Mi cuaderno Bitácora del 11 de noviembre del 2008: ética y realidad
11/11/2008
Mi cuaderno de bitácora del 11 de noviembre de 2008: ética y realidad.
Os escribo un tanto apretadamente. Ya faltan pocas horas para el inicio del congreso y tengo un montón de asuntos pendientes que resolver. Pero intentaré en estos minutos libres verter algunos pensamientos que surgen de la clase de hoy.
Planteé un caso complejo. En él se dieron un montón de elementos que cuestionaron y cuestionan la intervención psicológica en un momento dado. Cuestiones como ¿hice bien en aceptar la sustitución de un paciente por otro? ¿Por qué se repitió un esquema de relación que justamente era la que aparecía en el primer tratamiento? ¿Hasta dónde un profesional puede hacerse cargo de una patología si la estructura en la que trabaja quizás no está suficientemente preparada? ¿Qué hace o debe hacer un profesional cuando aparece un niño en la consulta como si fuera un apéndice dejado o abandonado en la sala de espera?¿Debe aceptar o no una ampliación de la información de un paciente por parte de un familiar? ¿Qué hace ese profesional ante las pruebas que aporta este familiar que desdicen totalmente la información que traía el paciente asignado?... y un montón más de cuestiones que nos llevan hasta la justicia (¿en qué medida el profesional debe mostrarse tan aséptico que la justicia utiliza esta asepsia para ir en contra del familiar mancillado?) y a los servicios sociales (¿hasta dónde puede y debe intervenir un profesional cuando los servicios sociales funcionan a ritmo caribeño?). La verdad es que una cosa es la ética y los principios éticos con los que nos regimos y otra es lo que uno puede hacer y hace en la asistencia clínica u organizativa.
De las muchas cuestiones parecía que el grupo se centraba en el por qué sustituí un paciente por otro. Y, junto a alguna otra cuestión, la posición desde la que se pensaba se concretaba más en el juicio de lo sucedido que en las razones que nos llevan a actuar de una forma u otra. Y me parece interesante todo esto porque es un indicativo de por dónde parecen ir algunas de las preocupaciones del grupo.
Estamos hablando desde hace tiempo de las interdependencias vinculantes. Hace tiempo que pongo el acento en cómo los humanos todos, desde incluso antes de nacer pero sí a partir del momento en el que somos concebidos en la mente de nuestros padres, establecemos con el entorno y éste con nosotros unos lazos poderosísimos de interdependencia. Pero de una interdependencia particular, vinculante. Es decir, no sólo una interdependencia como la que podemos establecer la mayoría de los alumnos con el profesor y viceversa (por no mencionar las múltiples interdependencias que se dan entre los alumnos), sino que este lazo por el que cada cosa que hago es hecha porque también se me permite, sino que en este juego de poderes aparece un matiz vinculante por el que no vamos tan libremente por la vida como creemos. Y los profesionales establecemos interdependencias vinculantes con los pacientes. O con la mayoría de ellos. Son estas interdependencias vinculantes las responsables de que nuestras actuaciones profesionales se aparten de los códigos y las normativas éticas diseñadas desde la frialdad de un despacho.
Entender estas interdependencias es lo que nos permitirá poder actuar de forma más correcta y éticamente de forma irreprochable.
José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
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