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Mi cuaderno de Bitácora del 16 de octubre del 2007. Construyendo Identidades 9

16/10/2007

Mi cuaderno de bitácora del 16 de octubre del 2007

Construyendo identidades, 9

Teníamos el capítulo 3 con el que iniciábamos la reflexión sobre los posicionamientos teóricos. También había algún otro aspecto como el centrar el trabajo en el aquí y ahora, y otros que no se han tocado como el marco de trabajo y para qué ese marco; o qué control tenemos sobre la conversación y la actitud que tiene el profesional ante los problemas y comentarios que escucha. Y con esta base se comenzó a trabajar en los grupos pequeños.

Por lo que vi la mayoría se centró en las tres posiciones teóricas que recojo en el texto. Este es un tema interesante ya que determina cómo voy a trabajar. Creo que el lugar desde el que leo las cosas no es arbitrario. Alguien lo comentó: de las características de la personalidad de cada cual, del conjunto de vivencias que uno ha ido teniendo en la vida depende el ángulo que uno toma para leer lo que tiene delante. Ya Lewin, al hablar de las fuerzas que determinan el campo en el que cada uno trabaja señala que la percepción depende de eso que denominó espacio vital, que no es un espacio físico sino mental y que viene organizado a través de todo lo que le constituye como sujeto. Y Lewin no era psicoanalista, por cierto. O sea que el punto que cada uno de Uds., elije para entender lo que tiene delante depende de muchos más factores. Y no lo subrayo porque sí. Si lo hago es porque como alguien dijo, aunque desde un planteamiento psicoanalítico, conocer el conjunto de factores intervinientes en el espacio vital que le constituye posibilita que su lectura del caso sea más científica, más aséptica de lo que lo sería si no tiene en consideración el campo de fuerzas en el que se encuentra.

Por ejemplo, muchos de Uds., tomarán el tren de vez en cuando. O irán en algún vehículo. En una estación puede ser que coincidan con otro tren que va en dirección contraria. Si ese otro tren inicia su marcha puede ser que piensen que es el suyo el que se mueve y no el otro. Si pasa eso (es lo del movimiento relativo de Física), es que no consideran otros factores que le indican que su tren está parado. Que lo que se percibe es el movimiento relativo del otro respecto al de Uds. Si dos vehículos van en la autopista y se encuentran en carriles paralelos yendo a la misma velocidad, uno puede pensar que están quietos: el movimiento relativo del uno respecto al otro puede ser, efectivamente, de cero. Aunque vayan, y discúlpeme la ministra del ramo, a 150 Km/h. Pues bien, conocer la posición relativa que cada uno ocupa respecto al paciente mejora la comprensión del hecho. Cuando trabajamos en psicología ocupamos siempre una posición. Cierto que el chaqueteo político existe, lo que me preocupa es que haya chaqueteo psicológico. Ahora bien, una cosa es que tenga una visión determinada de lo que sucede y que la aplicación concreta se adapte al terreno que tengo ante mí. Miren, durante muchos años me ha gustado la agricultura. Recuerdo que ya a mis doce o trece años, el agricultor que se hacía cargo de la huerta de la casa en la que pasaba mis veranos me cedió un pequeño terreno, un triángulo que quedaba bajo un enorme sauce llorón, para que lo cultivara. Pero claro, no cabían los bueyes para arar aquel terreno. Y, aún sabiendo que los bueyes eran utilizados para eso si hubiera pretendido meterlos en aquel mini huerto, el resultado hubiera sido nefasto. Pues bien, aquí sucede lo mismo: la aplicación concreta ante un caso se rige por los planteamientos desde los que lo interpreto y por la realidad del terreno en el que juego.

La consideración del ser humano como una entidad individual viene aproximadamente desde el Renacimiento. Antes ya se había establecido la dualidad mente – soma. Pero cada vez creo menos en eso. Creo que no hay tal dualidad: mente y soma, psiquismo y biología son dos expresiones de una misma naturaleza. Los humanos nos manifestamos a través de cualquiera de los canales. Pero y de la misma manera que no creo en la dualidad mente cuerpo, tampoco creo en la individuo grupo. Si considero que el individuo no es más que una porción del grupo humano al que pertenecemos y bajo cuyas constantes influencias nos desarrollamos, entonces deberé pensar que aquello que señalamos como psicopatología no es sino la expresión individual de algo colectivo. Sabiendo, además, que es perfectamente legítimo considerar lo contrario. Pero es que cuando lo veo desde el ángulo en el que me ubico, percibo más cosas, y entiendo más. El tema, en cualquier caso y tomando algo que una compañera señaló, es qué hago cuando pienso desde esta posición y me veo inmerso en la relación y en lo que en ella sucede. Cuando la mirada cómplice de un miembro de la pareja me amordaza, ¿cómo intervenir? La cuestión que plantea es un aspecto complejo de la interrelación asistencial en Orientación Psicológica. ¿Cómo utilizo eso que percibo y siento en beneficio de la relación asistencial? Aquí radica el arte torero.

Cambiando de tercio pensaba en la dependencia como manifestación de la relación que se establece en el aula. Se percibe con bastante claridad entre Uds., y yo; pero también entre aquellos que se animan a tomar la palabra y los que se contentan en tomar nota. Y eso creo que es un problema que tenemos. La asignatura de la misma forma que la familia, la institución en la que uno trabaja, el grupo en el que participa, el..., todo esto exige, pide la participación de todos sus miembros. La dependencia puede acabar generando pendencias. Y toda pendencia, por definición, es negativa. Entiendo que les pueda resultar difícil pasar de una actitud pasiva a otra activa. Pero el grupo somos todos. Como la sociedad. Lo que daña a una democracia no es el voto en blanco, es la abstención. Quizás los que participamos más nos debemos cuestionar nuestra participación, pero también los que no están tan activos. Esto también está en la constitución de nuestra identidad profesional, algo que también alguien sacó en la sesión de hoy.

Un saludo.

Dr. Sunyer

 
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José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G