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Mi cuaderno de bitácora VI Del 5 de octubre de 2005: cómo es un psicólogo
05/10/2005
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Mi diario de Bitácora, VI del 5/10/05
Creo que hoy me vestí de provocador. No quería parecerlo pero algo debió agitarse en mí que os di esa imagen. Un poco provocador, un poco pervertidor del orden establecido, un podo escandalizador... no me extraña nada vuestra reacción. Pero... ¿por qué?
Creo que había un tema caliente: el rol del psicólogo. Y a lo largo del ejercicio que realizasteis iba viendo cómo la imagen que tenéis de ese profesional es muy correcta. NO tengo referencias de lo que en cada grupo se habló pero aparecían palabras como:
Atento, intuición, comunicativo, observador, sentido del humor
Políticamente correcto, tolerante, empático, con sentimientos, inexpresivo emocionalmente.
Ordenado, racional, equilibrado, académico, realista, trabajador.
Reflexivo, ético, comprensivo, atento...
Parece que todo esto es muy correcto. Nadie podría decir que estos conceptos no se corresponden con él; pero... echo en falta otra lista como:
Distraído, reservado, despistado, aburrido
Extravagante, rígido, antipático, frío y distante.
Chismoso, curioso, cotilla, estrambótico, atontado, seductor.
Caótico, divagador, vago, soñador, irreal, desequilibrado, embaucador
Irreflexivo, pedante, presuntuoso, abusivo, simulador, falso...
Claro, me diréis, pero esto no es como debe ser el psicólogo. Ya, y estoy de acuerdo, pero ¿qué vamos a hacer el día que nos descubramos un poco embaucadores, o desequilibrados, o caóticos, o antipáticos, o fríos y aburridos? Porque en pura coherencia si descubro en mí estos atributos ¿Qué debería hacer?¿dejar la profesión?¿declararme incompetente a nivel profesional?
Si pienso un poco sobre todo ello me pregunto, ¿qué hay que parece que “censuro de mi mente” este tipo de pensamientos? La censura sería el hecho de no poderlos poner en la hoja de papel. Algo hay que no me los pone ni en mi mente. Ese proceso mental por el que aparto deforma involuntaria, es más, inconsciente, estos pensamientos o ideas de mi mente es una escisión que opero en mi propio pensamiento y en su expresión. Pero ¿por qué? Podríamos pensar varias cosas, pero de entrada creo que la idea que os dije en clase de “creo que asustan algunas palabras”, es una de ellas. Pero, me digo, ¿no es libre mi pensar? ¿será que realizo un juicio por el que las aparto al considerarlas no correctas?
En nuestra función de Orientadores esta es una de las cosas con las que nos vamos a encontrar a diario. Cuando alguien nos cuenta la pena que le da tal persona que se está muriendo, y cómo esta pena le atrapa no pudiendo hacer más que pensar en ella, una de las cosas que podríamos pensar es ¿qué es lo que no puede decir? ¿qué puede haber, por ejemplo, de enfado con esta persona que no puede más que ceñirse a la pena? Es decir, vamos a tener que pensar siempre no sólo en lo que se dice sino en lo que no se dice. Y esto que os puede oler a muy psicoanalítico (y lo es), también lo podríamos considerar muy Gestáltico. ¿Y por qué os digo esto? Porque os huelo. Sé que si me muestro muy en mi posición de pensamiento me lo vais a rechazar. ¿y qué dice la Gestalt? Cuando Lewin nos habla del Campo, lo que nos está diciendo, entre otras muchas cosas, es que hay que ver lo que sucede junto con el marco referencial en el que estas cosas ocurren. Figura y fondo. La figura, aquí, es lo que decimos, mientras que el fondo sería lo que no decimos. Sólo en este juego de poder ver las cosas desde sus diferentes vertientes vais a poder ir teniendo una radiografía más completa de la realidad en la que nos movemos.
Un fuerte abrazo
Dr. Sunyer
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