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Orientación Psicológica (Counseling)
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Mi cuaderno de Bitácora. V 3/9/05

04/10/2005

Mi diario de bitácora, V. del 3/10/05

Al poco de constituirse el grupo, lancé una pregunta.¿De qué hablamos hoy? Podía no haberla puesto sobre la mesa pero con tantas personas, si el conductor no pone unos ciertos puntos sobre la mesa que permitan no derivar hacia la confusión, creo que es mejor. SI en lugar de 50 y pico fuésemos 8 o 10, posiblemente me hubiera limitado a sentarme y esperar. En una relación bipersonal, con una familia, y dentro del contexto de la Orientación psicológica, creo que es bueno abrir un poco la puerta de la conversación. Y digo un poco. Ya habréis observado que, por lo general, y tras abrir la posibilidad de hablar, pocas cosas digo más.

Entonces planteasteis el tema de la aceptación de la diversidad cultural. Es un tema difícil, creo que dificilísimo. Bueno, a no ser que hagamos como los políticos: decir lo contrario de lo que pensamos, o hablar un idioma “políticamente correcto”. O sea, jugar a falsos. Pero somos psicólogos y cuando nos planteamos estos temas por lo general tocamos zona caliente. Y cuando nos pusimos a hacerlo aparecieron temas relacionados, como por ejemplo la idea de juzgar. Y juzgar todos juzgamos. Otra cosa es ver qué hacemos con nuestros juicios. Porque el ejemplo que os ponía al final me lleva a pensar varias cosas: como persona de la calle y como psicólogo, pero ¿son realmente disociables estas cosas? A mi me parece difícilmente disociable porque la actitud de la persona de la que hablé con su mujer se traduce también en su relación conmigo; aunque no sea mujer. Y al tratar de entender las razones por las que actúa, en este intento también está la relación que esta persona mantendría conmigo y por lo tanto en la comprensión hay ya un elemento distorsionador.

Tras la idea de juicio venía, consecuentemente la de ubicarnos en dos bando. El bando de D., y el de M. Como psicólogos, ¿cómo entenderíamos esto? Es decir, ¿cómo entenderíamos el proceso por el que el grupo se escinde en dos? Fijaros que si considerásemos la propuesta que P. de Maré realiza al señalar el fenómeno de la Transposición, que hace alusión al proceso por el que el contexto cultural penetra en la vida del grupo grande, esta división, ¿alude a otras divisiones sociales en las que estamos inmersos?

Pero dejando de lado este punto que nos llevaría a un largo proceso de pensamiento, la división del grupo en supuestos dos grupos (y posiblemente luego en otros más), se corresponde con la dificultad que tenemos los humanos de poder entender los fenómenos que nosotros mismos generamos. Había por ejemplo una pregunta, ¿puede ser racista un psicólogo? Preferiría pensarla de otra forma, ¿cómo afecta a un psicólogo su pensamiento racista? ¡Ah! Me diréis, ¿pero hay pensamientos racistas? Creo que forman parte de nuestro pensamiento, pero el problema es el que os planteo. Y es que debajo de todo esto hay otra cuestión: ¿cómo acepto la diversidad? El grupo era un excelente escaparate de nuestra propia dificultad. Pero aceptar la diversidad no significa otra cosa que poder entender, poder hacerme cargo de formas de pensar, de actuar, de sentir diferentes a la mía. Y esto significa poder “digerir” lo que estas diferencias significan para mí.

Otra intervención que me pareció muy sugerente era la de “la cultura del psicólogo”. Efectivamente. Los profesionales también tenemos nuestra propia cultura, la que proviene de nuestra formación, la que deriva de nuestras experiencias personales y profesionales, y todo ello se traduce en un idioma, en una forma de hablar y de entender lo que el otro nos dice. ¿cómo hacer para que nuestro idioma personal sea entendido por el paciente que tenemos delante? ¿cómo hacer para entender su idioma personal?

Está claro que el grupo, que todos vosotros, hicisteis un gran esfuerzo participativo. Y en este esfuerzo está el de poder entender las razones que iluminan el funcionamiento, las actitudes, los sentimientos del otro, de nuestro compañero de grupo. Y como veis, no es fácil. Rápidamente nos vemos impelidos a posicionarnos, a estar o no de acuerdo con el otro, a genera una cultura de enfrentamiento en lugar de desarrollar una que suponga la integración. Pero esto mismo que ya veis que es difícil en nuestro contexto grupal (por no decir en el social), se corresponde a la misma dificultad que podemos tener en integrar pensamientos y sentimientos que tradicionalmente hemos considerado negativos. ¿cómo hago con mis pensamientos racistas? Esta pregunta la podríamos ampliar mucho. ¿cómo hago con mis pensamientos totalizadores? ¿y con los agresivos? ¿y con los destructivos? ¿y con los machistas o feministas? ¿y...? La complejidad de nuestra mente es superior a la del grupo grande y no siempre tenemos la capacidad de poder integrar aspectos personales que se nos antojan de horrorosos. En esta labor también no vemos implicados los psicólogos.

Un saludo

Dr. Sunyer



 
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José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G