabaja directamente con los pacientes pueda realizar actividades grupales con unas condiciones mínimas que garanticen su buen uso. Y para aquellos que disponen de titulación universitaria, disponer de un reconocimiento formativo complementario aportándoles una base de comprensión grupal que siga parámetros internacionales y pueda acabar completándose siguiendo los requisitos establecidos por EGATIN. La idea es la de integrar, incorporar y facilitar que todo profesional que participa de los procesos asistenciales y terapéuticos, disponga de unas herramientas básicas que hagan de ese trabajo que ya realiza, un instrumento al servicio del proceso terapéutico (e incluso psicoterapéutico) y de ayuda para el equipo en el que trabaja.

La existencia de dos equipos, el del Bilbao y el de Barcelona, marca inevitablemente el desarrollo diferente de dos programas que, aun estando bajo los elementos comunes de la Universidad y siguiendo los principios generales de lo que podríamos denominar ampliamente Grupoanálisis, organizan tanto las actividades en sí mismas como la filosofía práctica de intervención siguiendo los parámetros que indican las experiencias personales y profesionales de quienes los desarrollan. Ello, como puede constatarse al conocer otros desarrollos en el mismo terreno, no supone más que las experiencias personales de los componentes de los equipos formativos determinan las características de los programas que se desarrollan; algo que ya aparecía claro en las investigaciones sobre la Atmósfera en las Salas Psiquiátricas de R.H. Moos (Guimón, 1992 , Sunyer 1990 )

Descripción de los diversos elementos constitutivos de los programas.
Siguiendo los parámetros de EGATIN, la formación en Grupoanálisis debe abordar, al menos, tres áreas básicas: la experiencia personal en grupo, la formación teórica y la denominada supervisión del trabajo grupal. Voy a centrarme en este triplete de elementos para plantear algunas cuestiones que cada equipo resuelve a su manera.

1. La experiencia, ¿debe realizarse de forma semanal o mediante bloques?

La experiencia formativa que en su conjunto se inició en pequeños bloques, pasó posteriormente a una formación reglada semanal y, a raíz de su desarrollo en Barcelona, reintrodujo la formación en bloques. Y si bien en un principio considerábamos que la formación semanal daba una continuidad determinada y aportaba una cadencia que posibilitaba el trabajo en profundidad, la experiencia en bloques ha permitido constatar las grandes ventajas para trabajar las resistencias de la intelectualización y el incremento de los elementos regresivos al servicio del análisis personal en el contexto de un grupo. Y al tiempo facilitamos la presencia de profesionales que provengan de lugares alejados geográficamente.

2. ¿Cuál debería ser la proporción de grupos grandes y pequeños?

La proporción varía en función del planteamiento general de lo que sucede en cada bloque y de cómo cada equipo concibe el desarrollo del curso. Hay diversas experiencias en cada uno de los equipos. En uno de ellos se potencian más los grupos grandes estableciendo una proporción de seis grupos pequeños por tres grandes en cada uno de los bloques, en tanto que en el otro la proporción es menor. En realidad dicha proporción se va ajustando a lo que la propia experiencia formativa nos enseña.

3. ¿Qué número de miembros debe componer cada grupo?

Evidentemente el número de componentes está condicionado a la matrícula; pero en cualquier caso el número se sitúa entre los seis u ocho miembros y los diez o doce, más el conductor y el observador; y en su caso la persona en frontera o el director de la experiencia. En unos momentos la experiencia compartía en un mismo grupo a profesionales que estaban en distintos años de formación, en otros se opta por agrupar a los que están en un mismo año formativo. En realidad este aspecto se adecua a la realidad de cada programa y de cada momento.

4. ¿Quiénes son los conductores de los grupos?

Las posibilidades son siempre muy variadas, si bien la elección de una o de otra dependerá de las propias circunstancias, de las posibilidades reales de contar con profesionales con disponibilidad para ello, y de lo que se desee potenciar. En uno de los programas los conductores de los grupos no son los miembros del equipo de coordinadores, diferenciándose tales funciones; mientras que en el otro no existe un equipo de coordinación sino un equipo de profesionales que atienden a todas y cada una de las actividades que constituyen el programa formativo, intercambiándose los conductores del grupo pequeño y asumiendo otras funciones dentro de la estructura; y recayendo la coordinación en una sola persona.

