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Mi cuaderno de Bitácora. Curso 2002-03.Una enfermedad: Psicologitis aguda
30/10/2002
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Una enfermedad: Psicologitis aguda 30/10/02
Quiero pensar que el ejercicio de hoy les resultó sugerente. Cómo de una líneas aparentemente inocentes, aparecen elementos que nos dan información varia. Uno comienza con unos garabatos y éstos van generando otros dibujos que podemos utilizar de varias formas. ¿Qué hubiese pasado, por ejemplo, si de cada ejercicio hubiésemos hecho una pequeña historia o unos comentarios al respecto? ¿Qué hubiese pasado si el ejercicio se hubiese realizado en unas condiciones más íntimas y con alguien menos vinculado a nosotros? Siempre aparece información. Información de toda índole. Y que, a veces, nos puede llevar a una inflamación de las posibilidades que le vemos a un instrumento. A eso le llamaba psicologitis aguda. Porque es cierto que cada línea que se traza proviene de elementos proyectados. Pero estos elementos proyectados también vienen distorsionados por aspectos de nuestro propio control. Es decir, no se proyecta limpiamente, sino mediante un acuerdo tácito entre lo que aparece y lo que permito que se vea. Y si bien es cierto que líneas rectas no parecen significar lo mismo que líneas curvas, pero no hay un significado único, sino diversos significados que dependen de varias circunstancias, ente las que hay que considerar la relación que se establece. Creerlo es caer en psicologitis aguda
Y es que las cosas que suceden deben enmarcarse en la relación. No ajenas a ella. Es decir, cualquier propuesta, cualquier comentario que pueda posibilitar un incremento de la información, debe quedar supeditado a la relación que mantengo. En este sentido creo que debemos huir un poco, o un mucho de lo que se denomina psicoanálisis salvaje: aquel que promueve la interpretación de cualquier signo sin considerar el contexto en el que se da. Y esto afecta a cualquier información que proviene del otro. Así, un sueño, una producción gráfica, un mensaje verbal o no verbal, sólo tienen significado válido en el contexto en el que aparece. Y no fuera de él. Descontextualizarlo supone agredir a la persona. De la misma forma que se hubiesen sentido agredidos por mí si en cualquiera de mis comentarios hubiese realizado una interpretación a lo que percibía de sus garabatos. Así, si un profesional aporta una interpretación libre de las líneas que realizaban, recuerden el análisis salvaje.
Ahora bien, dejando al lado esto, ¿cómo les afecto? Imagino, a tenor de los rumores que aparecían en el grupo, que mucho. Es como si el impacto, lo que genera un ejercicio como el de ayer, y de manera similar al que realizamos el día del sociograma, entra de manera que posteriormente uno tiene necesidad de realizar comentarios al respecto. Pero esta interpretación, en el caso de resultar cierta, señala otro aspecto de nuestra relación: la que deriva de la dificultad de compaginar los aspectos más personales, quizás íntimos, con aquellos otros más sociales, más generales. Como si ante lo que puede generar el grupo grande uno trata de acudir al compañero refugiándose en un espacio más íntimo y personal. Y ese aspecto, absolutamente lógico y legítimo tiene la virtud de vaciar de contenido el espacio común. La energía, por decirlo de alguna forma, se ubica en lo personal y no se coloca, con el esfuerzo que ello conlleva, en la construcción común. Y esto puede llegar a ser un problema, porque al empobrecer el espacio común se consigue su descrédito. Diríamos que desplazamos la energía y el interés hacia lo más íntimo, sacándola del espacio común, del espacio social.
Junto a esto también aparecen otras preocupaciones. La de los trabajos, la del propio cuaderno de bitácora, la de la finalización de los estudios, la de la evaluación de la asignatura, la del viaje de fin de curso... Estos temas, que también les pertenecen, parece que quedan excluidos de lo que el grupo puede hablar; con lo que de forma involuntaria, volvemos a vaciar de energía, de temas, los espacios comunes que quedan más sujetos al silencio que puede emerger y obliga al conductor del grupo a suplir la participación más grupal para atemperar las ansiedades lógicas que provienen del encuentro entre todos. Creo que esto es algo sobre lo que también podríamos pensar.
Un saludo
Dr. Sunyer
30/10/02
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