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mi cuaderno de bitácora, 4 de septiembre del 2007. Construyendo identidades. dos

19/09/2007

Mi cuaderno de Bitácora del 19 septiembre del 2007

Construyendo identidades, dos

Voy a ser breve. Entré en el aula con grandes dudas. ¿Cuántos seremos? Ayer miré varias veces la Web de la Facultad para saber cuántos seríamos. Sólo aparecía una docena de personas. Incluso recuerdo haberle comentado a mi mujer mi desconcierto, porque habitualmente el número es grande. Y parecerá una tontería, pero ¿cómo es posible organizar nada si no se sabe, al menos, cuántos seremos en una reunión? Intento entender más allá, claro, del hecho descubierto hoy por mí de que todavía se están matriculando. Si pienso en el mundo de las organizaciones (y creo que al menos uno de Uds., tiene esa especialización) creo que puedo decir sin rubor que hay una mala organización; al menos en este aspecto. Y si pienso como psicólogo que trabaja desde lo grupal... a esto le llamo maltrato. Palabra que viene de tratar mal a alguien, ¿no? Y me cuestiono muchas cosas. Por ejemplo, ¿tan mal lo hice el año pasado que nadie quiere asistir a este espacio? ¿Habrán preferido otras asignaturas a esta? Mis cartas anteriores, ¿les habrá generado un efecto letal? ¿Dónde y cómo quedo yo ante tal desastre? Son preguntas que afectan a la identidad de profesor, por ejemplo. Hay otras muchas.

Otra duda con la que anduve es en relación a si traer o no los programas y todo el tralará que los suele acompañar. Opté por poner todo el material en el Blink ya que recuerdo a una alumna del año pasado que me lo aconsejó: así siempre está a disposición de Uds., y lo podemos traer, copiar, modificar... Pero, claro, lo que sucede es que al no tener nada material que entregarles esto generó, al menos en mí una gran desazón. Como si a través de la entrega de papeles concernientes a la asignatura se calmara una ansiedad particular. Y así, al no hacer lo que otros años y en otras situaciones hago descubrí esa ansiedad del primer día. Y muy posiblemente por esto me enrollé como una persiana. Ya lo siento: debo ser de carne y hueso y me pasan esas cosas curiosas que les pasa a muchos, que sienten ansiedad cuando no hay que se interponga entre los interlocutores. Y quiero pensar que mi ansiedad no era muy diferente a la suya. Y podríamos pensar que era la propia ansiedad la que hacía que alguno bostezara, otro se adormeciera, otro... Y seguramente también, era la misma que me llevó a decir adiós media hora antes de acabar oficialmente el tiempo que teníamos. ¿Tendrá eso que ver con la identidad de quien hace de profe? En cierto modo, modificar las pautas que son habituales supone un cambio que va más allá del aspecto comportamental e incluso más allá del cognitivo: guarda mucha relación con la identidad con la que uno se construye. Hay quienes el cambio en la forma de vestir o de peinarse les supone tal descalabro que rehúsan cualquier modificación. Algo de la identidad se pone en juego.

Por otro lado hay cosas que he aprendido hoy. Por ejemplo, que hay quien está preocupado por si esta asignatura le va a ser útil a su especialización en el tema de organizaciones. Creo que sí, pero también sé que deberá y deberé hacer un esfuerzo para poder pensar, también, desde este extremo. Lo intentaré. En realidad para que no haya diferencia entre la clínica y el mundo de las organizaciones debemos poder buscar el punto común, el común denominador: las personas. En un ámbito y en el otro lo que tenemos delante son personas. Y si no somos capaces de pensarlo desde esta perspectiva entonces malamente nos podremos entender. ¿Cuál es el objetivo? Humanizar los grupos, humanizar las organizaciones y humanizar la sociedad. Este es un reto común. El ser humano es complejo y reacciona de forma muy particular ante situaciones que le generan ansiedad. Una de las formas es la deshumanización de lo que tiene entre manos. La deshumanización, la alienación, la despersonificación no sólo son trastornos que podemos encontrar en un sujeto sino patogenias que encontramos en la mayoría de las organizaciones. Sean éstas laborales, educativas, sanitarias... ¿Vamos a ser capaces de humanizar el grupo-clase? ¿Cuáles serán los cambios que vayan a realizarse y cómo los vamos a ir tolerando? Este es otro reto.

Y también sé que hay quien viene con beca de Erasmus, esto significa que viene de otro país, de otra cultura, de otros referentes. Es un gran esfuerzo el que realiza y voy a tratar de ayudarle todo lo que pueda; espero que Uds., también. Porque corremos un riesgo: la deshumanización supone negar las lógicas tensiones que tiene todo aquel que viene de otro lugar. Y en tanto que se ponen en cuestión aspectos de la identidad individual reaccionamos mal. Fíjense que la mayoría de los conflictos humanos, aquellos que involucran a grupos grandes de personas, son básicamente, conflictos de identidad. La fantasía de la pérdida de la identidad nos lleva a los hombres a la guerra, a la destrucción, a... De esto también deberemos hablar en clase.

Un saludo

Dr. Sunyer.

 
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José Miguel Sunyer Martín, Doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona
Colegiado con el número 6589, en el Colegio oficial de Psicólogos de Cataluña
Avenir 5, Ppal. 2ª · 08006 Barcelona · Cif 37252506G