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Mi cuaderno de Bitácora del 25 de noviembre del 2008: prisas.

25/11/2008

Mi cuaderno de Bitácora del 25 de noviembre del 2008: prisas.

Fijaros qué complejo es todo esto. Hoy no hemos realizado representación escénica alguna. Al menos en principio. Tras la actividad en cada grupo pequeño nos pusimos en grupo grande. Y en este contexto comenzamos a hablar: que si el lenguaje verbal, que si el no verbal, que si las emociones y la realidad, que si la intencionalidad, la interpretación… No era una conversación muy fluida, cierto, pero era un buen momento como para ir articulando pensamientos. Aparecía la idea de la gran variedad interpretativa, de si lo que hacemos es científico o artístico, de la importancia de la relación y de cómo la situación determina muchos significados. Y mientras unos cuantos andabais dialogando, había como un murmullo, un rumor por algunas zonas del grupo grande. Apareció mi comentario sobre la importancia de la delimitación temporal, horaria, y que las modificaciones habría que entenderlas en el contexto de la relación. Y ahí se me comentó lo de acabar cinco minutos antes para poder tomaros un café. Punto.
Ahora bien, decía que no habíamos realizado ninguna representación escénica aunque bien pensado no es cierto. El grupo grande ya era una representación escénica en sí. Representación en la que había un grupo de personas dispuestas en círculo, algunas de ellas intercambiando pensamientos, otras escuchando, unas terceras comentándose entre sí algún hecho y… llegado un momento se pide al responsable de ese grupo a finalizar antes para tomar café. Esa era la representación. ¿Podríamos pensar sobre ella?

Mucho me interesaría saber cuáles son los comentarios al respecto. Qué pensáis, desde la perspectiva psicológica, de esta escenificación. Porque si somos profesionales deberemos poder pensar sobre las situaciones en las que nos encontramos para entender algo más de lo que sucede, ¿no? Desde mi perspectiva lo que percibía eran ganas de salir cuanto antes. De finalizar la clase bien para tomar café o para ir al cuarto de baño. Si me coloco como profesional deberé considerar eso como un mensaje. Y hay varios elementos que se entrecruzan. ¿Por qué un profesional o el paciente pueden tener ganas de acabar cuanto antes? Esta es la cuestión.

Si hago caso a Lewin (y en esto sí le hago caso), al decir que el todo es más que la suma de las partes está diciendo que hay una cualidad diferente, distinta a la que resulta de la suma de los elementos constitutivos de la situación. Esto es, ese “deseo de acabar cuanto antes” es ajeno a la idea individual de “quiero acabar cuanto antes”. Puede haber quienes no tengan esa necesidad. Pero sí el conjunto y de hecho, en breves momentos no quedó nadie en el aula. ¿Por qué? ¿Qué se ha activado que ha generado la necesidad urgente de marcharse? Porque una cosa es que el grupo me pida acabar normalmente cinco minutos antes para irse a tomar café y otra la urgencia detectada. ¿Qué hay en la relación que hace aparecer esa necesidad? ¿Qué agobia? ¿Será lo mismo que hacía que mientras unos intentaban establecer un diálogo otros se entretenían entre sí? ¿Tendrá que ver con el tipo de texto leído? ¿Será porque esta sesión de hoy no había tenido ningún juego, ninguna representación que centrara nuestro interés en ella?

Hoy no voy a seguir aportando mis respuestas a estos interrogantes. Voy a esperar a ver cuál o cuáles son las interpretaciones que le damos? A ver qué decís a lo largo de estos días.

Dr. Sunyer


 
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José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G