5. Los alumnos, ¿conducen grupos en la estructura?

Es evidente que hay una lógica en que los alumnos realicen tal actividad. En cada uno de los modelos se opta por soluciones distintas. Para aquellos alumnos que no disponen de la posibilidad de llevar grupos, se les ofrece la posibilidad de realizar prácticas en alguno de los centros concertados. En el caso de que los alumnos sean profesionales que estén trabajando en la asistencia psiquiátrica (unidades de agudos, de media o larga estancia, centros de toxicomanías, centros de asistencia social, talleres, etc.) su misma práctica profesional les lleva a la conducción de grupos en los centros de trabajo. En uno de los programas se incluye, además, que en su tercer año de formación, cada uno de los miembros del grupo conduce una sesión de su propio grupo con la presencia del conductor y del observador. En estos momentos se considera la contabilización como parte de la formación y mediante convenios determinados, el reconocimiento de la actividad profesional como parte oficial del proceso, acercando la enseñanza más académica o Universitaria a la vida clínica.

6. La figura del observador, ¿qué rol representa en la estructura?

Lo que representa queda reconocido por la presencia de observadores en ambos modelos formativos, no dejando de ser depositarios de los elementos silenciosos del propio grupo. En cualquier caso siempre es un antiguo alumno que, tras un tiempo de no estar en contacto con el propio curso para facilitar el proceso de desidealización, solicita participar como observador como forma complementaria de su formación. El observador puede participar sólo en los grupos de experiencia personal o en todas las actividades tanto de experiencia (a excepción de la de los grupos grandes), como en los espacios de teoría, de “supervisión” y de las reuniones del equipo.

7. Tal figura, ¿es alguien pasivo en el grupo o le damos acceso a una participación activa?

Habitualmente se le considera pasivo en tanto que “observa”; pero en uno de los programas, su participación va haciéndose más y más participativa por considerar que es una nueva posibilidad de integrar elementos dentro de la dinámica general. De hecho, su presencia activa en las reuniones del equipo enriquece la visión que se tiene del conjunto de la experiencia, y en muchas ocasiones, son los que generan cambios o propician nuevas formas de ver y entender que ayudan y benefician a todos. En este orden se está comenzando a considerar la posibilidad que dicha actitud pueda ser activa también en los grupos experienciales pasando a ser un observador participante.

8. ¿Cómo establecen contacto los alumnos con la estructura formativa?

La tutoría está conceptualizada como el espacio mediante el que el alumno de forma individual puede expresar aquellos elementos más de tipo personal y administrativo en su relación con la propia estructura formativa. En uno de los programas se contempla como una relación especial, mientras que en el otro tal relación no está estructurada y se deja a la propia iniciativa del alumno. En alguno de los programas los elementos de tipo administrativo también se consideran parte de la propia dinámica grupal y como tales son abordados primeramente en el contexto de los grupos grandes, y si es preciso en contexto aparte.

9. Cómo se les enseña a los alumnos el abordaje de técnicas y modelos de intervención grupal.

Ciertamente uno de los objetivos que pretende el programa formativo es el de suministrar instrumentos que faciliten el desarrollo de actividades grupales variadas en los diversos contextos en los que los alumnos trabajan. Y parece bastante aconsejable informar de algunas de las posibilidades de intervención grupal que se conocen. Este apartado queda bien desarrollado en uno de los programas formativos que incorpora una serie de talleres que facilitan el contacto del alumno con técnicas específicas de intervención grupal.

10. La teoría, ¿qué proporción de elementos psicoanalíticos debería estar presente para una adecuada formación grupal?

Este es uno de los elementos que marcan diferencias en todas las experiencias formativas tanto en España como en el resto de los Institutos europeos. Y en nuestro caso posiblemente tenga mucho que ver no sólo con la propia evolución de los modelos de trabajo personal sino con el ajuste mayor o menor al modelo académico. Así, mientras que en uno de los programas se desea poder ofrecer una mayor amplitud en la comprensión de lo que representa la psicoterapia de grupo en general, en el otro se desea subrayar más la perspectiva grupoanalítica. El primero sería más amplio y por lo tanto más universitario en tanto que el segundo más restrictivo.

11. Quién da esa teoría, ¿es alguien de fuera de la estructura transferencial o no?

Otra de las cuestiones complejas a resolver, y que cada uno de los equipos resuelve como mejor puede según las circunstancias y experiencias. Por lo que sabemos, en diversos Institutos se siguen modelos diferentes. En uno de nuestros modelos se incorporan profesionales que no están vinculados directamente con la conducción de los grupos, aportando una visión más desprovista de la carga emocional que proviene de la propia experiencia y posibilitando una apertura del sistema; mientras que en el otro modelo se opta por el uso de los propios conductores que cambian el grupo y por lo tanto, modifican en algo los elementos que se depositan en él. De esta manera, en un primer sistema se puede optar por trabajar la teoría de forma más estricta en tanto que en el otro, deben recogerse los elementos afectivos que invaden toda la experiencia grupal incorporándolos al propio proceso teórico.

12. ¿Qué autores prevalecen en el contexto teórico?

