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Mi Diario de Bitácora. 27 de junio de 2009: Bienvenida.

05/09/2009

Mi Diario de Bitácora. 27 de junio de 2009: Bienvenida.

Queridos alumnos. O quizás debiera decir, queridos nuevos alumnos.Empezaré con un secreto: tengo una admiradora que añora estos escritos. Es agradable saber que existen personas que te admiran, y ver que hay a quienes admiras por algo. Saberlo supone como una cierta dosis de vitaminas, de estas que se toman en los cambios estacionales para compensar las bajas presiones anímicas de carácter cíclico. Pero corre un riesgo: creérselo. Y cuando uno cae en esta trampa de color narcisista, puede acabar como Narciso. Por lo que voy a tratar de seguir mi camino. Y cuando en estas épocas le entra a uno la morriña de la clase, de los alumnos… pues que trata de salir como sea. Y dada esta añoranza y sabido que estamos en vísperas de S. Pedro, pasado ya S. Juan momento en el que se supone que hemos ido quemando aquellas cosas inútiles con las que nos rodeamos, pensé en vosotros y en mi anual obligación autoimpuesta: escribiros una carta de bienvenida.

Hola, pues. Tras la firma de las actas por las que confirmé las notas que se obtuvieron en el curso pasado, tenemos que empezar a ponernos las pilas para el próximo. Sé que os suele sorprender que el profesor se ponga en contacto mediante una carta de bienvenida, pero me parece que es una buena manera de empezar.

Mirad, la asignatura que me han asignado (siempre me divierte la semejanza entre estas dos palabras) en realidad es una oportunidad. No una ganga. Y no sé si es una oportunidad para vosotros aunque me gustaría que también lo fuera. En realidad lo es para mí. Una nueva oportunidad que me doy para conocer un poco más de mis relaciones con los demás, una oportunidad para compartir experiencias profesionales, una oportunidad más para aprender de lo que queráis enseñarme, y una oportunidad más para hacer de este espacio algo vivo, algo dinámico, algo no tan encorsetado. O sea que en vez de una oportunidad debiera haber dicho, cuatro oportunidades.

Estamos todos, vosotros, yo, en un mundo complejo; dinámicamente complejo. Las personas que lo constituimos y en particular las que constituimos la sociedad en la que estamos aquí, en Barcelona, estamos en momentos de crisis. Pero no la crisis que se cacarea, no. Otra más compleja y difícil de describir. Mis padres, como quizás más vuestros abuelos y más si nos remontamos a los bisabuelos, estuvieron metidos en un mundo de guerras. No sólo la llamada guerra civil, sino también la europea. Incluso las europeas. Toda guerra, toda confrontación agresiva con el otro, toda actividad destructiva, deja huella. Una dura y larga cicatriz que no desaparece con medidas quirúrgico reparadoras. No existen (al menos hoy por hoy a pesar de los intentos de personas como Vamik Volkan) dermatólogos sociales, especialistas en reparar las cicatrices que nos hacemos las personas en nuestras relaciones destructivas. Y estas cicatrices dejan su impronta en la identidad de todas las personas involucradas, marca que se transmite de generación en generación. Y en estos momentos vosotros como yo y los de mi generación, tenemos estas heridas que no han acabado de cerrar, que muchos se encargan en reabrir con la falsa creencia de que así se cierran mejor, y que condicionan nuestra identidad.

En unos pocos meses, tras el periodo de vacaciones, inauguraremos de nuevo este espacio académico que tiene un nombre asignado y que espero que sea una oportunidad. Pero la oportunidad no es algo que viene del cielo, así, como por arte de birlibirloque. No. La oportunidad nos la tenemos que fabricar nosotros. Día a día. De la misma forma que vais a tener que fabricar esta oportunidad con los que sean vuestros pacientes el día de mañana. Esa oportunidad supone algunas cosas:

1.- Que venimos a participar activamente en este espacio. Es decir, no es una asignatura en la que alguien da un rollo más o menos preparado, vosotros tomáis más o menos notas y luego se suelta este rollo en un examen. No. No va así conmigo. En este espacio, como en la vida misma, trabajamos todos y cada uno de los días; y durante los días que median entre uno y otro día de clase. Porque nada se construye sin ese trabajo.

2.- Que no es una materia obligatoria, por lo que quien venga (y ojalá seáis muchos), lo haga porque quiere eso: crear este espacio. Es decir, aportar los esfuerzos necesarios para ir consiguiendo que este espacio sea para pensar, reflexionar sobre lo que sentimos, y ver qué relaciones puede haber entre esto y la asistencia psicológica.

3.- Que nos organizaremos bajo unos parámetros (asistencia, duración de las sesiones, participación…) que serán los que nos van a permitir pensar sobre lo que sucede dentro de estos parámetros. Es decir, de la misma manera que cuando se juega un partido se han establecido unas normas que indican lo que es gol de lo que no es, en los espacios de orientación también debemos enmarcar lo que sucede dentro de unos parámetros. De esta forma podremos pensar sobre las cosas que nos suceden y sacar provecho de ello.

4.- Que no va a haber examen, pero sí una continua valoración de lo que hacemos: cada día se escribe, cada día se valora, cada día se trabaja. Es decir, salimos del modelo clásico por el que un profesor explica y el alumno, de forma más o menos pasiva, aprende de memoria. Aquí aprendemos de la experiencia de estar juntos, de esforzarnos juntos, de ayudarnos los unos a los otros.

5.- Que la óptica desde la que vamos a ir pensando lo que nos sucede proviene del las enseñanzas que aportó Freud en su momento y que han ido evolucionando hasta el planteamiento personal que en este caso es el Grupoanálisis. Es decir, que partiremos de la idea de que el individuo no es otra cosa que un punto dentro de una matriz de relaciones de interdependencia, que estas interdependencias son vinculantes, y que al tiempo que las construimos, nos constituimos a través de ellas.

Bajo estas premisas, pues, todo aquel que quiera apuntarse que lo haga. Si somos muchos obtendremos el aprendizaje de forma más compleja, rica y variada que si somos pocos; pero esto ya no depende de mí, sino de vuestras ganas y de vuestra ilusión.
Un saludo
Dr. Sunyer

 
 


José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G