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Estreno en la red
19/06/2000
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INTRODUCCIÓN.
Dr. Sunyer
Este número coincide con un hecho especial; al menos para mí. Estamos en Internet. En efecto, he tenido la oportunidad de adquirir el portal de “grupoanalisis.com”. La verdad es que no era mi idea inicial. En un principio pretendía poner una página WEB para dar información de las actividades que realizaba; y cuando lo diseñaba por mi parte, fui organizando el material que confecciono de forma habitual, para ofrecerlo a cuantos profesionales y pacientes conozco. Al llevar todo este material a las personas que me podían hacer esta página me comentaron que había material para organizar un portal. Miraron y vieron que grupoanálisis era una opción posible; tras ello anduve un tiempo pensando, consultando... me daba vértigo tal posibilidad. Sobre todo cuando comprendí lo que esto significaba.
Vértigo difícilmente explicable; pero vértigo a fin de cuentas. Creo que la razón es que de pronto uno se siente con la posibilidad de ser “visto” (leído) por mucha gente. Una sensación derivada de varias cosas: de lo que uno piensa, de lo que uno se imagina, pero también de un aspecto de la realidad que posibilita que mucha gente acabe visitando la página. Posibilidad, porque puede ser que sólo me lea yo mismo. Pero la posibilidad de ser visto por más es real también.
Pero no sólo es el hecho de ser visto; en el sentido de que mucha gente puede ver lo que uno escribe o lo que uno dice sino porque también se sabe cómo piensa uno. Y, además, por el hecho de que uno no sabe quien le ve, quien lo lee. Y entonces surge la sensación de que a uno le “cogen” sus ideas, sus pensamientos, pero sin saber quien es el que los cogió; ni qué uso hace o puede hacer de ello. Esta sensación tiene una base real, y otra más imaginada.
Cierto que cuando uno entra en Internet, cuando uno navega por las diferentes páginas que hay en la red, puede leer todo tipo de cosas. Y las puede coger, tomar, copiar, imprimir... Y es cierto también que uno las coge por que se las ponen para ello. Pero uno no se imagina lo que puede estar sintiendo aquel que puso ese material. Ni lo que siente del uso que cree que se puede hacer de tal material. Y como por lo general, no hay respuesta, no hay comunicación entre quien toma el material y el que lo puso, éste se queda con la sensación de estar ante el vacío. De estar ante un inmenso agujero, inmenso orificio del que tironea una fuerza misteriosa que le va cogiendo sus ideas y pensamientos. De ahí el vértigo. La sensación de que uno no va a poder controlar y que puede caerse por el precipicio.
Esta sensación no es nada anormal. Es, incluso, frecuentemente constatable. Por ejemplo, cuando estamos ante mucha gente y nos sentimos mirados por esa gente. O cuando entramos a trabajar en un lugar nuevo y no conocemos a nadie. O cuando acudimos a un Hospital y estamos ante estas salas de espera repletas de gente sin que nadie nos diga nada pero con la sensación de ser vistos por todos... en fin, en un montón de situaciones en la que la sensación de ser mirado, de ser explorado por el otro, está presente. Y uno se siente verdaderamente mal ante la idea de que sus formas de andar, de proceder pueden ser “tomadas”, interpretadas, por los demás. Hay quien lo resiste mejor, otros que no tanto.
En esta ocasión y desde la perspectiva de quien escribe estas líneas y las coloca en Internet, tiene la sensación de estar ante un gran grupo, un grupo virtual, porque no es real, pero gran grupo a fin de cuentas. Y percibe un abanico de sensaciones que derivan, de un lado del propio hecho de estar ante tantos ojos; del hecho de saber que todo lo que aparezca en la pantalla del ordenador va a ser interpretado de forma muy diversa; que va a desconocer el uso de esta información, los efectos que puede producir. Y al mismo tiempo, el saberse ante un ordenador en cuya pantalla aparece todo lo que uno va desgranando, en una relación casi consigo mismo. Una relación que también tiene mucho de narcisista.
Todos estos aspectos, pues, configuran un elemento de lo que es la relación: la relación consigo mismo y con los demás. Relación que tiene sus significados: los que nacen de esta relación conmigo mismo, y los que nacen de la que establezco con los lectores y visitadores de mi página.
Para todos ellos he preparado unas líneas que hablan de dos cosas: de algunos aspectos que aparecen en la relación asistencial que, para hacerla más comprensible, la he comparado con la que pudiera darse en un café. Y el otro aspecto, el comentario de dos libros que me han seducido en mis paseos por mi librería habitual.
Deseo que les guste.
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