La propia evolución histórica ha ido marcando no sólo la proporción de textos de marcado acento psicoanalítico con aquellos otros que provienen de otras orientaciones como la grupoanalítica; con el condicionamiento que deriva de la disponibilidad de textos en español. Pero así como en uno de los programas se recurre a autores que podríamos denominar de clásicos en la literatura de grupos, en el otro se opta por incluir también otros trabajos que provienen de algunos de los propios miembros del equipo o personas cercanas a la experiencia formativas. Ello tiene ventajas, si bien los componentes de la idealización exigen una atención determinada para poder trabajar y hacer de este elemento un campo más de elaboración de los conflictos interpersonales.

13. ¿Se les pide a los candidatos un trabajo de fin de formación como elemento complementario?

En ambos programas se les solicita un trabajo a modo de cierre. En ambos se pide que el trabajo esté vinculado con la práctica profesional y se les determina un modelo de presentación y requisitos mínimos. Y mientras que en uno de ellos estos trabajos se presentan al resto de los integrantes del curso, en el otro se opta por facilitar su publicación, así como la distribución entre los miembros del mismo grupo que les ha ido acompañando a lo largo de todo el proceso de confección del mismo. Este trabajo exige un gran número de horas y de esfuerzo por ceñirse a modelos de escritura más academicistas y rigurosas, alejándonos en ocasiones, de expresiones más cercanas a las vivencias personales que también deberían poder ser contempladas.

14. ¿Introducimos y con qué frecuencia la idea de un invitado institucional?

La presencia de profesionales que acuden como invitados institucionales es diversa en cada uno de los modelos. Así en un caso, el invitado institucional es alguien cercano al ámbito profesional en el que se desarrolla la experiencia formativa, en el otro se opta por invitar a personas ajenas que puedan ofrecernos una conferencia determinada sobre un tema de su especialidad. El invitado institucional no deja de ser un miembro destacado de lo grupal y en el que depositamos expectativas importantes.

15. La supervisión, ¿la denominamos así?

En nuestros programas se ha suprimido tal término por considerar que la idea de reflexión refleja más la posición grupoanalítica. En ambas ofertas formativas existen dos espacios por cada módulo o bloque formativo. Y en ambos se trabajan las experiencias profesionales que tienen los alumnos bien sea en calidad de sus prácticas o como parte de su trabajo profesional. En uno y otro programa se establecen y ensayan diversas formas de realizar dicho trabajo grupal.

16. ¿Quién debe realizar la conducción del grupo de reflexión de tarea, uno de dentro de la estructura o de fuera de ella?

Al igual que sucede en otros aspectos de las dos experiencias formativas, este aspecto se resuelve de forma distinta. En un modelo se opta por solicitar la conducción de estos espacios a alguien que no participa en la conducción de grupos mientras que en el otro se opta por la rotación de profesionales que cambian de grupo y por lo tanto de función y tarea. Evidentemente cada una de las soluciones tiene sus ventajas, en un caso por facilitar el trabajo al no estar implicado emocionalmente mientras que en el otro esta misma implicación se introduce como parte del trabajo. En uno de los programas los grupos se rehacen para evitar la repetición de las estructuras transferenciales derivadas del trabajo personal.

17. La persona en frontera, ¿Qué utilidad y qué frecuencia debería tener?

Es otra de las características diferenciadoras de los programas formativos y no cumple la misma función que el invitado institucional. La idea de introducir una “persona en frontera” proviene del deseo de abrir la propia tendencia de los programas a cerrarse en sí mismos. Esta tendencia queda resuelta de forma diferente. En uno de los programas incorporando de forma ocasional a personas ajenas a la propia estructura en calidad de observadores participantes en todas y cada una de las actividades que se realizan, incluidas las reuniones del equipo.

En otro programa tal apertura se realiza mediante la incorporación de diversas personas para diversas actividades. La diferencia entre esta figura y la del invitado institucional se sitúa en que mientras que la persona en frontera sólo participa como observador participante, el invitado aporta su particular conocimiento del tema mediante alguna conferencia específica, con lo que los elementos de idealización y de beneficio mutuo quedan compensados.

18. ¿Qué función tienen las reuniones del equipo?

Las funciones parecen ser diversas en un programa y en otro. De forma que mientras que en uno de ellos el equipo se constituye como un grupo de trabajo que coordina la actividad de los demás miembros que colaboran en el desarrollo del programa, en el otro la idea es la de constituir una “comunidad pedagógico-psicoterapéutica grupoanalítica de estructura multigrupal”. Para ello el equipo debe constituirse como grupo que elabora los elementos que van apareciendo en todos y cada uno de los espacios, estando atento a los temas emergentes para poderlos elaborar primero dentro del equipo directivo y posteriormente en los espacios. De esta forma, el propio equipo reflexiona sobre su propia praxis posibilitando que en las diversas funciones que desarrollan se posibilite el abordaje de aquellas problemáticas que han ido apareciendo.

