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Mi cuaderno de bitácora del 28 del 2006: primer encuentro
01/12/2006
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Mi cuaderno de bitácora del 28 de noviembre de 2006
Seguimos con la historia de Juan.
Han pasado varios días desde que nos visitó Juan. Lo que provoca un cierto distanciamiento de lo sucedido aquel día. Como si nos hubiésemos enfriado, como si los aspectos que se nos movieron aquel día ya no estuviesen presentes, o tan presentes. Casi hasta podríamos decir lo que decía él: no me acuerdo de nada. Pero en realidad no es que no nos acordemos sino que una fina capa de “tip-ex”, ese maravilloso invento que sirve para tapar justo lo que está mal escrito, se hubiera colocado en algunas de nuestras cabezas, o sobre algunas de nuestras neuronas. ¿Utilizará Juan el tip-ex como nosotros? No lo descartaría; pero si así fuese, ¿por qué?
La vida psíquica es un continuo de elementos que no dejan de estar a lo largo de toda nuestra historia. Todos quedan registrados en ella, cosa que comprobamos al hablar con personas que tras períodos largos de su vida, son capaces de reproducir muchísimos aspectos acaecidos años atrás; con mayor nitidez, incluso, que los recuerdos que otras personas más jóvenes tenemos de los mismos hechos. Y con mayor claridad que el relato de hechos recientes. Pero como los humanos no podríamos vivir con toda la información que recogemos del entorno y de nuestras relaciones, hemos desarrollado la capacidad de almacenar en zonas no accesibles a primera mano, los recuerdos que no nos son tan útiles, o que por sus características preferimos dejar en el archivo.
¿Qué dejó Juan? ¿qué elementos suministró para la comprensión de su mapa interno? ¿qué aspectos percibimos que provienen de la relación con la que Juan se nos presentó? Hoy realizamos un ejercicio complejo, difícil. Poner en escena algunas de las características que aparecieron en la entrevista. Fijaros que ello supone una reproducción subjetiva de cómo Juan percibe el mundo. Los diversos personajes que van apareciendo en escena, y dónde les ubica. Y qué ubica sobre ellos.
Uno de los aspectos que a mi modo de ver sobresale es eso a lo que creo que todos llamamos dependencia. Y la representabais asociada a la figura paterna. Pero creo que también a otras figuras como la de “Silvia” y a la “Psicóloga/amiga”. En este terreno creo que deberíamos introducirnos ya que también comenzó a establecer con el grupo que le entrevistó, esa misma relación. O lazo. En ese sentido podríamos ir explorando qué elementos constituyen eso que llamamos dependencia. Y parece que el que sobresaldría es la idea de que mi vida depende del otro. Es decir, que “entrego los mandos de mi vida” a la o las personas con las que establezco esa dependencia. ¿Qué creéis que genera en estas personas esa entrega que realiza Juan? ¿Alegría? ¿Emoción? ¿Enfado? Si la idea de dependencia la tomamos y jugamos (nosotros) con ella, aparece un primer desglose: de pendencia. ¿Qué significa pendencia? “Contienda, Pelea, Reyerta, Riña,
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