19. Formación complementaria o continua.

Es evidente que con las actividades descritas nos ceñimos bastante a las exigencias académicas, sin embargo se precisa de espacios complementarios que acaben de redondear las exigencias que provienen de nuestro marco de referencia, EGATIN. En este sentido varias son las iniciativas que para aquellos profesionales que han superado las exigencias académicas, deseen complementar esta formación para acabar de ajustarse al modelo europeo. En este sentido y desde el Instituto, se potencian dos tipos de actividad que tiene la misma finalidad: aportar los espacios teóricos y de experiencia que permitan cumplir los requisitos formativos en Grupoanálisis. Estos dos tipos de actividad se realizan tanto en Bilbao como en Barcelona. Uno de ellos es específico en relación a la intervención clínica con pacientes graves y se desarrolla a lo largo de cuatro bloques formativos anuales de veinticinco horas en los que se combina la experiencia personal y los espacios teóricos y de reflexión de tarea. El otro modelo es más de ampliación y complementación teórica, desarrollándose en seis bloques de cuatro horas de duración a lo largo del año académico.

Aspectos en los que se equiparan ambos programas.

Evidentemente la finalidad es doble: posibilitar una formación en psicoterapia de grupo que disponga de reconocimiento académico, y hacer los posibles para que dicha formación se ajuste a los estándares formativos señalados por EGATIN así como por la EAP a través de la FEAP.

En lo que atañe a EGATIN, la formación se realiza en dos fases, una primera de tres años de duración con el reconocimiento académico de la Universidad de Deusto, y dos años más, para que aquellos que deseen completar su formación como Grupoanalistas puedan complementar los cinco años formativos requeridos con sus correspondientes horas de formación.

A la finalización del proceso formativo como Grupoanalistas, en ambos programas se alcanzan las 324 horas de experiencia personal en grupo de psicoterapia desarrollándose en espacios de grupo pequeño y de grupo grande. Así mismo, el número de horas de formación teórica requeridas alcanzan las 160 a las que hay que añadir las 100 horas que supone la realización de la tesis de finalización formativa. Y finalmente, se cumplen los requisitos de 200 h. de Reflexión de Tarea (Supervisión) que se solicita desde la Federación europea de Institutos formativos en Grupoanálisis, así como la conducción de grupos correspondiente.

A partir de esta formación, desde el Instituto se promueve la formación para poder alcanzar la categoría de Docente y la de Supervisor. En cualquiera de ambos casos, los requisitos pasan por horas de experiencia clínica, horas de reflexión de tarea en grupo, y la publicación de algunos textos en revistas nacionales o extranjeras.
¿Y E.G.A.T.I.N.?

La pertenencia como un miembro más a la red de institutos formativos supone una apertura hacia el exterior que nos va a permitir ponernos en contacto con otros institutos y compartir las experiencias formativas y seguir potenciando el trabajo clínico y de investigación. En este sentido es importante conocer y considerar cómo cada Instituto ha ido elaborando sus propios programas, qué características tienen y en qué elementos biográficos y bibliográficos se sustentan. Igualmente sería interesante el poder rehacer un planteamiento de los supuestos psicoanalíticos desde la versión grupal ya que, desde nuestra experiencia tanto formativa como clínica, debiéramos poder liberarnos de las ataduras que suponen determinados supuestos que surgen de la visión individual y apostar por planteamientos más radicales que ya apuntaba el mismo Foulkes (Dalal, 2000 ) que nos permitan redefinir los procesos psíquicos individuales desde una perspectiva grupal.

Desde nuestro Instituto deseamos potenciar los aspectos clínicos de nuestra tarea formativa sacándola de los espacios más teóricos y academicistas, estableciendo así un puente entre lo que es el mundo académico y formativo, y el mundo clínico tan necesitado de profesionales en permanente formación personal; y trasladar esta experiencia al resto de los Institutos de la red europea. En este creemos que es necesario compartir con los delegados de cada Instituto los diversos proyectos formativos, enriqueciéndonos y saliendo de paradigmas pensados para y por la individualidad, y accediendo a planteamientos clínicos y técnicos en los que pueda primar la idea de individuo como configuración dinámica de los elementos que provienen del entorno grupal de cada uno, determinando interdependencias vinculantes que en unos casos son patogénicas y en otros normogénicas.

Bibliografía.

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Dalal, F. (2000), Taking the group Seriously. Towards a Post-Foulkesian Group Analytic Theory JKP.

 
 


José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G